Opinión Nacional

Presidente… deje de improvisar

En estos días pasados, nuestro presidente, acompañado de sus ministros, dirigió una reunión en alguna calle de un sector popular del oeste de Caracas, muy consolidado y tradicional por cierto. Me refiero a Catia. Según sus palabras, en esa parroquia viven seiscientos mil de los tres millones de habitantes del Municipio Libertador. Tuve la oportunidad de escuchar una parte de la trasmisión de ese programa por radio. Escuché con asombro, toda clase de observaciones, carentes de un análisis profundo, órdenes a subalternos… “tome nota Vicepresidente”… “Ramírez…haz algo con esas líneas eléctricas, no es posible, se le enredan los papagayos a los niños”. “Hay que meter esos cables por unos tubos”.

“En ese edificio donde hay una perfumería… Perfumería la Económica., que te parece Farruco, ¿tu crees que se podrían construir unas casas socialistas? Presidente, ese edificio tiene la escala perfecta… Bueno, podemos hacer un edifico de policloruro de vinyl…una petrocasa. Toma nota fulano: Vamos a hacer una planta de petrocasas en Fuerte Tiuna, allí hay mucho espacio”.

Alguien que manejaba el protocolo avisó que le tocaba el segundo punto de la agenda al Alcalde de Caracas –que así lo llaman en el gobierno- aun cuando Caracas es una urbe compuesta de cinco municipios y el sólo gobierna uno de ellos, después de una cortísima presentación, explicaba que se iba a construir una instalación para los buhoneros, que en la planta superior tendría unas industrias socialistas de producción. El presidente preguntó que se fabricaría ahí y tartamudeando el Alcalde le contesta: “Bueno, artesanías, zapatos… mmm hilanderías” ¿Y de donde vendrá el hilo? No hubo respuesta. Dando tumbos y explicaciones vagas, llegaron a la pregunta del origen del dinero y lo que escuché, todavía estoy tratando de procesarlo. Para hacer el cuento corto, el presidente “se metió la mano en el bolsillo” y le aprobó quinientos millones de bolívares fuertes… así de la tapa de la barriga, que unidos al treinta por ciento de la recaudación de la Alcaldía, proveerán de los fondos a este proyecto de mil doscientos millones de bolívares fuertes.

Divagando y divagando se le ocurrió que deberían desalojar el estacionamiento de camiones de una refresquera, que el ve desde el helicóptero. Esa tierra está buena para hacer casas, que se lleven sus camiones fuera de Caracas.

Allí quedaron los oyentes y presentes con la esperanza de que pronto recibirán una casa en esos complejos de vivienda socialista. Yo he presenciado actos de improvisación, pero esto excede los límites. Un país, no es una pulpería, ni una finca. Un país requiere de unos mínimos de responsabilidad en el manejo de sus acciones de gobierno. Ahora entiendo porqué no puede avanzar en ningún proyecto. No entiende que ser líder es “hacer que las cosas sucedan”, en lugar de querer convertirse en administrador, urbanista, ganadero, arquitecto, militar y médico, debería usar sus energías para desarrollar un plan de país coherente y que tenga un sentido.

No ceso de preguntarme si este presidente es genuino cuando dice amar a su pueblo. Si esto es cierto, porque no apoya a los alcaldes de los otros cuatro municipios de Caracas, que no siguen su tendencia política, donde también vive el pueblo. Ayer lo sentí fuera de foco, buscando un nuevo oxigeno en las barriadas donde perdió los votos, creo que ya es tarde para seguir hablando de futuro a un pueblo al que sólo le hace ofrecimientos que no cumple. Este viernes pasado por la mañana, encontré asfaltada la calle de Boleita Norte que habían escariado el miércoles por la noche. Este alcalde, Carlos Ocaríz, si sabe como hacer que las cosas sucedan.

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