Opinión Nacional

Regalo de bodas

Mañana se celebra el día de San Valentín. 14 de febrero. Leemos que esta celebración, que tenía conmemoraciones variables de acuerdo al país, en los tiempos más recientes se va unificando alrededor de esta fecha. Es el día propicio para dar y recibir algún detalle.

Más no es eso a lo que queremos referirnos, aunque si está relacionado con las situaciones de pareja, formal o informal.

En nuestra casa, como imaginamos que sucede en la mayoría, es la señora quien tiene la responsabilidad de escoger y adquirir los regalos que se envían a los casamenteros. Cuando por razones de estrecha amistad, nos invitan a un matrimonio civil yo escojo entregarle a los novios, una vez concluida la ceremonia formal, un pequeño presente.

Este presente consiste en una modesta liguita o banda elástica de las que se utilizan en las oficinas para “amarrar” papeles. Una banda de goma de pequeñas dimensiones y que forma una pieza continua.

El parlamento con los novios, que tiene que estar juntos, es casi siempre el mismo: Queridos sobrinos (reales o afectivos), el matrimonio tiene una buena representación en esta bandita de goma. Cada uno de ustedes tiene la bandita, agarrada por un lado. En muchas ocasiones en sus vidas van a encontrar que el cónyuge trata de halar la bandita (la situación) hacia su lado. Naturalmente, el otro, trata de hacerlo en sentido contrario. La lección consiste en entender que esas fuerzas opuestas tienen su límite, que en algún momento, al menos uno de los miembros de la pareja, preferiblemente los dos, tiene que recapacitar y ceder porque si no lo hacen… la bandita se rompe, el matrimonio se deshace y eso no lo quiere ninguno de los dos.

Esta situación, que habíamos escogido como emblema de los matrimonios, es también aplicable a todas las relaciones humanas.

Sin lugar a dudas, los compromisos entre personas son, generalmente, menos dependientes que lo que lo son para los cónyuges. Pero siempre vale la pena analizar si, cuando tenemos diferencias con nuestros relacionados y amigos, vale la pena contemporizar o tensar de la bandita con riesgo de que se rompa.

La política, las relaciones de comunidad, la convivencia dentro de las organizaciones, las opiniones que se emiten ante pocas o ante muchas personas, tienen que pasar por el filtro del análisis de su conveniencia al conjunto.

Quienes tienen funciones conductoras o directivas, quienes gobiernan y también quienes son dirigidos o gobernados, tenemos siempre dos opciones, analizar las situaciones y aceptar lo adecuado para el conjunto o tirar de la liguita hasta que se rompa. Dialogar es imprescindible. Dialogar requiere y exige, entender a la otra parte.

En Venezuela se están rompiendo muchas liguitas. La intolerancia es moneda de todos los días en todas partes. No queremos aceptar la diversidad de opiniones, no queremos entender la posición de nuestro colega, de nuestro socio, de nuestra pareja, de quienes nos rodean.

Ya lo dijo Benito Juárez “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Entendamos que el equilibrio entre “mis derechos” y los de quienes me rodean, es fundamental e ineludible. Paz, entendimiento, tolerancia, respeto, son valores que se están olvidando y son ineludibles para una sana convivencia.

Caracas, febrero 10 de 2009
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