OpiniónOpinión Nacional

¿Se consumará nuestra tragedia?

“Que hablen otros de sus miserias. Yo hablo de la mía.” Bertolt Brecht

Uno de los esfuerzos más notables realizados por un grupo de ex presidentes latinoamericanos y por el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, que constituyeran el primer gran éxito diplomático alcanzado por las fuerzas democráticas venezolanas tras diecisiete años de infructuosos esfuerzos, que iba viento en popa y constituía la vía más sólida y definitiva para llevar al régimen dictatorial de Nicolás Maduro  al tribunal de la historia, comenzando por aplicarle la Carta Democrática y separarlo de la comunidad de naciones civilizadas del hemisferio, dando un paso inobjetable a su pronto y legítimo desalojo, fue trágicamente boicoteado e interrumpido, paralizándolo sine dia. Ante el asombro y el estupor de sus generosos promotores. Coordinados, por cierto, por uno de los venezolanos más notables e intelectualmente más dotados de las filas opositoras, el jurista, académico y político Asdrúbal Aguiar.

Lo trágico no fue que tan loable y trascendental iniciativa fuera boicoteada por el régimen, que tenía todas las razones para hacerlo: el objetivo declarado de esa movida de alto ajedrez diplomático – que pondría a Washington, al Vaticano, a las Naciones Unidas, a la Unión Europea, al MERCOSUR y a todos los organismos internacionales del planeta –  ante el hecho consumado de tener que retirarle todo su respaldo al régimen castrocomunista que nos abruma y enajena – era, precisamente, poner entre la espada y la pared al régimen castrocomunista imperante en Venezuela. Para asombro del sentido común, esa extraordinaria iniciativa fue boicoteada por la propia oposición venezolana. En particular por el cogollo de su Mesa de Unidad Democrática, MUD, el llamado G-4. Y la ilusa colaboración de quienes hubieran debido ser los primeros en rechazarla, por inmoral e inconducente, ya que cercanos a la principal víctima y rehén político de la dictadura. Sin contar con la gestión de uno de los correveidiles del Sr. Zapatero: el inefable Timoteo Zambrano.

¿Cómo explicarse esa voltereta? ¿Cómo comprender esta falta de consciencia política, de elemental cohesión y esta veleidad de los principales partidos del establecimiento opositor, que corren azuzados por su inmediatismo y carencia de visión histórica detrás de una infantil celada montada por el régimen para zafarse de la tenaza diplomática que lo asedia y ello con sólo asomar la punta de promesas ilusorias, vacuas y desnaturalizadas, que hubieran debido ser rechazadas de plano y sin más trámites por una dirigencia consciente de los altos designios que debieran signarla? Dios ciega a quienes quiere perder.

Jamás se ha visto en Venezuela negocio más engañoso y productivo para la dictadura que estas reiteradas convocatorias “al diálogo”, cuando las circunstancias lo apremian,  le estrechan dramáticamente su campo de maniobra y lo sitúan en la estacada. Un procedimiento tan viejo y socorrido, que ya debiera haber sido definitivamente excluido del arsenal de iniciativas políticas opositoras. Por cierto, inauguradas con la celada que nos llevara al funambulesco Referéndum Revocatorio, que debió celebrarse en el 2003, cuando correspondía constitucionalmente y todas las condiciones estaban dadas para sacar del poder al entonces aprendiz de dictador sin mayores trámites, para terminar teniendo lugar con un año de retraso, el 15 de agosto de 2004, tras la brutal intervención de la ingeniería política del G2 cubano y sus misiones, terminando brutalmente trampeado por Hugo Chávez, Jorge Rodríguez y la rectoría del CNE. Ante la sorda impotencia de la Coordinadora Democrática y la legitimación de César Gaviria y Jimmy Carter. Obtenerlo todo sin haber arriesgado nada. Como dice la conseja: si nos estafan una vez, el culpable es el estafador. Si nos estafan dos veces, los culpables somos los estafados.

Reproduciendo al calco las maniobras dilatorias de aquella estafa, esta vez han pasado meses valiosos e irrecuperables, perdidos en esta danza de estúpidos malabares de la estafa y el engaño, mientras nuestros más populares líderes siguen alucinados detrás de la ilusión óptica de sentarse a la mesa de entendimientos imposibles. Una pandilla de forajidos, dirigidos desde las altas esferas de la tiranía cubana, ha podido muchísimo más que una dirigencia que pudo poner un millón seiscientos mil venezolanos en las calles de Caracas, si bien sin concretos e inmediatos  objetivos políticos que no fueran los de asomar la potencia virtual que nos respalda. Mientras un burócrata de mala muerte, que debiera desaparecer del mapa político venezolano pues además de no ser venezolano representa su hez y su escoria,  sigue nariceando a los responsables de dirigir las jornadas que prometen liberarnos de esta pesadilla. Como si no hubiera estado claro desde hace años, que a esta dictadura no la conmueven imposiciones constitucionales.

Yendo a la esencia de este embrollo: echando por la borda el inmenso capital político obtenido el 6 de diciembre, que nos entregara el instrumento institucional más poderoso como para, desde él y con él, enfrentarnos al régimen – pues en esa Asamblea el soberano le ha delegado a sus representantes la soberanía nacional -, se echa a rodar un proyecto absolutamente inconducente ante la naturaleza dictatorial y totalitaria del régimen: el llamado Referéndum Revocatorio. Un instrumento perfectamente justo y legítimo, que representa el desiderátum de una salida pacífica y constitucional a la crisis, que beneficiaría a todos los protagonistas de esta tragedia, incluso a los propios esbirros del castrocomunismo venezolano, pero absolutamente impracticable ante la aviesa decisión de la satrapía – una dictadura al servicio de la tiranía cubana y manejada a distancia por ella –  por mantenerse en el Poder a cualquier precio. ¿O quien lo echara a rodar no sabía que el régimen, con las riendas del CNE en sus manos y un TSJ absolutamente espurio e ilegítimo, no haría mofa y escarnio de la voluntad revocadora de nuestras inmensas mayorías? ¿O es que nuestra dirigencia aún no entera de la naturaleza tiránica de un régimen que burla todas las instancias constitucionales? ¿No hay constitucionalistas en sus filas, que recuerden la tradición jurídica que avala el derecho y la obligación a la rebelión, incluso al tiranicidio, consagrados en todas las declaraciones y constituciones modernas desde el Renacimiento en adelante? No es necesario ir a la tradición, a Grocio, a Pufendorf, a Barbeyrac, pero por sobre a Locke y a Rousseau, para concluir, como lo hace la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su tercer Considerando, a saber, que es “esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión.” ¿Es que no se nos está imponiendo la obligación y el derecho a la rebeldía?

Es la perfecta guerra asimétrica: la razón de Estado, la mayor inescrupulosidad y el poder aniquilador de las Fuerzas Armadas, contra el falso idealismo de quienes quisieran freír la tortilla sin romper los huevos.

El precio que comenzamos a pagar, aspiración ideal de Fidel y Raúl Castro, que llevan medio siglo aspirando a destruir de cuajo a la Venezuela democrática, debiéramos tenerlo perfectamente claro: terminar por empujar al Sr. Padrino López y a sus fuerzas armadas, que siguen guardando un discreto silencio ante las atrocidades cometidas por la dictadura, a quitarse sus máscaras y desatar un pinochetazo, encarcelar a medio mundo, asesinar opositores a destajo, cerrar la Asamblea Nacional y llenar los estadios de dirigentes, artistas, intelectuales, periodistas y miembros de la sociedad civil opositora. Un 11 de septiembre de 1973 a la venezolana. El Poder en bruto, pero absolutamente minoritario, contra el Poder absolutamente mayoritario, pero virtual, estrictamente civil y sin la debida dirección política.

El montaje de esa tiranía y ese desenlace sangriento llevan diecisiete años en desarrollo, pudo ser postergado como ultima ratio del asalto castrocomunista y militarizado al Estado venezolano ante los altos precios del petróleo, pero ahora, llegada la hora de la verdad y con esta crisis humanitaria encima,  comienza a mostrar sus garras. Tras estos años de sedicente “democracia participativa”, en la que por insólito que parezca aún cree el máximo impulsor del Referéndum Revocatorio, Henrique Capriles –ya asoma la estrambótica tesis de que “la democracia venezolana está en riesgo” –,  luego de haber sentado las bases de la dictadura que hoy juega con la oposición como el gato con el ratón, un pinochetazo no despertaría la menor indignación. No sería el producto de un asalto de horas con un bombardeo de minutos, como los que terminaran con el gobierno y la vida de Salvador Allende: sería el producto de un chavetazo a cuenta gotas que se le viene aplicando a Venezuela como un suero de su adormecimiento desde el 4 de febrero de 1992, ante la insólita complicidad de sus propias víctimas, que ha ido rebanando la institucionalidad y tradiciones democráticas, en particular desde la caída de los precios petroleros, como un salchichón en oferta. Desde hace tres años, bajo la batuta de un colombiano, agente de la tiranía cubana.

Diálogo y darle alas a una propuesta inconducente: han sido las armas de quienes, sabiéndose al borde del abismo, jamás creyeran que perderían el respaldo popular y la mayoría en la Asamblea; que la perdieran abrumadoramente, pero suficientemente hábiles, experimentados, astutos y canallescos, como para, perdida esa mayoría,  hacer que esa nueva mayoría se disolviera como un trozo de casabe en agua caliente – para usar el símil con el que Bolívar se burlara del Congresillo de Cariaco. Y perfectamente al tanto que esa dirigencia opositora no sabría, literalmente, qué hacer con ese pueblo en rebeldía. Salvo marchas. Y bailoterapia. Nuestra verdadera tragedia.

A un año de esa impresionante victoria, que debió haberse saldado con la libertad de todos nuestros presos políticos y el enjuiciamiento de un usurpador puesto en su cargo violando todas las disposiciones constitucionales y sin otro currículum que ser agente del G2 cubano y los Castro, hoy estamos con las manos vacías, desconcertados y consumidos en nuestras propias contradicciones. Se ha cumplido con astronómica puntualidad la situación que venimos prediciendo desde hace años: la dictadura no saldrá por medios pacíficos y electorales, como insisten en predicar los timoratos y pusilánimes de entre nuestros dirigentes. Si acaso, con un candidato a la presidencia autoproclamado en la mayor inconsciencia del estado real de nuestra desgracia. De no celebrarse el RR este año, como pareciera el caso , el régimen dictatorial habrá dado un gran paso hacia su mantenimiento hasta el 2019. Nosotros otro gran paso hacia el abismo. Es lo que, en toda lógica política, se ha consumado este jueves pasado: el CNE convierte el expediente revocatorio en un trozo de casabe en agua hirviente.

Dios ciega a quienes quiere perder. Para nuestra infinita desgracia, hemos sido sus elegidos. Ciegos y perdedores. Sin el triunfo de los esclarecidos y el regreso a la verticalidad de nuestros mejores combatientes – Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado – dificulto que esa siniestra perspectiva de entronizar la tiranía no llegue a ser consumada. Que Dios nos auxilie. A ellos y a nosotros.

@SangarCcs

Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de analitica.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal
Fundado hace 24 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba