Opinión Nacional

Vuelta a clases

A partir del próximo lunes se estarán incorporando a clases la gran mayoría de los estudiantes de los primeros ocho años de su instrucción. Desde los más pequeños que asisten a pre-kinder, kinder y preparatorio hasta los que cumplirán los programas de los seis años de educación primaria, ocuparán sus lugares en las escuelas que sus padres han seleccionado de acuerdo a sus posibilidades económicas y a los dictados de sus creencias culturales y religiosas.

Habrá de transcurrir un lapso de dos semanas para que lo hagan los estudiantes de bachillerato.

Pensamos que nos vienen días de mucho reflexionar y hasta de prepararnos para jornadas duras en la defensa de los derechos que tiene la colectividad alrededor del tema de la educación de nuestros hijos.

El régimen que nos oprime trata por todos los medios de sesgar los programas de educación para que lejos de darle la mejor instrucción a la ciudadanía, sirvan para promover doctrinas que han sido rechazadas por la población, explícitamente en la jornada del pasado 2 de diciembre de 2007.

El ministerio de educación hace todas las maromas posibles para adelantar el adoctrinamiento de los maestros para que dicten materias sesgadas a los dictados del comunismo y el llamado currículo bolivariano no es otra cosa que un parapeto para tal fin.

La libertad de los individuos y el derecho a la educación, consagrado como uno de los más preciados derechos del hombre, se concatenan de manera de garantizar que cada quien recibirá la educación que sus padres deseen y no puede aceptarse que el régimen sustituya a los padres en el ejercicio de ese derecho salvo que se pruebe en casos extremos, que su ausencia o incompetencia permita que el Estado se lo subrogue.

Desde hace ya varios años, el ministerio de educación ha atentado contra la sanidad económica de los planteles privados pues ha constreñido indebidamente el ejercicio de la libre empresa al acotar en niveles difíciles de sustentar los emolumentos que los padres deben cancelar para tener la educación que desean para sus hijos. Paralelamente a la regulación de los incrementos de matrícula, expide decretos anuales que aumentan los sueldos de los maestros en porcentajes mayores a los autorizados a la matrícula. Este es un atentado flagrante y confiscatorio de las empresas dedicadas a la educación y la respuesta de la sociedad ha sido tímida e ineficaz.

La educación de los jóvenes es la empresa más importante de cualquier sociedad. Ningún país puede tener un futuro mejor que la educación que le brinde a sus jóvenes.

En Venezuela se está destruyendo, a la par de todo el país, la calidad de la educación que se le brinda a nuestros ciudadanos. Es una obligación indeclinable de todos los padres y de todos los ciudadanos, exigir que la educación y la instrucción de nuestros hijos apunte hacia la excelencia y hacia la perfección. No es con un adoctrinamiento sesgado que vamos a tener un país mejor.

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