Opinión Nacional

SOP

Para algunos, sobre todos los que gozan de buena memoria, SOP, puede recordarles las iniciales, desordenadamente colocadas, del Sindicato de Obreros Portuarios. En vez, es un acróstico formado con la iniciales de: Súmate, Oposición, Pueblo.

SÚMATE, la mayor parte de los venezolanos sabe que es ella. Una organización de la sociedad civil, conformada por profesionales egresados de las Casas de Estudio Superior venezolanos cuyos objetivos, los de la organización, son claros, destacándose uno en particular. En cierta forma, Súmate ha convertídose en el Consejo Nacional Electoral de una parte de la población que duda de la ecuanimidad del ente electoral oficial. Como organización profesional bien pudiera servir de soporte técnico, especie de auditor o supervisor externo de este, pero en tiempos de imposición, a como de lugar, del poder del Estado esto es casi imposible.

Bien pudiera ocurrir que, por caprichos de un sector de la oposición, se convierta en uno de los iconos más odiados del venezolano si, con su supervisión, sea elegido el candidato menos conveniente para oponer en un torneo electoral a Chávez. ¿Acaso ese sector cree en la “honestidad” competitiva de los operadores que acompañan al presidente?

OPOSICIÓN, es el sustantivo con el que se identifica, en este trabajo, al grupo de dirigentes notorios, medios y no tan conocidos que se oponen a este gobierno. Perfil simétrico, en cuanto a la esfera del sector “político”, pero ideológicamente contrarios. El contenido verbal del discurso actual de una gran parte de estos apunta más a las formas de comportarse la oficialidad que al fondo del asunto. Sin desearlo, la oposición ha seguido el compás de la música que el gobierno ha interpretado y en este baile electoral, no se han pisado los pies más, verdaderamente, los problemas fundamentales y clave del venezolano quedan marginados de la discusión y se resalta el problema contable: Cómo contar, controlar y cotejar los votos expresados o a expresar, y no lo que realmente interesa: ¿Hasta cuando nos vamos a enfermar mentalmente? El “bendito socialismo del siglo XXI”, del cual habla Chávez y su cofradía, está vivo y no hay forma de abatirlo, sacarlo de la mente del venezolano común ya que no ha habido suficiente explicación acerca de lo que es el Socialismo y cuales son las consecuencias, sino que repito, el problema se centra en la contabilidad electoralista. ¿Será que algunos de ellos creen en el comunismo y no lo objetan?

PUEBLO, es el conjunto de personas habitantes de este territorio al cual Ricardo Montaner le canta con el nombre de Pequeña Venecia. Percibo, con temor a equivocarme, que gran parte de esa masa anónima nunca ha leído sobre las ideologías, cualquiera sea ella. ¿Centrarán, única y exclusivamente, su expectativa electoral en los aspectos colaterales, pero no de fondo de la vida política de un país? La gente, los menos informados en materia política, entienden esta actividad como el simple cambio de autoridades administrativas y gerenciales cada cierto tiempo y no, como lo que es: una lucha de ideas acerca de los “métodos ideales para darle al pueblo, la mayor suma de felicidad”.

Todo lo anteriormente expuesto, es harto conocido, de tal forma que no estoy descubriendo el agua tibia. Sin embargo, como venezolano alzo mi voz y expreso mi inconformidad ¿Cuál es mi visión? La resumo en los siguientes puntos:

1. El candidato opositor de las elecciones del próximo diciembre no debe ser el resultado de una primarias auditadas por SÚMATE. En otros tiempos, esta era una opción válida, hoy no. El gobierno, casi con toda seguridad, ordenará participar a su afectos y sugerirles votar por aquel candidato que menos posibilidades reales tenga de vencer a Chávez. Logrará este una doble victoria: tener un contendor débil y provocar la abstención, con lo cual se cumpliría su más caro deseo: eternizarse en el poder con el bendito referenda consultivo.

2. El discurso electoral no debe continuar siendo el mismo: la afiliación ideológica de los miembros del Consejo Electoral. Hasta el año 1998, dirigieron al órgano electoral los “borrachos”, según el verbo de Chávez, pero lo hicieron también que el llegó a ser Presidente, lo cual demuestra que aquellas actuaciones y decisiones, las de los “borrachos”, no estaban influidas por la ingesta de licor y no se desconfiaba de ellos. Ahora, la actuación de los representantes electorales han tendido a consolidar la hegemonía del Estado por encima del libre albedrío del venezolano, hasta la de ellos.

3. Al pueblo pueblo se le debe explicar cuales son las diferencias entre el socialismo, forma acabada del comunismo marxista, y el capitalismo.

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