Opinión Nacional

Militares…Milicianos…o Mercenarios?

Las leyes, constituyen una medida de la libertad, la seguridad, la convivencia y la paz en una sociedad libre, al mismo tiempo constituyen el recurso democrático para defenderse de sus gobernantes cuando estos, en ejercicio, se aprovechan del poder investido para gobernar abusiva y autoritariamente. Hoy los venezolanos como colectividad, no sabemos : ¿Con quien y para donde vamos?

Venezuela hasta el presente, no ha alcanzado la madurez institucional que le permita mediante una razonada, realista y concienzuda evaluación, definir su Política de Seguridad Nacional y de allí, mediante un cuerpo de leyes, conformar, equipar y mantener un poder militar cuyo objetivo primario y tareas especificas sean la Seguridad y Defensa de la nación.

Es sin duda necesaria y oportuna la reestructuración del aparato militar, en la búsqueda de su racionalización operacional, equipamiento, profesionalización, ajustarlo a las necesidades reales y sobre todo, no convertirlas en un “costoso juguete” u organo disuasivo del gobierno de turno, deben ser ademas eficientes en razón de su elevado costo y misión institucional; los argumentos esgrimidos hasta ahora por civiles y altos militares como justificación al novisimo concepto militar en venezuela, son falaces y carentes de valor ético. Se los aseguro…
El volumen de militares activos, que cumplen funciones publicas de corte gerencial (la gerencia militar no de aplicación en el ámbito civil) y la utilización de costosos medios y horas hombres en actividades de jardinería, venta de comestibles, limpieza de la ciudad, pintura, transporte de bienes y servicios en el plan 2000, constituyen una clara indicación que el país tiene una sobredimensionada fuerza armada.

Es increible como casi 200 generales y almirantes (Neo-Comodoros) quienes se supone de elevado nivel profesional e intelectual, avalan este caprichoso y manipulado proyecto de reestruccturación de la institución militar.! Qué pena el daño que le hacen al país y a la institución!

Más grave aún son las conclusiones de un grupo de parlamentarios quienes declaran a la prensa (El Nacional 9/10/00) las limitadas condiciones en que se encuentran las unidades militares que operan en el sector fronterizo calificandolas como: “ incapaces e impotentes ” para cumplir su misión. ¿ Cómo el cuerpo de generales, almirantes explican al país esta denuncia del poder legislativo ¿ Qué clase de liderazgo ejercen sobre los militares que comprometen sus vidas y aparentemente se encuentran pobremente equipados? ¿ Como decir ahora de cara al país, que no pueden con sus obligaciones… ¡ Qué pena, de ser cierta la especie, deben renunciar por incapaces.1

El proyecto de ley que se intenta presentar, adolece de fallas conceptuales y organizativas máxime, cuando aún, no se ha definido El Concepto Estrátegico Nacional, no se conoce la Política de Seguridad de la Nación y para colmo, no se ha actualizado la Ley Organica de Seguridad y Defensa. ¡ Expliquenme ¡…. ¿ Cómo se resuelve este este galimatías que podría comprometer la Defensa del estado. Se observan entre muchas, las siguientes inconsistencias y deficiencias en el proyecto:

– El calificativo de Ley Organica de la Fuerza Armada la equipara juridicamente con la Ley Organica De Seguridad y Defensa, el proyecto que se estudia y prepara, es exclusivo para las fuerzas armadas y para los que a ella pertenecen, no puede incluir a quienes no son militares. Simplemente, no tiene esa competencia.

– No se deriva de la ley de Seguridad y Defensa razón por la cual invade criterios jurídicos y otros aspectos de la defensa que no le corresponden tales como: la reserva, servicio militar, estado de excepcion, bienes a requisar, movilización, y otros.

– No define los obligantes conceptos estratégicos, planificación de empleo, comando y control e inteligencia miltar, que son determinantes para el empleo operacional conjunto.

– Mantiene la misma organización con el atávico esquema centralizado que le resta flexibilidad operacional, aumenta la burocracia en los altos mandos y la hace inoperante ante las exigencias de movilidad y flexibilidad operacional, al mismo tiempo, no propicia la desconcentración militar de las grandes ciudades y su reubicación en los territorios que hoy demandan mayor y mas adecuada atencion de seguridad y defensa.

– Diluye el concepto de “empleo conjunto” al establecer tareas militares por fuerza, desconociendo las características netamente estratégicas y de naturaleza tecnológica de la Armada y Fuerza Aérea.( ¿ celos o pobreza institucional ?).

– No establece normas claras para la formulación y ejecución presupuestaria, eliminando el manejo tipo pulpería, discrecional y arbitrario de los comandos de fuerza.

– Es vaga al no enfatizar la responsabilidade administrativa y penal del alto mando militar, contralor de la FA, comandantes logísticas, directores de administración, consultores jurídicos, inspectores generales, presidentes de CAVIM, IPSFA, Seguros Horizonte, Circulo Militar, OCHINA y todos aquellos con responsabilidad administrativa y de Comando. La corrupción no sólo es administrativa, también lo es, en lo operacional y en el obligado mantenimiento del costoso parque militar que el estado asigna. Cuando la corrupción ocurre, es con la aquiescencia, responsabilidad o complicidad de los altos mandos.

– No toca, ni define una actitud de respeto obligante de los derechos humanos en el seno de la institución, que erradique la tendencia al abuso de autoridad, castigos fisicos y ofensas de superiores a subalternos.

– No establece medidas para responsabilizar por fallas, omisiones o descuido a aquellos comandantes, que eluden sus responsabilidades o cuando apoyados por mandos superiores decargan sobre otros sus faltas al deber militar. (ejemplos: Caso las Coloradas, Cararabo, Perija, 4FEB92, 27NOV92, 29FEB89 etc).

– Mantiene la vieja y obsoleta organizacíón de Comandos de Guarnición, Comandos Regionales, Zonas Aéreas,Comandos de División, Comandos de Brigadas, y Comandos de Grupos De Tareas, Bases Aéreas y Navales. La experiencia dice, lo dificil y hasta conflictivas las relaciones de mando y coodinación, que se traducen en una traba al desarrollo de las acción conjunta y la disminución de la militar en cada región.

-Inventa una nueva jerarquía en el rango de oficial general (Brigadier General/Comodoro) la cual, no se justifica, crea mas burocracia y privilegios a la vez que minimiza la importancia y funciones del grado de Coronel y Capitán de Navío; la capacidad y eficiencia que se busca, no se obtendra con nuevos rangos y nombres, es una cuestión de preparación y calificación, por el contrario, creara mas burocracia y hara mas dificil la coordinación y empleo operacional.

-Es particularmente excluyente, al no establecer la igualdad para todos los efectos del mando, promociones, cursos y opciones a cargos a los profesionales femeninos efectivos.

-No considera como obligación y responsabilidad del alto mando militar la eficiencia y el moderno funcionamiento de los servicios de caracter social, salud y atencíon a la familia del profesional militar en misiones especiales por largos periodos de tiempo.

Estas son algunas de las muchísimas fallas que se nos presentan con la nueva concepción militar, es patética la ausencia de profesionalismo y respeto institucional por la fuerza armada al darles un perfil rigido, inflexible, excluyente que las conduce en alguna forma a ser milicias o en el caso mas grave, transformarlas en mercenarios. El país necesita una institución militar profesionalizada, pequeña y efeciente, cuyo “ pie de fuerza ” (tamaño, composición, equipamiento) y estructura organizativa, sea moderna y lo menos costosa para el estado.

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