Opinión Nacional

La Justicia cubazolana

Para los historiadores que dentro de unos años se dediquen a hurgar en las cualidades de la Justicia de la llamada revolución bolivariana, las confesiones de los magistrados chavistas Eladio Aponte Aponte y Luis Velásquez Alvaray serán la prueba documental estrella para estudiarla y definirla. “A confesión de parte, relevo de pruebas”, el  adagio tan citado en el foro será el colofón de cada  referencia a esas sustanciosas y escandalosas confesiones.

Nunca antes (incluyendo el período democrático 1958-1998) juez alguno llegó a confesar tales tropelías e indignidades para caracterizar su función en el sistema judicial. Jamás en la historia venezolana se llegó a tal nivel de desprecio por los valores de la imparcialidad, la independencia,  y la honestidad. Las entrevistas televisivas de los hasta ayer seguidores del socialismo del siglo XXI revelaron que ningún derecho humano es respetado por el actual sistema de Justicia si su observancia entra en contradicción con los intereses de la revolución chavista.

Pueden acusar a estos funcionarios arrepentidos de cualquier delito y, de hecho, ellos han confesado algunos, pero tal cosa no invalida sus testimonios. El delincuente más peligroso e inmoral puede decir la verdad. Y en el caso de Aponte y Velásquez, miembros hasta antier del cimero tribunal de la República, lo que menos se puede hacer es investigar si lo que   han dicho es cierto o no. De nada vale rasgarse las vestiduras pidiendo su extradición o evadir las responsabilidades constitucionales y no acometer lo procedente: investigar lo que estos ex camaradas revolucionarios han puesto en el centro del debate.

Han hablado de cómo el Estado venezolano ha sido colonizado por carteles del narcotráfico. Han dado nombres de generales y otros oficiales militares cómplices de tal delito y los han señalado por el asesinato de un ex gobernador de estado y un general. Aponte, para entonces fiscal militar, ha confesado que el caso de los supuestos paramilitares detenidos en 2004 fue un burdo montaje del desgobierno chavista.

 Velásquez Alvaray ha acusado a José Vicente Rangel de estar detrás del asesinato del fiscal de la maquinita de contar billetes, Danilo Anderson, y de ser jefe de una banda que extorsiona y cuadra sentencias judiciales. Aponte ha confesado cómo, a instancias de ordenanzas de la Presidencia y de otros altos cargos, liberó a un militar atrapado en un  delito de narcotráfico. Ambos confesaron haber recibido órdenes para preparar y coordinar sentencias que perjudicaran a ciudadanos por razones políticas.

Ambos admitieron haber asistido a reuniones semanales donde el poder Ejecutivo ordenaba qué decisiones tomar al poder Judicial en ciertos casos. Aponte dijo que nada se mueve  en los tribunales sin tener la bendición de Chávez. Dio detalles de cómo funciona la teoría de “un solo poder” que esbozara hace tiempo la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estela Morales.

Si Hugo Chávez al inicio de su administración se arrogó, mediante carta a la presidenta de la extinta Corte Suprema de Justicia, la dirección exclusiva del Estado, gracias a las confesiones de los magistrados chavistas sabemos que también dirige personalmente los destinos del sistema judicial.  Por ello, no ha habido ninguna decisión que lo perjudique ni que corrija ninguna de las barrabasadas por él cometidas. Al contrario, el TSJ, lo insta oficialmente  a demandar a quienes se han atrevido a denunciarlo.

La explicación última de tal actuación de los jueces rojo-rojitos está en querer imitar a la Justicia de la dictadura fraternal cubana. Cuando los principios y las leyes democráticas se ponen al servicio de una revolución, es decir al servicio del jefe y su grupo en el poder, la consecuencia inmediata es que toda decisión sea tomada para acrecentar ese poder y desconocer los derechos de quienes no están de acuerdo con el caudillo.

¿Alguien conoce de alguna contribución al Derecho de un jurista cubano en los últimos cincuenta años? ¿Alguien sabe de un juicio en Cuba en el que un ciudadano común le haya ganado al Estado o a un miembro del Comité Central del Partido Comunista? ¿Sinceramente creían Aponte Aponte y Velásquez Alvaray que podrían actuar alguna vez con independencia en un sistema cubazolano?

 

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