Opinión Nacional

¿Un Gobierno de malandrines?

Lo que le ha ocurrido a Alfredo Peña es triste. Su antiguo héroe lo ha traicionado. Era de esperarse. Ha traicionado a tantos. Comenzó traicionando su juramento de fidelidad a la Constitución, así como el de no abandonar jamás a sus superiores. Pero entonces, era el héroe de Peña y de tantos otros ilustres aberrantes que han ido quedando en el camino. Y les ocurrirá a otros, porque no vayan a creer que éste es el último. No, pronto veremos molestos a los que hoy le son todavía fieles. Porque nadie aprende en cabeza ajena.

Algo de esto me ha hecho recordar que los liberales llamaron “godo malandrín” a José Antonio Páez, cuando el verdadero estaba en su propio seno. Fue José Tadeo Monagas quien asaltó al Congreso y asesinó a honorables diputados.

Bush

Por ahí abunda gente que cree que el actual presidente de los Estados Unidos es un tonto y un ciego. Están muy equivocados. Por algo cuenta con una Maestría en Administración de Empresas de la Universidad de Harvard. Son muchísimas las aplicaciones que esa Facultad recibe cada año. De ese número escogen solo a los mejores.

Pero, además, George W. Bush tiene una amplia experiencia en el negocio del petróleo y una muy exitosa carrera como gerente de empresas de su propiedad, además de su excelente récord como gobernador de Texas. Pocos son los presidentes norteamericanos que han sabido sortear las dificultades que le han tocado enfrentar a éste. De que lo ha hecho bien es prueba el triunfo sonado de sus seguidores republicanos en las recientes elecciones a algunas gobernaciones, al Senado y la Cámara de Representantes.

Bush se me parece al mastín terco que hunde sus dientes y jamás suelta su presa. Afganistán fue el primer ejemplo. Lo seguirán los que se atrevan a retarlo.

Irak

Ya sabemos qué es Irak. Un país gobernado por malandrines. El jefe de ellos es el modelo del inquilino interino de Miraflores. Por algo lo visitó en Bagdad en momentos críticos.

Sadam Hussein es el típico bravucón de barrio. Ese que habla muchas pistoladas y sólo tiene el recurso de la fuerza cuando se trata del más débil, pero que al enfrentar a alguno más poderoso pierde hasta el don de la palabra. ¿Les parece familiar el retrato?

Lo que hizo Sadam al invadir Kuwait es imperdonable. Rompió el statu quo. Eso que todos los países del mundo acordamos respetar, cuando firmamos la Carta de las Naciones Unidas: la integridad territorial de otros países. Sadam parece no haberlo entendido. Me recuerda a otro malandrín de igual calaña que ahora purga sentencia en una cárcel de la Florida. Sus batallones, armados con bates de béisbol desfiguraron a innúmeros panameños y, cierto, sembraron el terror, pero ahora todos sus miembros reposan varios metros bajo tierra, luego de su linchamiento. Eso deberían recordarlo muchos por aquí, que piensan que todo se echará al pozo del olvido. Al tal generalito, Estados Unidos bastantes avisos le hicieron llegar, hasta que finalmente hubo que invadir su país para sacarlo. Esos muertos, y fueron muchos, se han podido evitar, si el jefe narcotraficante su hubiese retirado a tiempo. Pero lo venció su fatuo orgullo, como ocurre con todo dictador.

Para Sadam ya es muy tarde. Ha hecho también caso omiso de los avisos. Es un enemigo de la paz mundial y un importante impulsor del terrorismo. Un enemigo jurado de Occidente y de todo lo que éste representa. Sería insensato desde todo punto de vista dejarlo aprovecharse de las necesidades energéticas de los mismos países que adversa y enriquecerse, porque dudo mucho que el país, como no sean sus áulicos, obtenga alguna ventaja.

Ocurre, sin embargo, que Occidente requiere urgentemente de los hidrocarburos que yacen bajo el subsuelo iraquí. Por lo tanto, una invasión se hace necesaria, porque es imprescindible el derrocamiento del régimen actual y su sustitución por otro más maleable. La gente de la izquierda antiglobalizadora no debería andar pensando que la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU echa por tierra los planes de Bush. Muy por el contrario. Se trata de un peine, de una concha de plátano para que resbale el monito. Porque de que resbalará, resbalará. Por algo han designado a Hans Blix como jefe de los inspectores. Lo conozco y sé lo duro que puede ser.

Ya el presidente de Estados Unidos ha dado la orden para comenzar los entrenamientos del personal militar directamente involucrado. Pienso que para febrero o marzo, lanzarán su ataque, luego de algún desliz iraquí. Las excusas siempre sobran.

La OPEP

Desde que la crearan Juan Pablo Pérez Alfonzo y su colega saudita, Abdalah Tariki, esta organización ha sido una piedra en el zapato de Estados Unidos y sus aliados. Pero entonces existía la Unión Soviética y no resultaba popular inmiscuirse en la autodeterminación de los pueblos. Por algo se había criticado hasta la saciedad las invasiones de las tropas soviéticas en Hungría y Checoslovaquia. Pero los tiempos cambian y también las actitudes. Hoy son más importantes el terrorismo y el narcotráfico. Ante estas dos nuevas deidades de la política exterior, todos los antiguos principios han dejado de tener vigencia.

Para junio de 2003, la derrota más completa habrá conducido a la rendición incondicional iraquí y la ocupación del territorio. Sadam y sus secuaces, serán conducido al Tribunal Penal Internacional. Pero lo que nos concierne a los venezolanos ocurrirá más tarde. Para octubre, los pozos petroleros iraquíes comenzarán a producir esa riqueza que tanto han anhelado durante estos últimos doce años. Y es indudable que para hacerlo romperán no sólo las cuotas de la OPEP, sino que probablemente se retirarán de la Organización.

Esos 6 millones de barriles producidos por el nuevo Irak harán un mundo de diferencia. No sólo desplomarán el precio del petróleo a niveles cónsonos con un renacer de las potencialidades industriales de Occidente, al igual que en 1994, sino que probablemente permitan a Estados Unidos reducir considerablemente la importación de países que continúen con líneas políticas poco agradables o parecidas a las de Sadam.

“Pon tus barbas en remojo”

Lo ocurrido el fin de semana con la Policía Metropolitana demuestra claramente cuán poco les importan la vida y las propiedades de los ciudadanos. Planearon la medida para un fin de semana. La época más buscada por el hampa para sus fechorías. Más temprano que tarde comenzarán la represión más burda. Al igual que en su mar de la felicidad.

Yo le recordaría estas actuaciones al general Raúl Baduell. Que se retrate en ellas, porque los autócratas exprimen y botan. Lean no más “La muerte del chivo” de Mario Vargas Llosa. Tan distintos a las instituciones. A Jimmy Carter pudo haberle ido mal en su presidencia, pero hoy Bush lo respeta y la Academia Sueca lo ha laureado con el Nóbel.

¿Recuerdan la visita de Richard Nixon a Caracas en 1958? No creo que en ninguna parte del mundo un vicepresidente de Estados Unidos haya sido vejado como él. Porque los caraqueños lo asociaban con la figura despreciable del sátrapa de Michelena y ese pueblo es indoblegable y no tiene sentido de las proporciones.

Luego del fin de semana, dos cosas parecen ciertas. La Fuerza Armada, luego de la purga, respalda a Chávez. No habrá golpe de Estado. Lo segundo es que la desobediencia civil sólo funciona cuando el Gobierno obedece un orden legal, como los británicos en la India. Aquí reina la arbitrariedad. ¿Qué le queda a la oposición? Recordar la historia. Seguir el ejemplo de Bolívar en 1813. . Los muertos del 11-A no pueden olvidarse.

Santiago Ochoa Antich es diplomático de carrera, politólogo y periodista. Fue Embajador de Venezuela en Austria, Canadá, Jamaica, Paraguay, San Vicente y las Granadinas, El Salvador y Barbados.
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