Opinión Nacional

Unidad para resistir y ganar

Los países siempre pueden estar un poco peor. Tocan fondo cuando las cosas que se hacen mal se empiezan a hacer bien y las negativas tendencias son revertidas hacia lo positivo. El peligro es que la gente se acostumbra a todo. Quienes viven en las aguas negras no perciben el mal olor. En Venezuela se agota el camino de la democracia a la dictadura. La violencia física e institucional, el disimulo y la mentira, la corrupción generalizada, la criminalización de toda disidencia, la concentración grosera del poder público y el uso y abuso del dinero negro de la chequera chavista, son manifestación de esta época. El temor, la inseguridad de las personas y de los bienes, los asesinatos horrendos atribuibles a estructuras del crimen organizado, locales entre nosotros, con socios y cómplices en todos los niveles del oficialismo, hacen difícil la reacción definitiva. Hay acoso y represión a fondo, también espejismos reales y artificiales que pueden servir de burladero a quienes, dándose cuenta de la arremetida funesta e incontenible de la destrucción, esquivan la responsabilidad de asumir la lucha con todas sus consecuencias.

El próximo 3 de diciembre no se acaba el mundo. Si congelamos y proyectamos la situación actual cerraremos el año con Chávez en la presidencia frente a negros escenarios para el 2007. Hay dos maneras de visualizarlo. Una es participando en la farsa electorera que permite cantar de antemano los resultados, sirviendo de comparsa legitimadora a un régimen totalitario y castrista. La sola participación en las condiciones actuales, aceptando un sistema electoral envenenado por un régimen que no es democrático, sirve para mostrar ante el mundo la realidad como no es, la mentira como verdad, a un país supuestamente plural y alternativo. El otro es rechazando el sistema y asumiendo la responsabilidad de ejercer el derecho a no votar. Cierto que si no pasa nada, Chávez también seguirá de presidente después del 3D, pero sin el aval ni la complicidad de la sociedad democrática. Lo haría solo, a lo Castro o Sadam, con el porcentaje que le de la gana, pero con el rechazo de un pueblo que rechaza su revolución y una comunidad internacional beligerante ante la dictadura. La unidad es fundamental, no tanto para participar en esquemas perder-perder, sino para la construcción de un solo escenario, ganar, con la mayor participación posible. Chávez no sale con una abstención inocua y bobalicona. Menos con un electoralismo inútil. El reclamo de unidad es para que luchar con el objetivo de liquidar el régimen en el menor tiempo posible. Ese es el único camino para quienes están dispuestos a darlo todo para liberar a Venezuela. El momento es suprapartidista y el llamado a trascender el electoralismo, las rivalidades del pasado, los personalismos y las ambiciones personales o de grupo. ¿Cuánto es tiempo es lo menos posible? El necesario, pero debe agotarse sin vacilaciones y con mucho coraje. La patria lo reclama.

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