Opinión Nacional

¿V internacional socialista o I socialfascista?

En el marco del encuentro Internacional departidos de izquierda organizado por el (PSUV), el inquilino de Miraflores en una de sus tantas peroratas propuso la creación de la «V Internacional Socialista». Sus pretensiones hegemónicas cuartelarias desean ir más allá de las fronteras patrias; no satisfecho con su compañía de borregos estructurados en torno al PSUV, ahora pretende crear su batallón de incondicionales a nivel internacional.

Recordemos que la I Internacional Socialista, referida como la «Asociación Internacional de los Trabajadores», fue fundada por Marx y Engels (1864), donde se sentaron las bases teóricas y organizativas del movimiento obrero mundial. Tras la desaparición de la I Internacional en 1876, Engels y Kautsky fundan la II Internacional (1889), que agrupó a los partidos socialistas de la época. Al comenzar la Primera Guerra Mundial esta se fracturó, debido a disputas entre los socialistas reformistas y los revolucionarios, ya que los primeros apoyaron a sus respectivos gobiernos nacionales al declarar la guerra, y los segundos se opusieron a la misma.

Años más tarde por iniciativa de Lenin (1919), es fundada la III Internacional, también conocida como la «Internacional Comunista», la cual, a diferencia de las anteriores, se constituyó no como una federación de partidos, sino como un partido único mundial. Ante los sucesivos fracasos políticos como organismo rector del movimiento comunista a nivel global, fue disuelta formalmente en el año 1943. Años antes de la desaparición de la III Internacional Trotsky y sus seguidores fundaron la IV Internacional (1938), debido a que Stalin había convertido a la Internacional en un apéndice de la Cancillería rusa.

Contrariamente a los fundadores de las Internacionales anteriores, todos ellos abnegados luchadores sociales de una elevada talla intelectual, y aquilatada formación ideológica, el convocante de la «V Internacional» no socialista, sino socialfascista, no pasa de ser un analfabeta político, armado no de ideología, sino de una petrochequera para la compra de conciencias y voluntades. Su aporte político se circunscribe a un despotismo militar-capitalista, enmarcado en un pensamiento único, sujeto a obediencias incondicionales.

Este régimen cuartelario ha profundizado las relaciones de producción capitalista, donde el Estado ha tomado el control de los sectores estratégicos de la economía venezolana, despojando a los trabajadores de importantes conquistas laborales. Su praxis, lejos de reivindicar ideológicamente a las Internacionales Socialistas anteriores, promueve una tendencia antihistórica, una farsa revolucionaria, que remplaza la voluntad colectiva por la figura de un caudillo infalible. ¿Que dirían Marx, Engels y Trotsky de una Internacional Socialista sin valores ideológicos y morales, que revindica un proyecto contrario a los intereses de los trabajadores?

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