Opinión Nacional

Les regalo un deseo

Quiero repetir lo que años atrás escribí por estas fechas porque, en esencia, son deseos que perduran y se hacen insustituibles en el tiempo.

Llegó el mes de diciembre y trajo la Navidad consigo. Con ella se colma el corazón de generosidad. Yo quiero obsequiarles a todos un presente. Les regalo un deseo.

Deseo que nos comportemos con los demás como lo haríamos con el Niño Dios.

Deseo que encontremos ternura en los regalos que damos a los pequeños, humildad en nuestros hermanos necesitados y fuerza para seguir luchando, en los olvidados por la justicia.

Deseo que creamos en la esperanza y confortemos a quienes la sientan perdida. Que descubramos la alegría en las cosas pequeñas de todos los días.

Deseo que seamos verdaderos, magnánimos animosos. Que derrochemos sonrisas, gestos de amabilidad.

Deseo que aprendamos de los demás, y seamos humildes para saber que nos equivocamos. Que mejoremos nuestro carácter y seamos alegres. Que crezcamos en nuestro interior y cultivemos la caridad.

Deseo que respetemos las diferencias y que nos instruyamos en lo que no sabemos. Que conozcamos y respetemos las visiones distintas de quienes no comparten nuestra perspectiva. Que seamos considerados.

Deseo que nos comuniquemos, que conversemos, que hablemos serenamente en un idioma de paz.

Que borremos la violencia, y la convirtamos en avenencia, equilibrio y perdón.

Deseo que nos reconciliemos todos con todos y que nos demos la mano, que nos brindemos aliento, y fortifiquemos nuestras virtudes de bondad y solidaridad.

Deseo que seamos justos y esmerados en nuestras acciones, abiertos para recibir a otros, y ponderados en nuestros juicios.

Deseo que seamos leales a nuestros principios y a nuestra fe, a nuestras familias, a nuestro país. Que trabajemos honestamente y seamos reconocidos como promotores de paz y de futuro.

Deseo que volvamos a nuestros amigos olvidados y les abracemos en nuestro recuerdo. Deseo un pensamiento noble para los que nos dejaron, y elevar una oración al cielo por los que sufren.

Deseo recursos suficientes para que no haya pobreza. Deseo fortaleza para enfrentar las dificultades, y tenacidad para sacar adelante nuestros proyectos.

Deseo mejores medicinas para sanar a los que padecen, y aliento para curar almas tristes. Dulzura para los que no la encuentran y cariño para los que no lo reciben.

Deseo poseer el tiempo y regalarlo a quienes no tienen suficiente para dedicarlo a los suyos.

Deseo que los padres seamos guías de valores y fe, y los hijos, seres atentos y afectuosos con sus mayores. Que los acompañemos en sus logros y les soportemos en sus desengaños.

Deseo que queramos mucho a los ancianos que nos dieron lo mejor de sí.

Deseo que el mundo entero nos vea como un pueblo pacífico y unido. Que seamos ejemplo de armonía y rectitud, de fraternidad y concordia.

Deseo sembrar un arbolito de Navidad en los jardines de las casas. Que un pesebre alumbre los hogares de los venezolanos y que se canten aguinaldos al Niño Jesús.

Deseo que recemos por las intenciones generosas de conciliación. Por quienes dirigirán nuestro futuro como nación y por el bienestar de nuestra gente, dentro y fuera de Venezuela.

Deseo que los que se fueron a otros países, buscando un mejor destino, lo logren. Que no nos olviden, porque nosotros no los olvidamos. Pero deseo que regresen y nos cuenten sus vivencias, y nos regalen su experiencia en beneficio de todos. Y deseo que sepan que los esperamos con los brazos abiertos.

Deseo que todos los venezolanos de diferentes religiones nos demos un abrazo universal y nos regocijemos juntos, y compartamos la mesa.

Deseo un juguete para cada muchachito venezolano, y cantarle cumpleaños feliz al recién nacido. Y deseo un cuatro para cantar villancicos.

Deseo que haga frío el veinticuatro de diciembre para abrazarnos calurosamente. Dar la bienvenida al Año Nuevo con fuegos artificiales amarillos, azules, rojos, y ver la estrella de Belén convertida en Cruz del Ávila iluminándonos.

Deseo que seamos agradecidos por todas las cosas buenas que recibimos, y por las que no lo son tanto, porque nos fortalecen.

Deseo, sobre todas las cosas, que nos encontremos en nuestro interior con el niño que llevamos dentro, que nos regala inocencia, que nos limpia el alma, que nos enternece la Nochebuena.

Deseo un estuche grande para llenarlo de esperanzas y regalar sonrisas y amor con mis deseos.

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