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Europa continúa en alerta por ola de calor extremo

Europa sigue en alerta. La ola de calor amenaza al viejo continente superó a su récord histórico de 40,4 grados en 1947 en París, Fracia, para alcanzar los 41 grados a las 2 de la tarde según el termómetro ubicado en el observatorio del parque de Montsouris y se prevé que la temperatura siga en aumento en las horas siguientes.

Además, las autoridades meteorológicas pronostican que durante la tarde se rompan los techos de las máximas en otras ciudades del norte como Lille o Reims.

El fuerte calor que se inició a comienzos de semana, con 20 departamentos en alerta roja y otros 60 en alerta naranja, ha agravado los problemas de contaminación por ozono en el área metropolitana de París, donde desde el martes está prohibida la circulación de los vehículos más contaminantes.

Entretanto, en Bélgica el calor extremo también superó su récord de hace 75 años cuando la temperatura alcanzó este jueves los 40,6 grados. «Nuevo récord nacional belga: 40,6 en Kleine Brogel ahora y esto no se ha terminado. ¡Increíble!», escribió en su cuenta de Twitter el jefe de previsiones del Real Instituto Meteorológico de Bélgica, David Dehenauw.

En Holanda la temperatura llegó a 40,4 grados, un número que rompe, por segunda vez en una semana, sus anteriores récords históricos. La potencia solar está en nivel 7 de 10, según los expertos, lo que significa que la piel puede quemarse en unos 15 minutos de exposición al sol, algo que en un nivel 3 suele ocurrir en un mínimo de 35 minutos.

En Alemania la situación no es distinta, al registrarse los 41,5 grados centígrados en la ciudad de Lingen al centro del país, una temperatura que también bate records anteriores. La región más afectada por las altas temperaturas comprende los estados federados del Sarre, Renania del Norte-Westfalia y Renania-Palatinado, así como Baja Sajonia, donde se encuentra Lingen.

Pese a la ola de calor, los expertos no prevén que el verano tenga unos efectos medioambientales y económicos tan notables como los registrados en 2018. El año pasado, a las elevadas temperaturas se sumó una fuerte sequía, lo que afectó al campo y al tráfico fluvial, y provocó varios incendios forestales.

En este 2019 se alcanzaron ya temperaturas inusualmente altas entre abril y junio, pero estuvieron alternadas con copiosas precipitaciones y tormentas en buena parte del país.

Italia en alerta roja

En Italia la situación no es muy distinta. 13 ciudades se encuentran este 25 de julio en alerta roja y se prevé que el viernes sean 14, cuando se registrará el pico de la ola de calor africano que se está registrando en toda Europa y que en el norte del país ha dejado temperaturas de 10 grados sobre la media del período.

El Ministerio de Sanidad italiano informó que las ciudades en alerta roja este jueves y viernes son: Bologna, Bolzano, Brescia, Florencia, Frosinone, Génova, Milán, Pescara, Perugia, Rieti, Roma, Turín, Trieste y Verona).

Según explica el Ministerio la situación de alerta supone «la emergencia ante los posibles efectos sobre personas sanas y activas y no solo sobre grupos de riesgo como ancianos, niños o personas con enfermedades crónicas».

La ciudad con la temperatura más alta esta siendo Florencia con una temperatura de 37 grados de media en estos días. La situación comenzará a mejorar el sábado cuando se esperan lluvias y se producirá una bajada de la temperatura de hasta 15 grados y solo quedarán en alerta roja Ancora, Pescara y Venecia.

Rieles blancos en Austria

Para contrarrestar los efectos del calor extremo la empresa ferroviaria de Austria (ÖBB) ha lanzado un proyecto piloto para pintar de blanco los rieles de sus vías, con el fin de evitar los crecientes problemas por el excesivo calor en los meses del verano.

«Estudios han demostrado que pintar los rieles de color blanco puede reducir entre 5 y 8 grados el calentamiento de la vía ferroviaria», explicó Juliane Pamme, portavoz de la empresa.

Siguiendo otros proyectos similares en los países vecinos Italia y Suiza, ÖBB inauguró a mediados de julio el primer tramo de cinco kilómetros con rieles blancos, en el estado federado de Vorarlberg, cuyos resultados serán analizados ahora.

La pintura es un recubrimiento permanente, con lo que desde la empresa explican que «solo se debe volver a aplicar en caso de exceso de suciedad», explicó Pamme.

Si se determina que los rieles realmente se deforman y dañan menos por las elevadas temperaturas, que azotan ahora cada vez más a la república alpina, entonces ÖBB pintará de blanco también otros tramos de su red ferroviaria. Austria ha vivido, como el resto de Europa, uno de los veranos más calurosos de su historia este año.

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