Opinión Nacional

Las complejas relaciones de familia

“La mejor manera de   perder a un hijo es tener miedo a perderlo”. NA

Las relaciones de familia tienen aquí un solo objeto de consideración: las relaciones de padres e hijos y  estrictamente para el caso venezolano actual. Si se tocan las relaciones entre las parejas, es como  marco de referencia, mas no como objeto de análisis que bien o mal abundan.  Observemos  solo que es condición necesaria que no suficiente para la vida normal de la familia  el que los progenitores sean normales, vade decir que guarden un equilibrio relativamente estable en sus relaciones personales, pues, cualquiera  aberración de uno de los integrantes de la pareja, pone en riesgo, destruye, casi automáticamente las relaciones con los hijos. Las relaciones del hijo y la madre, hija-papa; hijo papa, hija mama, hijo mamá han sido estudiadas de manera amplia por Freud y cuya  hipótesis  básica se afinca en el complejo de Edipo  que, a su vez, dará, desde otras perspectiva,  con Jung y como corrección a su maestro, el complejo  de Electra. Prevenimos al lector que la reducción o el determinismo de Freud sobre la conducta humana y en particular sobre el determinismo sexual freudiano, será negado y superado por Jung, pero, solo valga esto como mera información. En estos casos el problema se centra en el niño, pero se deja inalterable la conducta de los padres en relación a sus hijos. Es este  el tema de este breve texto en este aquí y ahora.

                Cuando hablamos de pareja equilibrada señalamos que haya vida vivible, vale decir, satisfechas necesidades de vivienda, alimentación, estudios, seguridad, placer, estabilidad cultural, política, económica, social,  en síntesis, un medio propicio para que la violencia y condiciones  externas a la esencia humana no alcancen niveles de angustia en proporciones tales que se convierta en un problema  mucho mas complejo e inherente a la familia misma.  Pero, ha de señalarse que también ha de incluirse en la pareja equilibrada un compartimiento  espiritual de tal amplitud que asuma la tolerancia como un  fundamental valor, en  el conjunto de valores que conforman la visión del mundo de cada uno de ellos. La lista de estos valores es larga,  valores religiosos, culturales, políticos, económicos, morales, etc., pero que no es nada exagerado  señalar que esos son los que conforman la vida cotidiana de toda sociedad, mas o menos refinados según  los grados de cultura, pero que, en definitiva  existen sin la reflexión critica que ellos por sí mismos demandarían, para  determinar y asumir su  verdad.  Valgan estos  ejemplos: la visión hegemónica sobre el aborto, el adulterio, la infidelidad, la libertad sexual. Y si esto es importante, quizá y montado sobre todo esto, la concepción  a la cual la pareja debe llegar por consenso en torno a la estabilidad de la familia, formación y educación de los hijos, relaciones  con los demás etc.… Naturalmente familias como estas son, no lo dudo, absoluta minoría para el caso venezolano,  en donde aun quien pudiese poseer fortuna y satisfacer por sus propios medios las exigencias de una familia equilibrada, vive la realidad, este  otro componente de la existencia en su totalidad y que se suele señalar como el principio de la realidad. Y la realidad, no es solo  su apariencia, esta es  su forma, como  se ve a los ojos, sino que la realidad suele ser lo que jamás se ve, lo que siempre está oculto y entonces, para su descubrimiento  recurrimos a la ciencia y esta, con las necesarias ayudas logísticas, tecnológicas etc., da cuenta  de los sustentos  de la realidad, de aquello sin lo cual  la realidad como forma no puede existir.

                La cifras confiables de hogares donde la madre ocupa el doble papel, padre y madre,  para  el 2001 pasaba del millón quinientas  mil  “familias”, por abandono del padre y no se incluían las viudas, lo que significaba para esa fecha mas del 32% de los hogares censados en el país estaban en manos de la madre. Y los expertos  consideran hoy, muy tímidamente, que  ya se  está muy por  encima de los dos millones doscientos mil. Si  vemos al tendencia estadística debiera ser mayor, habida cuenta que no hay indicadores de mejoría en cuanto al equilibrio de la sociedad, sino, brutalmente, de todo lo contrario. No conozco estudios sobre los niveles de soledad de esos hogares sin padre,  y las inferencias que tanto la  piscología, la sociología, el psicoanálisis y la experiencia  empírica(hay experimentos mentales) han insistido en  las  severas deficiencias de la ausencia del padre o, para decirlo de mas clara manera, de las limitaciones y debilidades de la madre en la formación  de sus hijos y ya no por su condición de mujer-mamá, ni por todas las verdades o errores del psicoanálisis y ciencias afines, sino porque son igualmente responsables  de la  comida, vivienda,  escuela, salud, protección, etc., de sus hijos.  Vale decir, tienen que dedicar a la atención de su trabajo, para resolver los asuntos de la casa, mucho mas tiempo del cuanto reclama la atención de los hijos.  De este dato, ha de desprenderse una verdad inevitable y de consecuencias impredecibles: la desarticulación real del hogar, la inexistencia real de una familia, llamémosla orgánica.  A ello se suman los niveles de pobreza, de violencia jamás conocida en nuestra historia, sembrada por el discurso presidencial, que de una u otra forma legitima el odio como alimento a la luchas sociales y a la esperanza de quitar a quien tiene para poseerlo sin ningún otro esfuerzo que la fuerza, y de la impunidad como recompensa  y se añaden los jamás conocidos niveles de inseguridad, que de ser confiables las cifras semanales por cada asesinato se siembre una tragedia múltiple, la que sufre la familia del asesinado y la que, en otra dimensión,  ha de tener la familia del asesino.  Pasan de  ciento veinte mil en diez años. Y ese  ha de ser, casi sin margen  de error,  la mitad de las familias directamente envueltas en la tragedia.

                El escenario  es dantesco. La realidad es  inenarrable y probablemente el científico sienta su subjetividad cubierta por el pánico más que por el asombro que reclama la investigación científica. En países mas estables en América Latina, Chile, Costa Rica, sean un buen ejemplo, el abandono paterno ha provocado problemas de homosexualidad,  severas tendencias al aislamiento de los hijos, temores  a enfrentarse a la vida cotidiana, tales como enfrentarse al otro, defenderse ante la agresión, sea verbal o física, ineptitud en la toma de decisiones,  pero en nuestro caso, ello debe ser mínimo, habida cuenta que para los hijos  en estas circunstancias no es la sobreprotección materna la que los enferma, sino la indefensión la que los empuja a sobrevivir o lo que es peor, a vivir como se pueda y ello, necesariamente  conlleva, por parte de lo que queda de familia a la  complicidad como solidaridad y autodefensa.  Estamos en presencia de una realidad que es mucho más compleja y complicada que la que previeron los psicólogos, sociólogos, psicoanalistas habitantes de las sociedades  de alto desarrollo, con calidad de vida normal, se podría decir.  También estamos lejos de la situación de sociedades en guerra, pues para el primero de los casos, por motivos no siempre  claros,  el suicidio de jóvenes alcanza proporciones  tales que  ha reclamado  actuaciones  importantes del Estado, piénsese en Dinamarca, Suiza, Finlandia, Suecia, Estados Unidos, Japón o en el segundo de los  casos, la situación de guerra ha generado conductas  diversas, la inmolación, el sacrificio extremos, etc., tras la libertad, piénsese en Irak, Pakistán, Afganistán, o situaciones  muy especiales, como al tendencia de jóvenes israelíes  que, para salirse de tan inestable situación,  buscan refugios en el budismo y en el propio territorio Hindú, a donde  se van a encontrarse consigo en la soledad de la oración.

                Pero si este hecho es  preocupante, digo alarmante,  surgen interrogantes que reclaman urgentes respuestas, o intentos de lograrlas. ¿Cuál es la reacción del resto de la población del país? ¿De las instituciones?  Las unversidades, en  grotesca renuncia a su misión, no se ocupan de esto. Las iglesias, no lo tienen en su agenda o es visto, según el fundamentalismo de algunos practicantes como, por ejemplo, castigo de Dios,  anuncio del apocalipsis. Y nuestros señores obispos y demás altos jerarcas de  la católica, desde hace tanto tiempo que para no contaminarse de pueblo  tendieron alfombras rojas para  caminar sin contagio posible pero, como consecuencia, sin contacto humano con el pueblo llano. Sea una maravillosa excepción, los esfuerzos académicos de la UCAB, de sus  maestros, para quienes la investigación social  alcanza  los mejores niveles científicos  éticos. Los estudios sobre la pobreza, por ejemplo, son francamente ricos. He intentado estudiar el problema general  sobre la conducta  del venezolano se intenta  modelar desde las esferas del poder que se  esfuerzan en lograr un ser adecuado a sus propósitos, que resumo en un término griego,  es interés  fundamental del régimen, lograr que la ataraxia se  aposente en cada hogar y que la abulia viva en cada venezolano. Puede usted ver en Analítica, lo esencial de estos análisis*. Pero, naturalmente  los análisis si bien necesarios no son suficientes. Se trata ahora, de   buscar entre todos acciones científicas, políticas, sociales,  económicas para enfrentar esta dolorosa verdad y hacer los mas viable y menos dolorosa posible su superación.

                Convencido estoy que este tema no es materia del PSUV.  Vacio totalmente de teoría, no puede reflexionar  sino obedecer las disposiciones del Supremo  Líder y simplificar maniqueamente cualquier repuesta. Los ricos, el imperialismo, los escuálidos, los oligarcas, el capitalismo,  etc., son los responsables y él se reafirma en esa prédica del odio  que completa con las misiones,  las cuales, de alguna manera,  ayudan a aliviar problemas cotidianos y reafirman la esperanza en la justicia. El problema humano no es el centro de su interés, sino el dominio del poder sin gloria.  Tampoco los partidos, grupos, etc., que se oponen  a  Chávez  se han molestado en reflexionar sobre esta realidad, sin cuya superación no podremos salir de la presente situación.  A fin de cuentas el maniqueísmo es parejo. El culpable de esto es Chávez. Cierto que verdad es que mucha culpa tiene: haber despilfarrado el tiempo, el dinero, la dignidad, haber multiplicado el odio, bendecido la corrupción en nombre de la pseudo-ética de la revolución, ladrón que roba por la revolución es un misionero del proceso, pero la oposición no ha salido de responder con las mismas argucias.  Chávez, los cubanos, el comunismo, que se yo cuanta basura junta y lo único que está en las manos como arma, es el discurso vacío de ideas, Chávez/cubano/comunista por oposición a democracia/libertad/ Justicia.  Con esta dicotomía no se avanza y a la larga se refuerza aun más el poder del chavismo. No lo dudo.  Tampoco está  en gritar que el problema se resuelve con la prédica de los valores.  O la cantaleta de la educación libre, abierta, democrática. La Inquisición se hizo en nombre de los valores cristianos de Roma. La invasión a  Irak en nombre de lo valores de la democracia y contra el terrorismo.  El nazismo  esgrimía los suyos para aplastar la disidencia, exterminar a los comunistas, a los socialistas, a los judíos. El macartismo para garantizar los valores  de la democracia occidental cristiana y el comunismo ejerce el terror nombre del proletariado y otras mas y mayores imbecilidades, perdóneseme el término. Para este proceso que con sabiduría  estudia Franz Neumann, como teoría de las conspiraciones. **   

                Confieso que no tengo respuestas sino aproximaciones, solo que las  esgrimidas y asumidas por otros, como por ejemplo la violencia policial represiva,  han probado ser inadecuadas.  La situación de esos hogares no es superable con esquemas tradicionales. No existe el  padre y,  la madre se ve en la obligación de cumplir los dos roles, en toda su complejidad, pero, está absolutamente imposibilitada de hacerlo (quien trabajaba, quien trae la comida, quien hace todo sino ella?  Cuando, en que tiempo?), entonces es inferible que  ese conjunto tan inarmónico tolere el delito del hijo, la hija, si en ello se cubriesen las mas inmediatas necesidades, a las cuales nadie da respuestas. Cualquier delito, desde el hurto, robo, asesinato, prostitución se explica y aun se justifica… y la relación de familia se convierte –necesariamente – en una situación de complicidad, mafias para su propia protección y defensa. Es probable también que en casos menos extremos sea el aislamiento el modus operandi como la respuesta ante la inseguridad, al terror,  en cuyo caso hay una especie de lo que yo llamaría el complejo síndrome de Segismundo, en donde el aislado vive en sí el drama de ocultarse en al torre no como tragedia sino como sueño,  quizá para la tranquilidad de la madre, pero,  tampoco es adecuada respuesta, pues lo hace frágil ante la realidad, lo aísla del mundo, y el instinto de protección materno lejos de salvarlo,  como dice el Dr. NA: “La mejor manera de   perder a un hijo es tener miedo a perderlo” Y, en esa misma línea, observar que “ la peor manera de protegerlo es encerrarlo”. Volveré al tema con algunas propuestas, pero ya por inferencia, lector, pueden verse algunas.

*www.analtica.com   Dic. 13. 2008.   Sep. 30, 2008. Otras referencias en los textos citados.

 ** La Soledad del Hombre. Eric Fromm… Monte Avila.

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