Opinión Nacional

Lo bueno lo malo y lo feo del 14 A

Bueno ha sido la victoria política de la oposición, la cual no se ha podido rematar, entre otras cosas porque a lo mejor algunos estrategas no han sabido jugar en la recta final de esta etapa. Lo malo es la conducta del gobierno al sentirse amenazado, se muestra débil y sin razón, por eso recurre nuevamente al odio y a la violencia.

Lo feo sigue siendo el CNE que a pesar de contar con un sistema electoral moderno con tecnología de punta, no consiguen o no quieren garantizar un proceso electoral donde los abusos, atropellos, irregularidades y ventajismo no se impongan a la voluntad del pueblo venezolano.

“El gran derrotado del día de hoy es usted”. Le dijo al cierre de la jornada electoral Henrique Capriles al recién electo Presidente de la Republica Nicolás Maduro. Buena parte de nuestros compatriotas están de acuerdo con Capriles. La mayoría quiere un país distinto al que tenemos hoy.

Venezuela está divida en dos porciones, pero con la característica actual que son casi iguales en cantidad. Maduro logró dilapidar en una breve campaña y un también corto ejercicio del gobierno, el capital que Chávez le dejó.

Las fuerzas revolucionarias no se han dado cuenta como delante de ellos, muchos de sus seguidores, de los venezolanos que se benefician de las misiones y programas sociales, le dieron la espalda, no solo con el voto, también tomaron la cacerola a partir del 15.

Partidos como el PSUV, PCV y PPT, vieron mermada su votación ¿A dónde fue a parar? Se preguntarán algunos, no lo duden ni por un segundo. Hoy esos votos engrosan el saludable saldo de la tarjeta única.

No nos cansaremos de decirlo, para salir adelante a lo malo y lo feo del 14 de abril, no hay otro camino que el dialogo y la reconciliación. No tenemos claro donde estaremos en 30 días después de la auditoria que hará el CNE, pero si estamos seguros cual será el final de la historia, si en Venezuela comenzamos a desechar la arrechera, el odio y la venganza, para junto a nuestros adversarios aliviar las tensiones políticas y salvar a nuestra patria.

La reconciliación no es una política exclusiva de nadie, es la política del país. Lamentablemente Venezuela parece estar lista para la guerra y no para la paz, eso evidencia que el país aún no entiende lo importante que es alejar el odio de nuestro lado. Sabemos que una política como esa necesita su tiempo, no puede ser decretada, pero más temprano que tarde la mayoría entenderá que la reconciliación es justicia y solo con ella construiremos un país viable.

A la reconciliación tenemos que ponerle cuerpo, el diálogo es el camino para lograrlo, por eso saludamos la intervención del Cardenal Urosa, quien se ofreció como mediador en la crisis actual. Urge bajar el tono del debate, aquí no está en juego las opciones de uno o de otro actor político, aquí lo que está en riesgo es la paz y el progreso de la patria.

 

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