Opinión Nacional

Movilizar a la sociedad

Cuando se agotan las instancias que canalizan las inquietudes del pueblo, lo que queda es acudir a la manifestación pública para demandar reparos y rectificaciones a los rumbos torcidos que han tomado las autoridades. Ante la impotencia del ciudadano común de ver cercenados sus derechos, no hay otra acción posible que la protesta pacífica y legítima en la calle. La manifestación pública es un derecho del pueblo consagrado en la Constitución Nacional. Y ante la presencia de tantas maniobras políticas, reñidas con la democracia y revestidas de claras decisiones cupulares, la comunidad nacional debe actuar y proceder a tener presencia en los foros públicos. Tiene que salir a la calle, de manera organizada, para expresar abiertamente su indignación por tanta manipulación que le hacen a la ciudadanía los sujetos del poder. Por ejemplo, la injerencia permanente del Presidente del congresillo en todos los actos que tienen que ver con la dirección de la sociedad. Ese señor no puede seguir decidiendo la vida de los venezolanos. Es antiético e inmoral que un ser cuestionado públicamente, sea la figura prominente del gobierno nacional. Sea el ejecutor del mandato del Presidente. Si se cuestiona la intencionalidad democrática del Presidente, es más grave aún que un señalado por la conciencia del pueblo dirija los destinos del país. Por supuesto que entendemos que la simbiosis integral del Presidente con Miquilena responde al proyecto personal de Hugo Chávez de perpetuarse en el mando por 40 años. Sabemos que Miquilena es un ¨sigüí ¨ de Chávez, pero es inaceptable que tengamos que seguir soportándolo en todas las instancias del Estado. Pero como de esto hará caso omiso el Presidente, y su método de acción seguirá marcado por el autoritarismo, al colectivo nacional no le quedará otra alternativa que hacer sus señalamientos en la calle. La separación de las megaelecciones, el mantener un aparato al servicio del MVR en el CNE, favorecer a empresas privadas de su simpatía en la contratación con el Estado, son algunos de los elementos que invitan a la protesta. Sin dejar de considerar los desastres nacionales tales como la suspensión de las elecciones, bandera del fracaso del gobierno; la ineptitud y negligencia ante la tragedia del Estado Vargas; la quiebra de Cavendes y el caso Profimerca, ambos simbolizan la ineficiencia de las políticas bancarias y finacieras del gobierno; el multimillonario gasto del MVR en propaganda electoral, hecho que obliga a exigirle al CNE que le pida expresamente a esta organización del gobierno la rendición de cuentas. En fin, más que justificado está salir a denunciar los privilegios de las cúpulas de poder de este gobierno, el cual asume al Estado nacional como su hacienda personal. Simil que siempre ha identificado a los personeros de la cuarta República. Por lo tanto, válido es incentivar la organización de la sociedad, militante de las causas sociales, como la única respuesta que nos queda para enfrentar al autoritarismo. Estimular la organización de la sociedad, para hacer valer sus derechos. En la calle se demuestra que el pueblo no otorga la razón a quienes pretenden engañarlo.

Por estas causas, la Dirección Nacional del MDD ha asumido la línea de conducta política de organizar a los sectores identificados con la tesis de la democracia directa, para realizar actos de manifestación pública a partir de esta semana. Asi tenemos que para el próximo jueves 22, en los 20 estados nacionales donde ya existen los equipos de coordinación del MDD, se efectuarán concentraciones simultáneas a la misma hora de ese día, en las sedes del CNE con el objeto de expresar nuestra posición en lo que respecta a la no separación de las megaelecciones. Ese jueves le entregaremos al Presidente del CNE, a quien le hemos solicitado la audiencia de estilo, asi como a los directores en cada estado, el documento político que especificará nuestras razones.

Consideramos que la manifestación de la calle se convierte en parte activa de los planes políticos del MDD. Cada Dirección Estadal debe asimilar esta estrategia de acción. Y esmerarse por tejer la red estructural, de carácter orgánico, que pueda enlazar a todas las parroquias de su región. Asimismo, debemos resaltar la importancia de las comunicaciones. La movilización solo se da si operan satisfactoriamente las comunicaciones entre los miembros de la red orgánica. Las comunicaciones se convierten en un factor de primer orden, puesto que son el canal que le da vida a la actividad de calle. Si éstas fracasan, no hay movilización posible. Por lo tanto, la calle va a depender tanto de la red orgánica, como de la red de comunicación intraparroquial en cada Estado. Para el MDD se inicia una nueva fase a nivel nacional. Oportunidad que se nos presenta para comprobar si estamos listos para movilizar a la sociedad. Reto de capacidad en nuestras manos y en nuestra voluntad política.

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