Opinión Nacional

La oposición política tarea inaplazable

Uno de los principales debates de hoy en día, al que no escapa nuestra realidad política, está referido a la discusión en torno a la vigencia de las instituciones democráticas y por sobre todo el papel crucial que cumplen algunas de ellas en el desarrollo y estabilidad de la democracia, como es el caso de los partidos políticos y particularmente lo concerniente a la importantisima función de la “OPOSICIÓN POLÍTICA” como recurso fundamental de control y contrapeso frente al gobierno. El cual en las actuales circunstancias políticas se encuentra bastante disminuido.

En este sentido, somos partidarios que en estos tiempos convulsionados de cuestionamiento y desdibujamiento de las instituciones, de nuestra clase política y valores democráticos, se hace necesario más que nunca, replantear, repensar y revalorizar a la luz de nuestro escenario y realidad política, con los aportes de la teoría política constitucional, la ciencia política, la sociología política y la ingeniería política , retomar el papel protagónico que cumplen las instituciones, particularmente el rol de los partidos políticos y la élite política, como principales agencias de gobierno como de oposición política.

Por lo cual creemos que nuestro análisis y propuesta, de entrada debe precisar de acuerdo con Gianfranco Pasquino que la calidad de la democracia depende no sólo de las virtudes de su gobierno, sino, en modo especial, de la calidad de la oposición. Siendo así tendríamos que una oposición bien equipada mejora sustancialmente la calidad de la democracia (aún cuando no alcance posiciones de dirección y de gobierno). Los gobiernos necesitan tener como contraparte una fuerte oposición, está representa la garantía y el derecho no de simple disenso de las minorías, sino de poder. Es decir entendiendo el poder de la oposición como medio y capacidad de control (institucional, normativo) frente al gobierno.

Por otra parte , debemos distinguir claro está la oposición que se desarrolla o ejerce en la arena parlamentaria (congreso) de aquella que se práctica y se desarrolla a través de la opinión publica. La oposición en un régimen democrático aparte de controlar al gobierno obliga si se quiere a este último a rediseñar su estilo, sus estrategias y sus programas en aras de la estabilidad de la democracia, el desarrollo en todo su sentido de la ciudadanía (derechos) y por sobre todo el bienestar colectivo en un ambiente de respeto, tolerancia entre el gobierno y la oposición.

Muchos sostienen y nos sumamos a esta tesis, que en el mismo momento en que el ciudadano elige al gobierno elige la oposición. Por ello nuestras democracias como sostuviera Niklas Luhmann se definen por la función y código binario de Gobierno – Oposición. Sin embargo, está máxima hoy no se cumple en Venezuela pero la posibilidad sigue estando viva en las próximas elecciones.

Asimismo, partimos de la idea según la cual la oposición no puede ser entendida y definida automáticamente como disenso, veto, hostilidad o entorpecimiento de los proyectos de ley, sino como acción racional y deliberada de control institucional lo cual requiere una clase política formada y comprometida por un lado y una cultura política basada en el pluralismo, la tolerancia y la alternancia. Es decir la oposición debe entenderse como una actividad dirigida a controlar lo pactado por el gobierno, condicionando e influenciando su rumbo, sobre la base de una diferente orientación y concepción programática y en vista de una futura sustitución o cambio.

En los actuales momentos de reordenamiento social y político que caracterizan hoy a la democracia en Venezuela con la REVOLUCIÓN CHAVISTA, creemos que la presencia y el papel de algunas instituciones como canales de representación, canalización y mediación de demandas dentro del funcionamiento de la democracia, junto a la necesidad de estructurar y organizar una oposición democrática debiera ser la principal prioridad de nuestra clase política (o mejor dicho de lo que queda de esta) frente a las pretensiones aluvionales de (%=Link(«http://analitica.com/bitblioteca/hchavez/»,»Hugo Chávez Frías»)%) y su combo el Polo Patriótico que socavan todo orden democrático.

En lo que respecta a la oposición política en Venezuela, lamentablemente debemos reconocer que todavía no termina de estructurarse, a menos que aceptemos como oposición el papel (aislado e individual) que desarrollan algunas personalidades o minorías del mundo cultural, universitario y político. Sin embargo, no deja de ser relevante los intentos que en la actualidad están desarrollando, tanto los líderes y ex golpistas del 4F (Arias Cárdenas – Acosta Chirinos y Urdaneta Hernández) como de Claudio Fermín (Encuentro Nacional) y Antonio Ledesma (Reacción Democrática), sin muchas cuentas y análisis, algo nos debe quedar claro hoy en día a los venezolanos, como es el hecho de que la única forma posible de enfrentar la fiebre y triunfalismo del Chavismo, lo constituye sin lugar a dudas el establecimiento y apoyo de un solo candidato, de lo contrario cualquier esperanza de cambio se alejara.

Todo parece indicar que la incipiente oposición que actualmente tiene Chávez, en los comandantes y en los socialdemócratas Claudio Fermín y Antonio Ledezma, podría consolidarse y cuajar de acuerdo a las intensiones y conversaciones de estos, el primer paso ya esta dado, ahora nos corresponde agrupar esfuerzos e iniciar de una vez por todas y por el medio de la calle, la heróica e histórica actitud de enfrentar a Chávez en las megaelecciones del venidero 28 de Mayo del 2000.

Los desaciertos del presidente, la grave crisis económica que se profundiza, la amenaza de la devaluación de la moneda, el desempleo histórico logrado por este gobierno en los últimos treinta y tres años, el descenso y caída (tal vez leve pero constante) de su popularidad y los desmanes cometidos por su Polo Patriótico, junto a la acción e imagen nociva y destructiva de sus ministros de la vieja izquierda, los PUNTOFIJISTAS José Vicente Rangel y Luis Miquelena son factores que puedan estar influyendo en las próximas consultas.

Por lo pronto, creemos que la oposición a construir no puede caer en los vicios y problemas tanto imputados a la vieja política y a la reciente quinta república, por lo cual debe ser una oposición guiada por la calidad y el nivel de sus protagonistas, la oferta de un verdadero programa de gobierno y de una sólida alternativa democrática.

Finalmente no olvidemos que los partidos políticos y la propia clase política constituyen la principal expresión de la oposición política, igualmente pudiéramos establecer que el declive de la democracia puede ser asumido como el declive de sus instituciones y actores, asimismo, el declive de la oposición política como institución política y mecanismo de control y de mejoramiento de nuestros gobiernos, específicamente en lo que concierne a la calidad de la política que ofrece el gobierno a través de sus instituciones (partidos, clase política, parlamentos, grupos de interés, etc.) Por todo esto creemos que estructurar la oposición política se presenta como una tarea inaplazable en las actuales circunstancias.

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