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Cumbre en Bruselas no dejó espacio a DDHH en Venezuela

Nunca antes el silencio en una declaración oficial dijo tantas cosas y en alta voz. Así ocurrió en la Segunda Cumbre de los países de la Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), realizada la pasada semana en Bruselas.

El documento aprobado, que se denominó “Declaración de Bruselas”, no incluyó condena o referencia alguna, al estado de los derechos humanos en Venezuela, como algunos países europeos y americanos habían propuesto.

El portal de la Deutsche Welle, al reportar el documento, afirmó que la declaración evitó “referirse a la situación de los políticos encarcelados en Venezuela y únicamente toma nota del rechazo de los países latinoamericanos a la orden ejecutiva de Estados Unidos que impone sanciones a funcionarios venezolanos”.

El presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, expresó con respecto a esta omisión, ante la pregunta de los periodistas de “porqué no fue posible que en esta cita se pactara alguna declaración exigiendo a Caracas el respeto a los derechos humanos, explicó que las conclusiones en cumbres como esta, en la que han participado delegaciones de 60 países, son difíciles de acordar y siempre hay que buscar soluciones “de compromiso”.

Lo que el canciller español José Manuel García-Margallo, había adelantado el día anterior al inicio de la cumbre, al salir de una reunión preparatoria de los cancilleres de ambos bloques. “No parece posible” acordar un texto común sobre Venezuela, dijo.

Sin posibilidad

En los días previos a la Cumbre, los problemas se veían venir con el tema Venezuela. Al punto que una rueda de prensa, en la cual debían comparecer funcionarios de la UE conjuntamente con un ministro ecuatoriano, debió ser suspendida al no llegarse a un acuerdo sobre este tema.

Estas cumbres son preparadas entre los directivos de la UE y el presidente por tempore del CELAC, que es Rafael Correa, presidente de Ecuador. Razón por la cual, entre los organizadores, estaba un ministro de ese gobierno, que no oculta su afinidad y alineamiento con el gobierno de Nicolás Maduro.

En este tipo de eventos, donde asisten jefes de Estado y Gobierno, por lo general para el primer día ya está definido lo que será la declaración oficial. Procediéndose a realizar ajustes de última hora.

El matutino El Universal de Caracas, tituló una nota en sus páginas el 10 de junio, día en que se iniciaba la cumbre, que “Persisten diferencias entre UE y la Celac por texto sobre Venezuela”.

En el sumario de dicha nota, señalaron “Las diferencias residen en que Caracas quiere mencionar el decreto por el que EEUU consideró a Venezuela una amenaza para la seguridad, mientras los países europeos están más preocupados por la situación política y económica del país”.

“Los representantes han negociado hasta la madrugada en la llamada Declaración de Bruselas y aún está abierto este punto”, agregaron.

Dada la línea editorial que mantiene el diario El Universal últimamente, pone de manifiesto la importancia de la aproximación dada al tema.

Al término de la Cumbre, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto en sus declaraciones a la prensa no pasó por alto los problemas de derechos humanos en Venezuela.

En una entrevista con la agencia española EFE, Peña Nieto se mostró partidario de que haya “respeto a los derechos humanos en Venezuela”, y confesó tener una relación “muy institucional” aunque “bastante cordial” con su homólogo de Venezuela, Nicolás Maduro.

A pesar de no incluirse el estado de los derechos humanos en Venezuela en la declaración oficial, Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, señaló que “estamos siguiendo de cerca la situación, y la posición de la UE es participar con todas las partes; gobierno, oposición y sociedad civil para ofrecer nuestra asistencia, nuestra ayuda cuando se nos solicite”.

Igualmente Tusk -ex primer ministro de Polonia- y que por ser polaco tiene conocimiento y experiencia en lidiar con gobiernos autoritarios, instó en nombre de Europa “la necesidad de celebrar elecciones transparentes en Venezuela”.

Ofensiva criolla

Al igual que en otras cumbres de jefe de Estado, en Bruselas no faltó la paralela “Cumbre de los Pueblos”. Un foro organizado a la medida de los gobiernos de izquierda: copar las calles y servir de tribuna para disparar discursos incendiarios, sin el protocolo de la cumbre formal.

En esta ocasión, la iniciativa no contó con la asistencia de los presidentes de Cuba, Raúl Castro; de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner y Venezuela, Nicolás Maduro, quienes no se presentaron tampoco en la Cumbre UE-CELAC.

En el caso de Venezuela, sigue siendo un misterio la ausencia de Maduro. Aunque pareció como muy conveniente, la dolencia de una “otitis” presidencial.

En su representación, se acreditó al canciller (a) Delcy Rodríguez. Sin embargo, procedente de Roma- donde había asistido a la reunión de la FAO- se apareció el vicepresidente Jorge Arreaza.

Arreaza, que como suele ocurrir con las familias reales europeas “representa pero no compromete”, sostuvo reuniones con el atribulado primer ministro griego Alexis Tsipras, y formuló declaraciones de corte general en torno a la Cumbre, donde invitó a seguir al “modelo venezolano”.

En cuanto a la Cumbre de los Pueblos, sin la participación de los jefes de Estado de Cuba, Argentina y Venezuela, solo lograron impactar en los medios con su protesta callejera en contra de los presidentes de México, Perú y Chile.

La organización autodenominada Belgicanos, copartícipe de la Cumbre de los Pueblos, hizo un plantón frente al hotel donde se alojó el presidente mexicano Enrique Peña Nieto. Allí mostraron pancartas y profirieron consignas contra su Gobierno, por la cuestión de los derechos humanos.

A continuación, se desplazar a una explanada frente al Parlamento Europeo, donde se adhirieron una treintena de chilenos, según afirmó Rigo Guzmán, representante de la Asociación de Refugiados de América Latina y El Caribe (Arlac), cuyo vocero fue el chileno Rigo Guzmán, organizó una protesta frente al Parlamento Europeo, para denunciar que la cumbre de Bruselas es una muestra de “la relación de la UE con gobiernos criminales, mafiosos y antidemocráticos” de América Latina, con el objetivo de “sacar usufructo político y económico”.

En una de las pancartas, mostrada en una foto enviada por la agencia EFE, se apreciaba la leyenda: “Bachelet miente, roba y asesina a su pueblo”.

Esta organización también denunció al presidente del Perú Ollanta Humala, por permitir la minería a cielo abierto en su país.

Fuente: El Universal, Deutsche Welle, AVN y EFE

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