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El relato de un asesino confeso: Caso PNB de Valencia

El supervisor jefe William Acosta actuó con premeditación y alevosía. No solo planificó el asesinato de la que decía era «su mujer», la oficial Karla Méndez, sino también el de otros dos funcionarios, aunque uno vivió para contarlo. Sereno y sin titubear, así se convirtió en un asesino confeso tras protagonizar una balacera la mañana de este miércoles en el comando principal de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Valencia.

El martes a mediodía William y Karla se desplazaban en una moto por la variante San Diego – Bárbula, iban discutiendo porque la mujer había cambiado su actitud como pareja. Ella le asomó que terminarían con la relación que tenían desde hace dos años. Él, respondió que era malagradecida porque había dejado su matrimonio de 25 años, le daba todo y ahora quería echarlo a un lado, mientras se desviaba hacia una sede de la Universidad de Carabobo.

«Me bajé de la moto. Desenfundé el arma, le apunté de frente y ella me dijo: No lo hagas, Wil. Y le di un disparo de frente, creo que en el intercostal izquierdo, del corazón. Ella se vino desvaneciendo, yo la atajé. La arrastré hacia la orilla. Cuando la pongo boca abajo le di otro disparo por la cabeza. Agarré mi moto y me fui. La escondí más adentro, donde la consiguieron, para que me diera tiempo de hacer lo que iba a hacer porque ya yo tenía pensado hacer lo que hice hoy (miércoles)», confiesa Acosta, acostado en una camilla de la clínica donde fue atendido luego de resultar herido de bala.

El funcionario necesitaba confirmar sus sospechas y regresó al lugar donde cometió el asesinato para quitarle el teléfono a Karla. Desde ese mismo celular publicó en el estado de WhatsApp, una foto donde se apreciaba la pareja disfrutando de un día de playa. El oficial agregado Luis Chacón se habría molestado y envió un mensaje: «Cómo tu vas a montar esa foto. Háblame claro y dime por fin qué vamos a hacer». El supervisor, haciéndose pasar por Karla, a quien ya había asesinado, siguió el juego de la conversación hasta que su subalterno quedó delatado.

«Ahí yo tomé la decisión también de matarlo. Llegué a la formación. En mi condición de jefe me coloqué de último. Me podría abrir y tenía marcado al chamo (el oficial). Estaba esperando que Baudilio, el comandante, se acercara más para dispararle a los dos. Desenfundé y le di un tiro, no se si fue en la cabeza, y en lo que apunté a Baudilio salió corriendo. Yo le dije a Baudilio que me quitaba el uniforme y le pedía un favor, que me cambiara a Karla de la coordinación y él dijo que no. Que porque yo dijera que la cambiara no la iba a cambiar, que si ella se lo pedía sí. Entonces eso a mi me molestó con él», continúa relatando William.

Otros funcionarios trataban de resguardarse durante el tiroteo, como fue el caso del oficial jefe Eslaba. Estaba detrás de un carro, adonde también llegó William para tratar de arreglar su Pietro Beretta que le hizo «una mala función». «Yo sé que tengo la pistola con mal función, pero le apunté porque yo quería que él me matara. Pero antes de eso, me apunté yo mismo. Traté de accionar la pistola, pero no accionó. Él no tiene culpa de dispararme porque yo lo hice con esa intención porque yo también me quería morir», cuenta el funcionario.

Sobre el comisionado agregado Baudilio Sánchez se conoció que está estable. El comando de la PNB habría sido tomado desde ese mismo momento por funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) y del Servicio Bolivarino de Inteligencia Nacional (Sebin).

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