Opinión Nacional

Sobre pillos y pillerías

Si la conducta provocadora, desafiante e irracional del Gobierno indigna o da lastima, la del CNE preocupa. Con el último episodio, el tema de las “planilla planas”, con el que se pretende eliminar las firmas en cantidad suficientes como para que no se realice el referendo revocatorio presidencial, la supuesta imparcialidad del organismo ya no resiste el más mínimo análisis.

Desde hace meses venimos denunciando esta situación del CNE y hemos proporcionado argumentos, que no repetiremos ahora. Hoy no cabe duda de que se presentan como voceros del régimen, que siguen las pautas que se dictan desde los cenáculos del poder, desde Miraflores. Desde allí se escribe el guión de esta opereta que el CNE desarrolla y representa.

Este CNE tiene personajes de antología. En otro momento y circunstancia se podría haber dicho que hasta son simpáticos, pero en este momento ni siquiera son de opera bufa, sino de verdadera tragedia. El Presidente del organismo —con todo respeto, claro, no se vaya a herir su frágil susceptibilidad— cuando todos esperábamos que iba a tranquilizar al país anunciando el cronograma o las fecha en que se anunciaría el resultado de la verificación de las firmas, lo que nos anuncia es que se reabrirá el proceso de verificación, que ya estaba cerrado, para revisar de nuevo las planillas, con base en un “principio de igualdad” que solo él entiende, pero que no explica.

Horas antes, otro de los personajes, el Rector Battaglini, nos anunciaba con la seguridad de quien habla de algo que no entiende, que el tema de las famosas “planillas planas” —nombre que parece haberle dictado el Ministro Cabello— se resolvería en el lapso previsto para los “reparos”, que establece el artículo 31 de las Normas sobre Referendos Revocatorios, aprobadas por el CNE en el mes de septiembre. Lo más osado de la propuesta Battaglini es que de un plumazo elimina la tradición jurídica que establece que quien debe probar que algo es falso es el que alega la falsedad. Pero según el “jurisconsulto” Battaglini, ahora quienes deben probar son los que firmaron, que si lo hicieron y no el CNE que es el que dice que las firmas no son verdaderas.

Los rectores del CNE que están hablando de “planillas planas”, como criterio para invalidar las firmas, lo menos que se puede decir es que no se han leído bien las normas que ellos definieron; pues en ellas —articulos 22 y 29.3, 29.4 y 29.5— no dice que sea ilegal o motivo para invalidar una firma que una misma persona rellene los datos de la planilla. Tampoco lo dice en ninguna parte la Resolución Nº 31120-794, también definida por el CNE, en la cual están las normas para la validación de las firmas. De todas maneras, si el rector Battaglini tuviera razón, supongo que el CNE fundamentará su objeción con las pruebas grafotécnicas que demuestran su aseveración, que es la única manera de comprobar que dos letras pertenecen a la misma persona. De lo contrario sería una charlatanería y una demostración clara de que el rector Battaglini no tiene la menor idea de lo que esta hablando y el absurdo que esta proponiendo.

Vamos a explicar la magnitud de la barbaridad que esta planteando el rector Battaglini, en nombre de la “objetividad”. La oposición entregó 388.143 planillas, con 3.448.747 firmas, es decir 1.045.770 firmas más de la que se necesitan para solicitar la revocatoria del mandato del Presidente de la República, que son 2.402.977. Sí como dice Oscar Battaglini el 30% de las planillas son “planas” y en consecuencia los que firman en ellas deben demostrar que lo hicieron, eso significa que más de millón de venezolanos tendrán que ir a las oficinas del CNE por todo el país y entregar por escrito —pues así lo establece la Norma definida por el CNE— un documento indicando eso y solicitando que el CNE subsane el error que cometió al excluirlos; porque eso es lo que alega el rector Battaglini, de acuerdo con el artículo 31 que se refiere a los “reparos”: la reparación de un error; porque la otra opción que plantea el mencionado articulo se refiere a los que alegarían que ellos no firmaron y su nombre debe ser excluido de entre los firmantes. ¿Nos querrá explicar el rector Battaglini si se ha paseado por esa perspectiva? ¿O simplemente sí el CNE cuenta con el personal para tramitar el equivalente a dos mil resmas de papel?

Por último, el hasta ahora vocero consentido del CNE, verdadero encantador de serpientes, Jorge Rodríguez, nos dice que este nuevo retraso del organismo se debe a que “La intención del CNE es favorecer la voluntad de los firmantes, pero no la de un pequeño grupito de pillos que pudo haber torcido esa voluntad”; es más, el rector Rodríguez aseguró “tener las pruebas” que demuestran la existencia de esos pillos. ¿Por qué no las presenta? ¿Por qué no dice quienes son y como hicieron la trampa y los desenmascara ante la opinión pública nacional e internacional? ¿Hasta cuando denuncias en el aire, supuestos “delitos” sin delincuentes? De no hacerlo, tenemos que concluir en que esto no es sino otra charlatanería, similar a la anterior, producto de las casi tres millones y medio de firmas solicitando un referendo revocatorio contra el Presidente de la República, que les queman las manos y de las cuales no saben como deshacerse.

No obstante, vamos a ayudar a Jorge Rodríguez para que pueda encontrar a los pillos. Vamos a conducirlo, con algunas preguntas que debe responderse, para que los pueda encontrar.

– ¿Por qué no aceptaron las firmas presentadas en febrero, en vez de rechazarlas sin siquiera examinarlas y sin argumentos? Ya hubiéramos salido de esto.

– ¿Por qué no pusieron normas y procedimientos más simples para facilitar el proceso, como bien se les advirtió?
– ¿Por que dieron vacaciones colectivas en diciembre a los funcionarios del CNE, cuando es algo que no se acostumbra, sobre todo en periodos electorales?
– ¿Por qué iniciaron la verificación de firmas el 13 enero y no al día siguiente que el solicitante las entrego, 19 de diciembre, como dicen las normas aprobadas por el CNE? (Articulo 28)
– ¿Por qué no contrataron más personal para transcribir y verificar firmas, como sugirieron algunos rectores?
– Sí lo que están buscando al reabrir el proceso de verificación de planillas es “preservar el principio de igualdad” (Carrasquero) o ser “objetivos” (Battaglini), ¿Por que no aplicaron los criterios del segundo lote de planillas del revocatorio presidencial al primer lote, en vez de hacerlo al revés, como se los solicitó el sector oficialista? ¿No creen que esto levanta suspicacias?
– En última instancia, si lo único que esta planteado es la posibilidad de consultar al pueblo, que el pueblo decida, ¿Por qué no se consulta de una vez, si el Presidente Chávez Frías esta convencido y lo ha dicho, que derrotara nuevamente a la oposición?

Creo que la respuesta a estas preguntas ayudara al rector Jorge Rodríguez a encontrar los pillos que esta buscando. De todas formas le podemos dar unas cuantas pistas más. Dado que los pillos son los que hacen pillerías, y:

– Pillería es aprobar normas que luego no se cumplen y plazos que no pueden cumplir.

– Pillería es arrebatar a los ciudadanos el derecho a solicitar de manera individual la revocatoria del mandato
– Pillería es impedir el derecho a firmar a los venezolanos en el exterior.

– Pillería es cambiar algunas reglas de juego entre uno y otro proceso de recolección de firmas, en perjuicio de uno de los actores.

– Pillería es impedir la participación de ciudadanos como observadores del proceso, que hubieran podido dar fe de la transparencia del mismo.

– Pillería es restringir la observación internacional a solo dos organizaciones, Centro Carter y OEA, e impedir que otros pudieran hacerlo.

– Pillería es poner condiciones estrictas de tiempo de entrega de las firmas a un sector, la oposición, y hacerse la vista gorda con el otro, el oficialismo.

– Pillería es demorar dos semanas el sellado de actas a la oposición y permitir que el Gobierno fotocopie las planillas en su contra, de inmediato, al día siguiente de solicitarlo el Presidente
– Pillería es que un funcionario de segundo nivel del CNE se niegue a entregar la base de datos del registro electoral a la oposición, a pesar de haber sido ordenado por la directiva del organismo.

– Pillería es tratar de que “acta” elimine firmas.

– Pillería es tratar de impedir el trabajo y libre desenvolvimiento de los observadores internacionales después de haberla aprobado e impedir y poner trabas a la actuación de los observadores nacionales.

– Pillería es permitir que el Presidente de la República se pronuncie —de manera pública y en transmisión conjunta de televisoras y radioemisoras— con relación a la validez y número de firmas, a pesar de que las normas sobre publicidad definidas por el CNE lo prohíben. (Resolución Nº 031114-775. Articulo 3, parágrafo único)
– Pillería es tratar de invertir la carga de la prueba y suponer la mala fe de los firmantes, en vez de aplicar el criterio de La Ley de Simplificación de Trámites Administrativos, que dice que la buena fe del ciudadano se supone.

– Pillería es tratar de eliminar firmas por “tecnicismos” —como bien se lo han dicho la OEA y el Centro Carter— y pretender que “planas” (planillas con letras similares) eliminen firmas, cuando las Normas no dicen nada al respecto.

– Pillería es reabrir la verificación de procesos concluidos para retrasar más el proceso.

– Pillería es impedir la entrada al CNE de diputados de la oposición, mientras que los del oficialismo entran libremente.

– Pillería es hacerse la vista gorda ante los verdaderos pillos, partidarios del Gobierno, que mantienen rodeado el CNE.

Con estos datos no tenemos la menor duda de que al rector Jorge Rodríguez le será muy fácil encontrar a los pillos, los tiene muy cerca.

(*): Politólogo
(**): Caracas14 de febrero de 2003.

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