Opinión Nacional

Paseo por Vargas

Un recorrido por el estado Vargas nos permite ver un variado panorama que incluye una gran proporción de la población sumida en la miseria, en medio de importantes amenazas naturales de lluvias y sismos, y muchas (no todas) obras inconclusas o mal hechas.

Vargas es principalmente una inmensa barriada en las montañas, llena de viviendas mal construidas y sin cloacas. Las calles muestran la improvisación de los crecimientos no planificados de los barrios. Hoy, los terrenos situados al lado de los cauces que condujeron barro, piedras y muertes, generados por las lluvias de diciembre de 1999, están siendo ocupados por ranchos nuevos, que reproducen la pobreza, y que algún día serán de nuevo arrastrados por las lluvias.

La vertiente norte de la cordillera de la Costa (que define la geografía de Vargas) recoge la lluvia que cae en las cuencas, y que al descender se acumula en los cauces de las quebradas. En algunas de las quebradas hay represas cuyo objetivo es el de controlar los flujos y proteger a las poblaciones de la parte baja. Algunas de esas represas están mal construidas, con materiales y diseños no adecuados para controlar el riesgo. Al continuar el descenso, las quebradas deben ser canalizadas para asegurar su recorrido hasta el mar.

Pero casi todos esos canales no han sido concluidos, o están mal construidos, o tienen malos trazados, o están llenos de monte y basura, con lo que no cumplen con su objetivo de disminuir el riesgo de ocurrencia de desastres. Un caso insólito, es el canal de Camurí Chico, una obra importante, casi concluida. El canal es interrumpido abruptamente por una carretera que obstaculiza el paso del agua y puede generar inundaciones en zonas de riesgo aledañas en las que el gobierno construye viviendas.

El diablo está en los detalles, porque obras mal construidas o inconclusas, pueden hacer que su comportamiento no sea el previsto, e incremente el peligro. Vargas está plagado de eso: represas de gaviones que pueden ser arrastrados por las lluvias, puentes de poca elevación sobre los ríos que terminan funcionando como represas que potencian el peligro a la hora de crecidas importantes, o carreteras que bloquean el flujo de los canales e impiden la salida del agua al mar, o canalizaciones que no son terminadas como la de Los Corales, o la de Macuto, que acumulan sedimentos y no pueden funcionar.

La carretera que conduce el tránsito en la zona de Los Corales, impide el caminar de la población hacia el mar; una madre con un hijo de la mano no la puede atravesar, por lo que la población la llama «la guillotina».

El peor pecado de la reconstrucción ha sido el de haber abandonado los proyectos de desarrollo urbano, los cuales se habían planificado y concebido con altos niveles técnicos, y consultado con la población, en muchas asambleas. Al abandonar esos proyectos, se abandonó a la población a reconstruir sola y el resultado es improvisado y pobre. Recorrer el estado Vargas es simplemente recorrer Venezuela hoy.

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