Opinión Nacional

La realidad de las elecciones

Hubo consenso entre gobierneros y oposición en eso de santificar el voto y hacer súplicas al ciudadano, ser anónimo, para que fueran a depositar su voto; que hasta la curia romana, como siempre en nombre de su máxima autoridad, sin dejar de lanzar su posición política, les sirvió de aliento a los amos del poder de ambos bandos. Dicen las facciones que la abstención fue derrotada; señalan una población votante del sesenta y cinco por ciento o más, sin indicar cifras concretas; lo cierto que se inaugura al parecer el fiestón electorero y gobiernero en Venezuela, al estilo, con las variantes del caso, de la época de Carlos Andrés en su primera gestión.

En lo más concreto, se hace pertinente preguntarse dónde ganaron los contendores. Las cifras al boleo del organismo electoral señalan que la oposición gana en las gobernaciones del Zulia, Miranda, Sucre, Carabobo y Táchira; también resalta que haya ganado en la Alcaldía Mayor de Caracas como en Maracaibo, donde se esperaba. Si se visualiza los personajes ganadores, se tiene que en el Zulia gana el abogado Pablo Pérez, mezcla de adeco con Nuevo Tiempo, ficha de Manuel Rosales, que no quiere decir dominó del Hombre del Sur; en Miranda gana Radosky, abogado también, quien tuvo figuración estelar en la fosa que se le creó a los adecos en su declive bipartidista; el hombre fue presidente del extinto Congreso de la República y burgomaestre de la alcaldía representativa de la burguesía del centro, como lo es la del Municipio Chacao; en Táchira, gana la oposición, un estado de cierta pujanza en los andes venezolanos pero sin mayor pretensión, mas dominado como el Zulia por el narcotráfico y paracos; el caso de Sucre, demuestra que la oposición mantiene otro bastión, precisamente junto con el Zulia, entidades federales en las que la complicidad con los elementos de la usura, el narcotráfico y demás irregularidades son la nota: El caso de Carabobo señala la vuelta al poder de los Salas Feo, que de seguro pactaron con los Celis, los adecos; familias que hegemonizan la burguesía de ese estado.

La realidad electoral da pie para hacer algunas inferencias, que pueden parecer al cotidiano descabelladas; mas la dinámica histórica señalará su deducción errada o cierta. En primero, daría la impresión que el voto de la oposición triunfadora es urbana, pues, sólo Zulia, Miranda y la Alcaldía Mayor deben sumar más del cuarenta por ciento del electorado nacional; si se le agrega Carabobo, Táchira y Sucre, la cifra podría rondar más del cincuenta por ciento; que ya es harto peligrosa para los gobierneros. Pero otra arista señala que se debe considerar otras variables, las cuales tienen su peso, caso de los medios de comunicación privado con alcance nacional, que en ellos funcionan. Los grupos económicos, Amos del Valle, hacen vida en las grandes ciudades de esas entidades federales. El eje costero del país, con agregados en los andes, Táchira e insular, Sucre; concentran no sólo la población venezolana, como se apuntó sino también los servicios, las tecnologías y las dádivas de todo tipo, que hacen posible desde la informalidad económica con la beca más efectiva en el partido; sin desconocer que el urbano piensa en términos más pragmático con su voto, es decir, con su esperanza de progreso. El chavismo gana en los estados del sur, es decir, en los llanos y Orinoco abajo; allí predomina el territorio pero falta la población, es en gran medida otra Venezuela donde todavía campean las leyendas de ahorcados y aparecidos; y en esto pareciese asemejarse el PSUV, que es Chávez, con Acción Democrática en su tiempo de caída; dicho partido logra mantener los estados y municipios rurales sin remontar en los urbanos. En lo rural gana el caudillo, en lo urbano el doctor, aunque no sea más que un leguleyo.

Para quienes somos anti sistema desde la perspectiva de la izquierda, la lectura de este torneo electoral con viso de fiesta; debe implicar armar nuevas estrategias. Admitiendo que la abstención haya llevado como dicen los voceros de ambos lados a un treinta y cinco por ciento, un análisis menos comprometido debe sumar los votos nulos, incluso los candidatos anti PSUV, Nuevo Tiempo y Primero Justicia; y de seguro la cifra va más allá. Lo que sí es claro, es la hegemonía de un bipartidismo tácito entre el PSUV y el Nuevo Tiempo, con la compañía, de cierto conservadurismo Light, representado por Primero Justicia y el Feo de Carabobo.

A todas estas el ingreso petrolero viene caída en popa, el endeudamiento prosigue, la indisciplina fiscal es la nota y los problemas estructurales de la sociedad venezolana prosiguen: desempleo, violencia, delincuencia, economía de puerto, dependencia de la indicada factura petrolera, desindustrialización en lo poco del parque industrial cimentado; en tanto la burguesía financiera y comercial hacen su agosto. El país sigue de fiesta, aunque aquí gobierne de hecho en nuestras cotidianidades la delincuencia, como lo expresa Don Domingo Alberto Rangel, el viejo.

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