Opinión Nacional

Origen de los embustes del Vaticano 06

TODO SOBRE ADÁN Y EVA
Como Llegamos a Creer en Dioses, Demonios, Milagros y Ritos Mágicos

CAPÍTULO QUINTO

Los Dioses Humanos:
Una Tradición Religiosa

Los humanos no siempre sintieron una gran reverencia o admiración por los dioses y los espíritus. Muchas personas respetaban y hasta le temían a los dioses; pero también creían que su propia magia era lo suficientemente fuerte para negociar con los dioses sobre una base razonablemente equitativa.

Así que los humanos creían que; a través de la magia, ellos poseían poderes parecidos a los de los dioses. Así que no fue un gran paso; si, al desplegar poderes inusuales, un hombre era promovido al rango de hombre-dios.

Hace muchos años; en la India, un hombre buscó el puesto de dios humano encarnado y; asistido por una visión, se ganó la aceptación de los hombres. De hecho, como una reencarnación de Gunputty, el dios con cabeza de elefante, el hombre y sus descendientes fueron autorizados para reinar como dioses por un período de siete generaciones.

Cuando el plazo de deidad de la familia hubo expirado, la inversión en propiedades de la iglesia y otras consideraciones obligó a las personas a encontrar una vasija sagrada; para que el espíritu de Gunputty, fuese mantenido en una ininterrumpida línea de dioses reencarnados a través de los años.

Este ejemplo de Gunputty habla de los hombres emprendedores que aspiran al reino divino; del deseo o hasta de la dependencia de las personas de figuras endiosadas, y quizás del clarísimo momentum de una creencia religiosa a medida que viaja a través de los siglos.

Sir James Frazer nota muchos otros ejemplos de dioses humanos. Los siguientes cuatro ejemplos son citas de The Golden Bough (La Rama Dorada):

Conforme al antiguo historiador portugués; Dos Santas, los Zimbas, o Muziambas, un pueblo del sureste de África, “no adoran ídolos ni reconocen a ningún dios; ellos en vez veneran y honran a su Rey, a quienes ellos consideran una divinidad, y dicen que él es el mejor y más grandioso del mundo. Y el rey dice que él es el único dios en la tierra; y por esta razón, si llueve cuando él no lo desea; o hace calor, él dispara flechas hacia el cielo por no obedecerlo a él.” [p. 112]

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Una secta hindú; que cuenta con muchos representantes en Bombay y en el centro de la India, mantiene que sus jefes espirituales o Majarayas; como son llamados, son representantes, o encarnaciones reales del dios Krishna

Y como Krishna mira hacia abajo desde el cielo con mucha complacencia ante tales sacerdocios sobre las añoranzas de sus descendientes como vicarios en la tierra, un rito peculiar llamado auto-devoción ha sido instituido; que llevan a cabo, fieles adoradores, de sus cuerpos, almas; y de lo que es todavía más importante, de esta sustancia terrenal que son sus adorables encarnaciones. Y a las mujeres se les enseña sobre la mayor felicidad que ellas y sus familias pueden alcanzar al ceder ante los abrazos de esos seres en los que la naturaleza divina coexiste con la forma y hasta con los apetitos de la verdadera humanidad.

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Un registro de todos los dioses encarnados del imperio chino es mantenido en la Oficina Colonial de Li fan yuan en Pekín [hoy en día Beijín]. La cantidad de dioses que; en consecuencia, ha obtenido una licencia, es de ciento sesenta. El Tibet está bendecido con treinta de ellos; el norte de Mongolia se regocija con diecinueve, y el sur de Mongolia se expone placenteramente bajo el soleado brillo de no menos de cincuenta y siete. El gobierno chino; solícito paternalmente por el bienestar de sus súbditos, prohíbe a los dioses registrados volver a nacer en cualquier lugar, excepto en el Tibet. Éste teme el nacimiento de un dios en Mongolia porque podría tener serias consecuencias políticas al provocar al durmiente patriotismo y espíritu guerrero de los mongoles, quienes podrían aferrarse a una ambiciosa deidad nativa de linaje real y buscar ganar para él; a punta de espada, un reino tanto espiritual como temporal.

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Y hasta el día de hoy; en la India, toda persona viva, asombrosa por su gran fuerza o valor, o por supuestos poderes milagrosos, corre el riesgo de ser adorada como un dios. En consecuencia, una secta del Punyab adoró a una deidad a quien ellos llamaban Nikkal Sen. Éste Nikkal Sen, no era otro que el afamado General Nicholson, y nada que el general pudiese hacer o decir, empañaba el fervor de sus adoradores. Mientras más él los castigaba; más grande se hacía la admiración religiosa con la que lo adoraban. [p. 115]

La tradición de dioses encarnados en Babilonia era bien conocida—una larga sucesión de gobernantes fueron deificados durante su vida. La tradición parece haber comenzado luego de la muerte de Sargon quien; cerca del año 2800 antes de la era actual, fundó una dinastía. (Sargon fue el gobernante quien; cuando era un bebé, fue colocado en una canasta de cañas y enviado flotando por el río Éufrates, para posteriormente convertirse en el protegido de la diosa Ishtar, una gobernante y santa—la supuesta fuente del relato sobre Moisés.) Después del reino de Sargon, los dioses humanos fueron la regla, en vez de la excepción.

 Rimush, quien quizás fue el inmediato sucesor de Sargon, fue durante su vida, considerado un dios. Nosotros no sabemos cual fue la causa de que sus súbditos le confiriesen ese honor; pero sin duda, no estaba en duda la posesión de cualidades que eran heredadas para la santidad.

 Naram-Sin, de la misma dinastía, cuyo reino de cuarenta y cuatro años comenzó alrededor del año 1700 antes de la era actual, fue considerado dios mientras vivió. Nosotros sabemos que él fue un exitoso guerrero y un gran constructor; pero desconocemos las razones de porqué a él; y a tantos otros, se les confirió ese honor.

 Shargalisharri, fue el sucesor de Naram-Sin. Su nombre es por una vez, precedido por el determinativo de deidad en una de sus propias inscripciones. Él probablemente heredó el honor de su predecesor.

 Gudea, el gran Patesi de Lagash; cerca del año 2500 antes de la era actual, también fue deificado. Él aparece como dios en ciertos nombres propios como Gin-Gudea y Lu-Gudea. Probablemente esto ocurrió durante su vida; aunque los nombres en cuestión provienen de la Dinastía de Ur.

 Dungi; de la Dinastía de Ur, y quien gobernó del año 2429 hasta el año 2371 antes de la era actual, fue el próximo rey; y hasta donde sabemos, fue deificado durante su vida.

 Bur-Sin, Gimil-Sin e Ibi-Sin, tres sucesores de Dungi, también fueron considerados como divinos. Sus nombres son regularmente escritos precedidos por los determinativos de deidad.

 Los nombres de otros reyes son a veces hallados precedidos por el determinativo de deidad. Por ejemplo, Ur-Nimib, Irraimiti, Zanbia, Ishbiurra, Idin-Dagan, Ishmi-Dagan, Libit-Ishtar, Itirpisha, Daniqilu-shu, Ibiq-Ada, Nur-Adad, Warad-Sin, Rim-Sin, y Hammurabi. Todos estos fueron deificados por la misma razón.

Babilonia no fue la única fuente de una tradición que resultó en la deificación de los gobernantes y de los líderes religiosos. Mientras a algunos de los reyes babilonios les fue conferido el estatus de dios, todos los reyes egipcios fueron honrados como tal. La Enciclopedia de la Religión y de la Ética, nota que: “La causa que condujo a esto está velada por el misterio que oculta a todas las cosas prehistóricas, pero probablemente esa fue la forma primitiva de reconocer que aquél que podía ganar el control sobre sus contemporáneos, poseía una rara capacidad. Tal capacidad era considerada como un atributo especial de la divinidad. Algunos reyes egipcios; como Mena, Khufu, y Thothmes III, poseían inusual capacidad. La divinidad de muchos de los reyes era; sin embargo, puramente tradicional.”

A lo largo de las páginas de la historia; entonces, la mayoría de los países del mundo, y muchas, si no la mayoría de las religiones, han alardeado sobre un dios humano encarnado. Tenemos varios ejemplos, pero existen muchos:

 Los primeros reyes babilonios afirmaban ser dioses vivientes y tenían templos construidos y sacrificios hechos en su honor.

 Los reyes de Egipto fueron deificados durante su vida y afirmaban poseer autoridad divina sobre las tierras y las naciones.

[Acotación del Traductor: Recordemos que nación se refiere a las personas: al conjunto de las personas de un país regidos por un mismo gobierno, o al conjunto de personas de un mismo origen, que generalmente habla el mismo idioma, y posee una tradición común. Fuente: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=naci%F3n]

 Montezuma; el último Rey de México, era adorado como dios. Otros reyes mexicanos afirmaban tener control sobre el clima.

 El Dalai Lama de Lhasa, Tibet, siempre ha sido considerado por sus seguidores como un dios viviente.

 Los sacerdotes brahmanes eran considerados como dioses humanos, y con el poder para controlar a los dioses inmortales—y si era necesario, para crear nuevos dioses.

 Buda; quien no fue visto como dios durante su vida, fue proclamado como dios humano por los budistas majayanas después de su muerte.

 Cuando Demetris Poliorcetes restauró la democracia ateniense (en el año 307 antes de la era actual), los atenienses le confirieron honores divinos a él; y a su padre, Antigonus, ambos vivos, bajo el título de Dioses Salvadores.

Los dioses humanos también se convirtieron en figuras familiares en el Imperio Romano—antes y después del nacimiento de Cristo—con muchos nombres bien conocidos, como evidencia.

Por ejemplo, el senado romano incluyó a Julio César entre los dioses después de su asesinato en el año 44 antes de la era actual; y algunas partes del Imperio Romano demandaron la deificación de Augusto; el sucesor de César, mientras él todavía estaba vivo. Calígula (12-41 de la era actual), insistió en ser reconocido como un dios mientras estuvo vivo.

Se convirtió en costumbre que todos los emperadores de Roma recibiesen la consideración para un lugar entre los dioses (excepto para los comandantes militares no exitosos).

Para el tiempo de Cristo; entonces, la idea de un dios encarnado no era inusual. Todavía, la creencia en la divinidad de Cristo no era aceptada ni por la establecida religión judía, ni por el gobierno romano de la época; sólo los discípulos de Cristo creían que él era el Hijo de Dios. Más tarde, después que el cristianismo se convirtió en la religión de estado del Imperio Romano, Cristo fue proclamado el Hijo de Dios por las autoridades romanas.

La divinidad de Cristo permanece como un punto de controversia para los musulmanes y los judíos, quienes lo reconocen a él como a un profeta y líder, pero no como a un dios humano encarnado.

La historia no termina allí con respecto al cristianismo; sin embargo. A través de los siglos, muchos cristianos, creía que Cristo—y el mismo Dios—estaba encarnado en cada cristiano, y estos mismos creyentes; en consecuencia, se adoraban el uno al otro.

En el siglo segundo; Tertuliano notó que ésta era la creencia entre sus compañeros cristianos en Cartago. Se nos dice que los discípulos de Santa Columbia, lo adoraban a él como a la encarnación de Cristo; y Sir James Frazer añade que: “en el siglo octavo; Elipandus de Toledo, habló de Cristo como ‘un dios entre dioses’, queriendo decir que todos los creyentes eran dioses tan verdaderamente, como el mismo Jesús”.

Quizás el estatus de los dioses humanos ha sido adicionalmente confundido con los poderes extraordinarios atribuidos a los santos cristianos.

Literalmente; sobre los miles de santos cristianos (y aquellos de otras religiones), se dice que han hecho milagros; que son parecidos a dios en todo respecto.

Si Cristo ejerció sus poderes como un dios humano para levantar a Lázaro de entre los muertos, uno de los biógrafos de San Xavier dice que éste levantó a más de una docena de personas de entre los muertos.

Y se dice que varios santos cristianos caminaron sobre el agua; curaron a leprosos; le devolvieron la vista a ciegos; produjeron alimentos milagrosamente—en pocas palabras, se dice que hicieron todos los milagros atribuidos a Cristo y más, en buena medida.

Para algunos; el resultado de tales historias es cuestionar tanto los milagros de Cristo como los de los santos—que son la base tanto para su bondad, como su santidad.

Una creencia en dioses humanos encarnados ha persistido en varias partes del mundo.

En el año 646, el emperador de Japón fue reconocido como un hombre-dios, gobernador del universo; tan recientemente como 1889, la constitución japonesa reafirmó su estatus divino. Después de la Segunda Guerra Mundial [1941-1945], el emperador fue obligado por la fuerza de ocupación de los Estados Unidos de América, a negar su divinidad.

Ésta fue una instancia; entonces, donde la divinidad de su emperador había comenzado con una proclamación, y continuada durante mil años hasta que, por otra proclamación, su creencia en un hombre-dios fue suspendida.

Así que, en el caso de los dioses humanos encarnados, las aspiraciones de un individuo; y las inclinaciones de un pueblo, han resultado algunas veces en una creencia que ha persistido a través de los siglos.

Ciertamente; ha estado en la naturaleza de una tradición religiosa, asignarle el estatus de dios humano al fundador de la religión. O; alternativamente, se le ha conferido tal prestigio a un profeta para acercar la bondad a los ojos de los fieles.

Director del Instituto para Estudios Culturales

Publicado en 1998 por Prometheous Books, 59 John Glenn Drive; Nueva York 14228-2197.

Los Editores generosamente han extendido permiso para usar extensas citas de las siguientes obras publicadas y registradas: Folklore in the Old Testament (Folclor en el Viejo Testamento) de Sir James George Frazer, registrado en 1998 por Avenel Books; The Golden Bough: A Study in Magic and Religion (La Rama Dorada: Un estudio sobre Magia y Religión), de Sir James George Frazer, registrado en 1922 por Macmillan Publishing Company; The Encyclopaedia of Religion and Ethics, (Enciclopedia de la Religión y la Ética), editado por James Hastings y registrado en 1951 por Charles Scribner & Sons; y “Who Wrote the Bible? ” (“¿Quién Escribió la Biblia?”), registrado el 10 de diciembre de 1990 por U. S. News & World Report.

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