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Ormuz tenso

Isaías A. Márquez Díaz

La crisis actual EEUU/Irán proviene del programa nuclear de la República Islámica porque EEUU presume que Teherán está utilizando el programa como burladero para la fabricación de armas nucleares en secreto, por lo que no deja de imponerle sanciones cada vez más severas. Tales acusaciones, infundadas, Irán las refuta y alega los fines pacíficos de su programa (¿?) y amenaza con impedir el suministro de petróleo si las sanciones continúan, por lo que el estrecho de Ormuz  se convirtió en punto clave de tensiones geopolíticas ya que  es la yugular petrolera del mundo, a través del mismo sale cerca de un 30 % de las exportaciones de crudo y gas.  Su paso lo controla Irán, Omán y EAU. Sin embargo, una vez posesionado en el poder el presidente Rouhaní, en reunión con Obama, se abrió la posibilidad de que ambas naciones llegasen a un acuerdo.

No obstante, persisisten  las sanciones EEUU al crudo iraní, que, de cerrarse el paso por algún conflicto, dispararía el precio del petróleo, ya incrementado en el equivalente a un dos por ciento. Ahora, prestamente, Irán mantiene el control absoluto del norte de dicho espacio, así como el monitoreo total de las naves de guerra extranjeras fondeadas en las aguas del sur del país, según fuente CGRI.

Y,  si se bloquea el estrecho de Ormuz, quizá las naciones usuarias tendrían que utilizar  vías alternas precarias para vender su petróleo.

El bloqueo es una amenaza de Irán por restricción de sus intereses en la exportación petrolera ya que implica merma de su producción, equivalente al retiro del mercado de unos 1,5 MBD.

Concienzudamente, ¿cuál estado no podría sentirse afectado, humanamente, ante la merma de su principal fuente por ingreso de divisas, tal y como lo es el caso de Irán, donde el mismo equivale a un 65 % del presupuesto oficial?

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