Opinión Nacional

Ombudswoman

Aunque el título lo sugiera, estas líneas no son para los personajes de ficción que hacen vida real en Venezuela, y que creen que el país es de comiquitas. Aquí no tendrán cabida Mickey, Blancanieves y sus muchos enanitos, la pequeña Lulú ( Iris Varela), Robocop ( Otaiza); Chespirito ( Omar Mezza), Ñoño ( Hermán Escarrá con su dramática cuña), menos Kiko, el del Chavo, ( Tarek William), el profesor Jirafales ( Nicolás Maduro). Tampoco debe ocupar mucho espacio el perro Risitas, alías El 28,(Semtei), Penélope Glamour ( Maripili), El Acertijo ( Etanislao) , Robín ( Jaua), que también entra en la categoría de enanito de BN), El Guasón ( Juan Barreto) y vaya usted a saber cuanto disfraz se le coló a la Revolución mediática.

Esta nota pretende ser un canto a quienes demostraron valentía y empeño en su lucha contra la impunidad y en la defensa de los derechos humanos que son derechos de todos, sin importar color de la piel, credo, origen o filiación política, definición que es la antitésis de la vacuna quintarrepublicana que le quieren inyectar a todos los venezolanos.

Tal vez por solidaridad de género se hace referencia a una palabra que no está registrada pero que obviamente existe. Ombusdwoman debería ser algo así como el femenino del ombusdman, sobre todo ahora que lo políticamente correcto se impuso en el discurso de la Constitución Bolivariana.

Liliana Ortega y Elías Santana, junto a los hombres y mujeres que integran Cofavic y Queremos Elegir, representaron en su amparo ante el Tribunal Supremo de Justicia, el amparo que muchos venezolanos conscientes buscan desde hace mucho tiempo cuando los soltó el chingo pero los agarró el sin nariz.

Para nadie es un secreto, aunque muchos deseen autonegarlo, que nuestra sociedad ha cometido el gran pecado de no ser sociedad, de evadir la comunidad organizada y además pretender ignorar que el país es de todos y que nos debe doler a todos. Como un efecto perverso de los actos individuales se llegó a la degeneración del sentido social y cívico. Ejemplos sobran y muchas veces han sido enumerados.

Pero como nunca es tarde, quizás el ejemplo de Ortega y Santana sirva para que muchos tomen conciencia de la importancia que tiene la participación y de que comerflores, como dice Andrés Cova, si rinde frutos. Sobre todo cuando los actos son guíados por un sentido ético y orientados por el sueño de que se haga justicia.

La generación que nació en los 60 conoce a Supermán, El Hombre Araña, la Mujer Maravilla, Aquaman, Antena Verde, Atómico ( no la hormiga atómica), Batman, Batichica, y hasta a Flash Gordon a quien ahora identificamos como el marido machista de la flashcard ( si el chiste es malo, pero vaya, pues). Muchos crecimos devorando las aventuras de un team unido en aquella serie bautizada Los SuperAmigos, con los cuales se inoculó el mito del héroe norteamericano a través del Alegre Despertar de la ahora trasnacional Venevisión.

Como asunto ideológico bien planificado atrás no se quedaron los japoneses quienes mandaron sus enlatados de Ultraman, Ultrasiete, Meteoro ( este no era súper, pero el Mac Cinco si),el Enmascarado Espacial, Fantamasgórico, Candy, Candy, quienes devinieron en Mazinger Zeta, Afrodita ( la heroína- ojo de héroe)hasta llegar a las actuales e incompresibles zagas de Dragon Ball, Dragon Ball Z y los Pokemon.

Mientras en otros países se buscaban héroes de ficción, ya sea un Speedy González, o Mafalda, en Venezuela se hizo de los personajes del comic una realidad. No en vano el país se embromó cuando en Copei y en AD empezaron a tener demasiada influencia, los Donalds o los Lewis y sobre todo se tuvo la ingenuidad, en muchos casos, de creer que el cuento que le echaban era verdad.

Se quiera o no, sepultados están Juan Bimba, Tío Tigre y Tío Conejo, y hasta el Cazador Novato, que representaban la picaresca personalidad de los venezolanos. Gracias a Dios que los últimos acontecimientos evitarán que El Patriota sea «introyectado» en las mentes de los niños que crecen en esta República Bolivariana.

Son muchas las quejas de que el país no tiene líderes y tampoco héroes. Parafraseando a un célebre personaje se podría decir que tampoco los necesitamos, pero entra un fresquito al saber que existen por doquier venezolanas y venezolanos- en sentido amplio- que día a día están luchando porque se tenga una patria sana y que están conscientes de que el monopolio de los sueños no existe. Un amplio porcentaje quiere, reclama y trabaja por una nación justa, libre y solidaria. Señores y señoras, camaradas, compatriotas, compañeros, revolucionarios, contrarrevolucionarios, en verdad llegó la hora y esto no tiene marcha atrás.

Nota: Gran dolor sentimos al ver el espectáculo que protagonizaron ciertas personas ante las puertas del CNE matando, con total crueldad, a una gallina. Muchos quizás lo verán como algo gracioso, pero eso no fue más que un linchamiento subliminal. Por algo un grupo de siquiatras venezolanos ha expresado su preocupación por la indolencia que hemos mostrado ante los niveles de violencia general que vive el país.

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