Opinión Nacional

Sobre la enmienda constitucional

La propuesta de enmienda constitucional, que se propone desde el gobierno nacional para la reelección indefinida del cargo de Presidente de la República, nos alerta de nuevo de las serias desviaciones autoritarias que se consolidan en el seno del régimen. Por un parte, la propuesta es una contundente demostración de personalismo al pretender supeditar la “eficacia política” de un proyecto a la voluntad suprema de un solo hombre. Por otro lado, la enmienda también refleja la escasa valoración e interés que tiene el oficialismo del marco constitucional y legal vigente en el país.

En ese contexto, no cabe duda que la única oportunidad que posee el bloque oficial-socialista para plantear una enmienda (o reforma constitucional) de esa dimensión es la presente coyuntura política. No habrá otra oportunidad. Y mucho menos ahora, con unas fuerzas democráticas re-posicionadas en importantes espacios de gobierno regional y local, y desde donde podrían impulsar una gestión administrativa eficaz, incluyente y responsable que marque una diferencia sustantiva con lo hecho hasta el momento por el gobierno socialista. Y es que a medida que transcurra el tiempo y se continúe consolidando un polo democrático alternativo en el país será más difícil para el oficialismo imponer “mecanismos institucionales” trucados y hegemónicos.

Por supuesto, que el régimen de turno, parte de nuevo a la contienda electoral con relativa ventaja para tratar de persuadir a la población de las bondades de su propuesta reeleccionista. Una ventaja fundamentada en uso discrecional y sin control del aparato público y sus recursos. Sin embargo, y aunque sea paradójico, para el bloque socialista-oficial una improbable victoria de la enmienda en el año 2009, no les garantizaría de manera automática un nuevo triunfo de su “candidato único” en el año 2012. Esa será otra situación; otra coyuntura política. No lo olviden.

Las posibilidades de un nuevo triunfo electoral del chavismo están por verse frente al progresivo deterioro de la calidad de vida de la gran mayoría de los habitantes del país. Aún quedan cuatro años de obligatoria gestión gubernamental, que seguramente se desarrollarán en medio de una creciente incertidumbre económico-financiera y con una ineludible agenda de asuntos sociales por resolver. Son cuatro años de gobierno pendiente, que pueden hacerse muy largos; y donde resultará muy complicado “transitar” con base a la mera manipulación ideológica y propagandística de la población, o mediante la persecución y encarcelamiento de los sectores democráticos y disidentes del país.

La propuesta de reelección indefinida presidencial es el simple reconocimiento a la incapacidad de esta revolución para democratizar y renovar la política con un verdadero sentido humanista. La propuesta de enmienda es también una expresión de la “cosificación del poder” como una mercancía que se desea poseer en forma egoísta, monopólica y privada. Pero por encima de todo, la propuesta de reelección indefinida devela el verdadero propósito de esta revolución: la perpetuación de su burocracia política en el disfrute del poder.

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