Opinión Nacional

Pretorianismo militar

Samuel Huntington define como “sociedad pretoriana” a la sociedad en la cual no existen o son inefectivas las instituciones políticas. Estas son incapaces de mediar, canalizar y organizar la acción política de los grupos sociales, que terminan enfrentándose directamente en la “arena política”. En las sociedades pretorianas no hay, o son ineficientes, partidos institucionalizados que cumplan con la función de intermediar y moderar los conflictos sociales. No hay acuerdo sobre los medios legítimos para solucionar esos conflictos. Esta carencia institucional crea las condiciones para dos “enfermedades endémicas” de las sociedades pretorianas y del subdesarrollo político: el caudillismo y el militarismo. Hoy, los venezolanos padecemos de las dos.

La progresiva militarización de la sociedad y el Estado es uno de los objetivos fundamentales del caudillo de Sabaneta. Las Fuerzas Armadas dejaron de ser
apolíticas, obedientes y no deliberantes y sufren de un constante adoctrinamiento político. La administración pública y las empresas del Estado están siendo inundadas de oficiales militares activos y retirados. Las reservas se están organizando como “milicias populares”.El objetivo declarado es regimentar a un millón de hombres. Con el nombre de “unidad cívico–militar”, se quiere encuadrar militarmente a la mayor parte posible de la sociedad civil con el objetivo de facilitar su adoctrinamiento, movilización y control. Recuérdese a este respecto las milicias del jerarca fascista Farinacci en Italia y las S.A de Ernst Röhm en la Alemania nazi. Turbas violentas y armadas han sido organizadas por el partido de gobierno para hostigar y romper las manifestaciones pacíficas de la oposición. La inspiración, confesada por Chávez, surgió de los mal llamados “batallones de la dignidad” del dictador panameño Manuel Noriega. Se trata de una nueva forma de militarismo, donde se mantienen las formas de la legalidad democrática, pero que en el fondo implica entregar al estamento militar el ejercicio determinante del poder. El militarismo es una degeneración de la profesión militar, una expansión hipertrófica y por tanto patológica de su campo de acción. En la actualidad, las fuerzas armadas subordinadas al poder civil democrático son las fuerzas armadas profesionales y eficientes de los países avanzados. En cambio, el militarismo es una cualidad típica de los países atrasados y de fuerzas armadas de opereta, ineficientes y mayoritariamente corruptas.

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