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Fidel Castro: Cuba no necesita limosnas

Fidel Castro cree que están «dadas las condiciones» en Estados Unidos para que Barack Obama ponga en marcha «una política constructiva» hacia Cuba; y confía en el «talento» del presidente norteamericano para que se avance en la normalización. En su primer artículo tras el levantamiento de las restricciones a los viajes y remesas de los cubanoamericanos, Castro reiteró que la isla está abierta al diálogo con Washington y dijo «no cuestionar» la «sinceridad» y «los deseos» de Obama «de cambiar la política y la imagen de Estados Unidos».

Este martes, en un segundo comentario de prensa consideró las medidas «positivas» pero «mínimas» y reclamó nuevos pasos de distensión, por ejemplo eliminar la ley de Ajuste cubano, que permite a los cubanos que entran ilegalmente a EE UU obtener la residencia al año y un día. También pidió que Washington se disculpe por las invasiones militares que en el pasado ha realizado en el continente. «No deseamos lastimar a Obama en lo más mínimo, pero él será presidente durante uno o dos períodos. No tiene responsabilidad con lo ocurrido y estoy seguro de que no cometería las atrocidades de Bush. Tras él, sin embargo, puede venir otro igual o peor que su antecesor», expresó.

Palabras cargadas de tibieza en un momento bilateral muy especial, marcado por el posible acercamiento.

Las autoridades informaron asépticamente de la decisión de Barack Obama. Sin duda, es el gesto más significativo de Washington hacia Cuba en décadas, y coincide con la discusión de iniciativas en el Congreso y el Senado norteamericano para levantar todas las restricciones de viajes a la isla, incluidas las que ahora impiden el turismo estadounidense.

El levantamiento de las restricciones a los exiliados fue recibido en la calle con alegría y saludado por la oposición. Fidel Castro se mostró conciliador, aunque puso el dedo en la llaga del embargo y dijo que las medidas de Obama lo obviaron. «Del bloqueo, que es la más cruel de las medidas, no se dijo una palabra», aseguró.

El líder cubano, que ya no ocupa cargo alguno de Gobierno pero sigue siendo primer secretario del Partido Comunista de Cuba, se refirió también a la Cumbre de las Américas, encuentro que dijo «no aplaudir»; «ahora sólo falta que Obama persuada allí a todos los presidentes latinoamericanos de que el bloqueo es inofensivo», afirmó. En su lenguaje de toda la vida, enfatizó que Cuba «ha resistido y resistirá» y que «jamás extenderá su mano pidiendo limosnas».

Las opiniones de Castro no son una «reacción oficial» del Gobierno, pero se parecen. Su hermano, el presidente Raúl Castro, todavía no ha comentado las medidas, que sin duda tendrán repercusiones económicas y políticas en la isla. Se calcula que los ingresos por concepto de remesas y viajes pueden incrementarse en más de 500 millones de dólares. En la actualidad rondan los 1.000 millones, según la CEPAL.

Reacciones

Si Fidel Castro fue delicado, la televisión cubana fue aséptica. Dio la noticia de la liberalización de viajes y remesas de forma escueta, sin comentarios ni críticas al margen. Debido a que la información se ofreció tarde, este martes fue cuando corrió en las calles de La Habana. Todo el mundo a favor, incluidos los disidentes que expresaron su deseo de que la medida favorezca otras y que los dos países normalicen sus relaciones, lo que quitaría coartadas y justificaciones al Gobierno.

Congresistas estadounidenses de origen cubano lo consideraron un grave error por suponer una concesión que da «oxígeno al régimen», mientras que en Europa fue recibida como una buena noticia. La Cancillería española emitió un comunicado de «felicitación» por las medidas de Obama» y lo interpretó como un paso importante en el deshielo de ambas naciones. «El Gobierno español considera que esta decisión, de indudable alcance humanitario, facilitará, sin lugar a dudas, el necesario acercamiento entre Cuba y Estados Unidos», reseñó el comunicado.

Cinco décadas de embargo
– 1960. Tras derrocar en 1959 al régimen de Fulgencio Batista, Fidel Castro lanza su política de nacionalizaciones, que implica la expropiación de bienes estadounidenses. Washington reacciona rompiendo las relaciones diplomáticas con La Habana y reduciendo las importaciones de azúcar.

– 1962. En febrero, John F. Kennedy ordena la imposición de un embargo comercial sobre Cuba, que se ha alineado con la Unión Soviética. El año anterior, Estados Unidos había impulsado la fracasada invasión de la Bahía de Cochinos.

– 1963. Tras la crisis de los misiles, Washington dicta restricciones a los viajes a la isla de ciudadanos estadounidenses.

– 1977. El presidente Jimmy Carter se niega a renovar las restricciones a los viajes y al gasto de dólares estadounidenses en Cuba. Ronald Reagan las vuelve a introducir en los ochenta.

– 1996. El Acta para la Libertad Cubana y la Solidaridad Democrática del Congreso de EE UU, conocida como Ley Helms-Burton, endurece el embargo al establecer sanciones para las compañías extranjeras que comercien con Cuba.

– 1998. Bill Clinton reduce las restricciones al envío de dinero a familiares por parte de cubanos en el exilio.

– 2000. El Congreso de Estados Unidos suaviza el embargo y permite la venta de alimentos y medicamentos.

– 2003. La Administración de George Bush anuncia un paquete de medidas para acelerar el fin del régimen comunista en Cuba que refuerza los controles sobre el envío ilegal de dinero a la isla y nuevas restricciones a los viajes.

– 2009. El Congreso de Estados Unidos levanta el endurecimiento de las normas establecido por la Administración Bush en 2003.

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