Opinión Nacional

Un país alimentado por la sangre

El 2009 cerró con más de 14 mil (14000) muertes violentas en el país. Se escribe fácil, pero hay que estar en el pellejo de las familias que perdieron a un ser querido y saben que mientras el dictador se mantenga en el poder, no se hará justicia. Según  diversas organizaciones no gubernamentales (ONG), el 91% de los asesinatos cometidos en la Venezuela chavista quedan impunes. Asimismo en el país hay un parque de aproximadamente 7 millones de armas, y las cárceles se han convertido en un nido de mafias mil millonarias con el aval de los policías y la corrompida guardia nacional.

Si colocamos el número de muertes violentas exactamente en 14 mil (en realidad el número es mayor) y las dividimos por los 365 días del año, obtenemos un promedio de 38 asesinatos diarios. Una carnicería humana de proporciones escalofriantes. En Holanda por ejemplo, el promedio es de 180 asesinatos al año, y en Latinoamérica, rara vez un país excede los 10 mil homicidios anuales. Imagínense que  en México asesinaron a 7300 personas en el 2009, resaltando que se encuentran batallando con los carteles de la droga en una guerra fratricida, y  solamente su capital posee la misma población de Venezuela.

Los casos de sicariato, torturas, descuartizamientos, violaciones a menores de edad, ajusticiamientos y secuestros, son el pan nuestro de cada día. El dictador se hace el pendejo y las focas de la Asamblea Nacional, al igual que las marionetas del Tribunal Supremo de Justicia, sólo se preocupan en aumentarse el sueldo y regalarse bonos corruptos con el dinero del pueblo. De hecho, los magistrados del TSJ, hoy se jubilaron todos a razón de 45 millones mensuales y acordaron terminar su periodo constitucional.

Es decir, se jubilan, siguen trabajando, cobran el doble y se burlan del ciudadano de a pie. Al dólar oficial estaríamos hablando de 11 mil billetes verdes imperialistas. Después se preguntan el por qué de la corrupción generalizada en el país y la subyugación enfermiza ante el monarca caribeño. Donde hay billete siempre se encuentra la manera de corromper al ser humano, y en el país tristemente, el dictador maneja los millardos a su antojo. Lo más triste y despreciable, es ver el cinismo con el que los diputados, magistrados y el propio Chávez, manejan el tema de la delincuencia.

Según ellos, la violencia desatada en el país es producto de una campaña mediática confeccionada en los laboratorios del imperio norteamericano, y ejecutada por la oligarquía venezolana con ayuda de los medios de comunicación apátridas.

¿Por qué no van en persona y le dicen semejante aberración a las madres que a diario lloran a sus hijos en las morgues desbordadas de la patria?

¿O por qué no visitan los barrios para que escuchen las detonaciones y los gritos de desesperación e impotencia que reinan en las barriadas del país? No lo hacen porque son cómplices por acción y omisión, además, para eso tienen guardaespaldas y camionetotas “gringas” blindadas a la medida. Ahora pertenecen a la nueva “nomeklatura” chavista, son boliburgueses de nuevo cuño, rozagantes y derrochadores.

Que se desangre el país, total, ellos creen tener su presente y su futuro bien asegurado. ¡Qué equivocados están! Pregúntenle a su amo y omnipotente dictador, que le ocurrió hace unas semanas atrás en la populosa parroquia de “El Valle”, tuvo que salir huyendo despavorido ante el rechazo generalizado de los humildes habitantes del sector. El cacerolazo y la pita fue tal, que ni los técnicos de sonido del canal del estado pudieron disimular la cuestión, tomando en cuenta que la transmisión era en vivo y directo por supuesto.

Señales inequívocas del despertar de un pueblo humillado y hastiado de tanta burla y despilfarro.  

Poco o nada importan las diferencias intestinas de la oposición en torno a las fraudulentas elecciones parlamentarias de septiembre. Tampoco es de cuidado el canibalismo salvaje que se ha desatado en las entrañas del chavismo radical, corrupto y criminal. Mucho menos importa el nivel de agua del Gurí, lo que sí importa y es de hacer notar, es el desangramiento sistemático y continuado del país. El circulo vicioso de sangre y violencia que reina actualmente en Venezuela, es producto de la impunidad de los tribunales, jueces parcializados, y el terrorismo institucionalizado que ha promovido el propio dictador.

La violencia no discrimina ni reconoce color político alguno. Después de haberse desatado a sus anchas, es ahora la verdadera dueña del país. Nadie se encuentra inmune y tarde o temprano nos reventará en la cara a todos por igual. Finalizo con la anécdota verídica de un juez que se vendió y dejó libre a un criminal que había asesinado a dos damas en Lara hace unos años atrás.

A los pocos meses de haber soltado al asesino, el juez recibió una llamada en la madrugada, era para notificarle que su única hija había sido violada y asesinada salvajemente. Su cuerpo desnudo yacía en un terreno baldío en las afueras de Barquisimeto. Después de hacer las averiguaciones de rigor, se capturó al asesino, y para sorpresa del juez, era el mismo hombre que había dejado en libertad unos meses antes quebrantando su juramento de ley.

Moraleja: El círculo de la vida es incorruptible y el que siembra vientos, siempre cosechará tempestades. 

 “La impunidad de los delitos hace que éstos se cometan con más frecuencia, y al fin llega el caso, en que el castigo no basta para reprimirlos”

Simón Bolívar

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