Economía

¡Ay! economía, ¿qué te han hecho?

«Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a sí mismo»

El entorno

La prensa nacional venezolana titula diariamente con encabezados que
ya parecieran lugar común en la vida tanto del citadino, como del
campesino. Casi nueve años de gobierno (el cual ahora se autocalifica
como gobierno socialista del siglo XXI, con el slogan de «socialismo,
patria o muerte») han acostumbrado a las personas a creer que las
amenazas, las mentiras, los vituperios, son parte de la cultura
popular y, cuando me refiero a cultura, obviamente no me refiero a la
cultura del chinchorro, ni de las alpargatas, ni a la del ocio
revolucionario, ni de la mala cerveza, ni la de los piojos en las
escuelas; me refiero a la cultura gubernamental, social y política, me
refiero a esa cultura que demoniza al whisky y acepta la coca; me
refiero a esa cultura que demoniza los cientos de muertos en Irak,
país en donde hay una guerra civil e ignora los cientos de muertos
(más de 100 mil en casi 9 años) que produce el hampa y la policía en
Venezuela.

La prensa

«Proyectan que salida del FMI costará al país $ 4.500 millones»,
titula un periódico. Otro dice «Chávez no descarta nacionalizar a
Sidor y Bancos»; Uno titula, «Ahora van por la salud», lo cual, por
cierto sería bastante bueno, pues la salud no funciona ni para
morirse. «Venezuela perdió $ 540 millones en inversión extranjera
directa», titula otro. «Bonos de deuda y acciones de bancos caen por
anuncios de Chávez. Reservas abajo», etc. son algunos de los
titulares de la prensa, los cuales, por cierto, se refieren casi todos
a asuntos económicos, dejando la crónica roja, por lo general, para la
última página, la cual, prácticamente, chorrea sangre.

Lo lamentable de todo esto no es que la prensa, grande y pequeña,
nacional o regional, oficial o privada, se preocupe por estos temas,
lo cuales obviamente son de mucha importancia; pero, más lamentable
es que el venezolano no lee prensa. No compra diarios o por razones
ideológicas (creo que son las menos) o por falta de dinero. La mayoría
de los periódicos vive al borde del abismo o para parafrasear una
frase de Truman Capote «al filo de la navaja». Cínicamente un editor
me decía yo no vendo prensa, para mi los periodistas no valen nada. Yo
vendo papel. Mientras más rollos de papel vendo, más rico me siento.

Yo le dije, ¿por qué no te dedicas a vender papel sanitario?

Pero, ustedes se preguntarán a qué viene este largo introito. La
razón, básicamente, es que en todos estos titulares está implicado un
nombre: Hugo Chávez Frías, presidente de la República (¡Socialista?)
Bolivariana de Venezuela. Chávez actúa como el flautista de Hammelin,
para donde él marcha tocando la flauta, para allá le siguen todos y,
lo peor es que no se sabe si al despeñadero. ¿Por qué? Pues, cuando el
Presidente anunció y amenazó con estatizar la banca privada, (él le
llama nacionalizar), inmediatamente salieron directivos bancarios a
decir que el Primer Mandatario tenía toda la razón y que la banca
seguiría sus consejos. En otras palabras, los banqueros han tenido que
comprarse rodilleras. Pero, en todo caso, siempre se ha sabido que no
hay cosa más cobarde que el capital, el cual tiene muchas cuevas en
donde esconderse…

Good bye IMF

Otro escándalo se suscitó con el anuncio de la salida del país tanto
del Fondo Monetario Internacional (FMI) como del Banco Mundial, (BMD),
organismos que han sido muy criticados, durante muchos años, por
haberse transformado en unos verdaderos caporales de las
transnacionales. Ahora, han salido un montón de viudas alegres a
llorar el retiro del país y plantean que eso es muy malo para la
validez de los bonos emitidos por el gobierno chavista, los cuales
superan, los 25 millardos de dólares. Ahora bien, pregúntese el lector
¿quiénes poseen esos bonos? – ¿Los obreros, los empleados públicos,
los militares…? – No, absolutamente no. Esos bonos están en manos de
los mismos de siempre. Están en manos de la banca Europea, en manos de
la Banca norteamericana y en manos de los grandes especuladores
privados y burócratas del gobierno. En otras palabras, siguen en manos
de los lumpenburgueses que lloran por la libertad mientras le hacen el
jueguito al gobierno fascistoide disfrazado de izquierdista, y juegan
a ser los salvadores de la patria y siguen en manos de la
burocracialumpenburguesa que fue creada por los gobiernos de Acción
Democrática a partir de los 60 del siglo pasado. Estos
burocrataslumpenburgueses lo único que hicieron fue cambiarse de
bandos: la mayoría están firmando en el PUS (Partido Único
Socialista), del cual Chávez dijo «quien no esté de acuerdo con el PUS
es antichavista», lo cual equivale a decir que quien no se meta al
partido es ateo.

Pero vayamos por parte. ¿Es acertado o no el haberse retirado del FMI
y del BMD? – ¿Es acertado o no el haber estatizado el 60% de la Faja
Petrolífera del Orinoco? Aunque después que Chávez planteara la
«nacionalización», el Embajador de Venezuela en EE.UU. Bernardo
Álvarez, en una carta que dirigió a The Wall Street Journal dice: «no
es nacionalización, sino propiedad compartida». Este doble discurso no
es nuevo, en especial cuando se trata de los intereses del odiado
imperio. El gobierno escupe hacia EE.UU., pero de inmediato pasa el
pañuelo y pide disculpas. Para el populacho vestido de rojo rojito hay
un discurso, para que estos aplaudan como focas y para Washington hay
otro para que suelten los dólares.

– ¿Es acertado estatizar la Siderúrgica del Orinoco? Aunque, seamos
claros, lo de la amenaza a la Siderúrgica del Orinoco fue un favorcito
para Néstor Kirchner, quien está enredado en un gran escándalo
financiero, al parecer por coimas y sobreprecios en los cuales
estarían incursos miembros de su equipo de gobierno y, para no
reventar el asunto en un año electoral Kirchner decidió, a través de
su homólogo Chávez amenazar al poderoso holding Techint (dueño de la
venezolana Sidor) que está ampliando unos gaseoductos en el país
sureño. Paolo Rocca, dueño del holding es un fuerte enemigo de
Kirchner (en Argentina se dice que Kirchner es más ladrón que rata de
campo) y, está financiando al líder opositor Roberto Lavagna. Paolo
tuvo que arrodillarse y decirle al Presidente argentino que no haría
olitas con los casos de corrupción y Chávez manifestó que Sidor no
sería «nacionalizada».

Los caporales

A los organismos financieros mundiales, como el FMI y el BM siempre se
les criticó sus políticas impositivas. ¿Recuerdan cuando el presidente
Caldera dijo que ni de rodillas negociaría con el FMI? – Esto fue en
los noventa, en su segundo mandato. El FMI quería imponer reformas
económicas que la nación no podría soportar. Esas, son las mismas
reformas que llevaron al país al Caracazo que costó más de 3 mil
muertos (personas asesinadas por el mismo ejército que detenta el
poder en la actualidad). Estas reformas consistían en disminuir la
inversión del Estado, abrir las aduanas, despedir a los funcionarios
públicos minimizando la burocracia en menos de la mitad, terminar con
los subsidios escolares, subsidio a la leche, al transporte, a las
viviendas, etc. Estas políticas propiciadas desde el FMI y desde el
BMD, eran llamadas las políticas de «Schock» que fueron propiciadas
por los llamados «Chicago Boys», un grupo de economistas graduados en
la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago, liderada por
Milton y Rose Friedman quienes eran los virtuales asesores económicos
de Pinochet.

Estos organismos, al imponer ese paquete político se transformaron en
lo que yo caractericé como «caporales» de las multinacionales y de los
gobiernos neoliberales de Estados Unidos[.1] .

Para el premio Nóbel de Economía (2001), Joseph Stiglitz, – «La
desigualdad que marcó el proceso de reforma económica ha sido aún más
devastadora». En otras palabras, para él los efectos de las recetas
del FMI y del BMD que aplicaban lo que Margaret Tatcher llamaba de
«filtering theory» , o el efecto de la economía cascada que no
significaba otra cosa que hacer más ricos a los ricos, más poderosos a
los poderosos, y la concentración de la actividad económica mundial en
pocas empresas, todo lo cual significaría el «well off» (en el sentido
fascista) de las capas más pobres porque sin invertir en leyes
sociales los ricos, los acaudalados al ir mejorando sus estándares y
calidades de vida, subían en el escalafón de bienes los cuales eran
traspasados a las clases inferiores. Claro, estas teorías no contaban
con algo importante: el crecimiento mundial de la población, ni
contaban que la economía es una ciencia política y no econométrica.

En otras palabras, ni en los ochenta ni en los noventa, con algunas
excepciones, los beneficios no llegaron a los pobres. Stiglitz dice
que «(…) de hecho, los pobres en muchos de los países se han ido
desmejorando y el ejemplo contundente es México que ha podido, pese a
la crisis tequila, restaurar el crecimiento. Pero ese crecimiento ha
sido casi enteramente para beneficio del 30% superior de la sociedad,
mientras que el 30% inferior ha sufrido una declinación en sus
ingresos».

El problema con estas instituciones mundiales, creadas para generar
desarrollo económico y no pobreza, es que se burocratizaron y cayeron
en el «fundamentalismo de mercado». Es decir, una excesiva creencia en
los libres mercados.

Stiglitz planteaba, » Yo creo que los mercados son de extrema
importancia y que son la clave para el éxito, pero siempre he
sostenido que los mercados tienen que trabajar muy estrechamente con
el gobierno, es la asociación de los dos – la complementariedad – lo
que hace falta «.

Los fundamentalistas creyeron en que «la mano invisible» arreglaría
por si sola las ineficiencias sociales y, lamentablemente, esto no fue
así, en especial en países latinoamericanos y africanos, en donde a
los empresarios, por lo general, le interesa un comino que sus
trabajadores tengan un mejor estándar de vida y una mejor calidad de
ella. En Latinoamérica, los gobiernos, con excepciones como los de
Uruguay y Chile, no entienden que hay que abatir la pobreza con
rígidas leyes sociales y estatales pero, dejando a las fuerzas de la
economía hacer su trabajo, el cual no es otro que el de crear riqueza.

«Los fundamentalistas de mercado creyeron que los mercados libres, de
por sí garantizarían, no solamente, resultados eficientes sino también
resultados de justicia social».

Los abusos del FMI y del BMD eran precisamente obligar a los países
tomar sus recetas econométricas sin considerar el medio en que ellas
se aplicarían ni la capacidad de cada país de responder al marco en
que se les encuadraba la reforma económica.

Responsabilidad

Desde el punto de vista macroeconómico, debemos considerar que es de
total responsabilidad del Estado aplicar las medidas pertinentes que
respondan a las crisis. Por ejemplo, en Venezuela, en casi nueve años
de gobierno, las políticas macroeconómicas se centraron en dos ejes:
a) mantener grandes reservas improductivas en las bóvedas del Banco
Central, b) entregar dinero a países cuyas capacidades de pago son
ínfimas y cuya corrupción en el manejo de las finanzas es más que
probado, como el caso de Cuba, Rep. Dominicana, Nicaragua, Bolivia y
Argentina

El gobierno venezolano, a pesar de que lo conversé más de una vez con
Hugo Chávez, debió acercarse a las políticas keynesianas para producir
el deseado despegue económico. Para que haya una macroeconomía fuerte
es esencial el crecimiento y la creación de empleo. Pero se hizo todo
lo contrario, se desmanteló el 60% del aparato productivo nacional, se
aumentó el desempleo real y productivo en casi un 50% y, ahora, se le
quiere solucionar acortando las horas de trabajo a 6 horas diarias por
cinco días a la semana. Eso, desde el punto de vista práctico no está
mal. De hecho, Margaret Tatcher aplicó estas políticas en Gran Bretaña
durante su primer mandato constitucional, pero hay dos pequeños
problemas: ni Venezuela es el Reino Unido ni existe en el país un
parque industrial que pueda ser recuperado. (Y podríamos agregar que
no somos ingleses).

Para Stiglitz «Una de las principales responsabilidades del gobierno
es garantizar que la economía se desempeñe de manera tal que
proporcione empleo para todo el que busque trabajo», cuestión que no
es nueva y que Keynes lo probó durante los 20 del siglo pasado.

El capital, según el Premio Nóbel, es imprescindible para crecer y
generar empleo. «Las economías modernas requieren capital, aún las
pequeñas empresas requieren capital para poder crecer «, pero, hay que
distinguir entre la inversión extranjera directa y capital financiero:
préstamos de bancos. Y aquí vamos al problema de los bancos. De
acuerdo al manual socialista del Manifiesto Comunista, el Estado
revolucionario debe expropiar y estatizar los bancos ya que sólo el
Estado debe planificar que se produce, cuanto, cómo y donde y,
obviamente, a quienes se les da empleo. Esto, está probado: Cuba es un
ejemplo desde cuando los billetes cubanos, que nacieron devaluados
eran firmado con la palabra «Ché», lo que demostraba el total
desprecio que tenía Ernesto Guevara por el sistema bancario (él creía
en el trueque; Chávez cree en el trueque. Marx diría, volvemos al
comunismo primitivo, gracias al comunismo salvaje, como el llamaba a
los «ultras»).

Chávez, obviamente, ha amenazado a la banca. Lo dijo por cadena
nacional. «Si la banca no sirve a los propósitos del socialismo no
trepidaré en nacionalizarla» (léase, estatizarla). Sin embargo, la
Asociación Bancaria de Venezuela, dice que se oyó mal; que el
Presidente no dijo tal cosa sino que al decir «nacionalizar», lo que
el Presidente ha hecho es una «invitación a la banca» para sumarse al
esfuerzo de desarrollo del país. Pero, se olvidaron decir que la banca
privada otorga el 46% de sus activos en créditos y la pública apenas
el 11%.

¿Cómo hacerlo?

Para que la macroeconomía en su vértice del empleo/producción pueda
trabajar, pueda crear riqueza, pues al fin y al cabo de eso se trata
todo, debe entender que «El capital financiero es el que puede
ingresar y salir de la noche a la mañana. No se puede construir
fábricas sobre la base del dinero que puede entrar un día y salir al
siguiente; es lo que llamamos un amigo en las buenas. Hay una
expresión de los bancos y no quiero con esto ofender a ningún
banquero, que es: «a los bancos les encanta prestar a la gente que no
precisa». Y cuando mostramos que precisamos su dinero, lo primero que
hacen es salir corriendo «.(Stiglitz).

Chávez tiene razón en esto de depender menos del capital
internacional. ¿Lo intuyó, lo estudió, o dio el paso porque es una
manera de molestar a Bush y lo que representa? – La cuestión es, y hay
con qué, usar los capitales endógenos y no endeudarse externamente.

Sin embargo este gobierno está haciendo todo lo contrario. Aquí el
gobierno ha matado dos teorías económicas de un tiro: la marxista y la
keynesiana-stigliziana; pues, hasta el momento, la deuda externa de
Venezuela supera los 75 mil millones de dólares lo cual es una deuda
de casi 3 mil dólares per cápita; en otras palabras, cada venezolano
que viene al mundo ya está endeudado en más de 11 millones de
bolívares, lo cual, por cierto, no tiene nada de revolucionario.

Otra cosa que olvidó Chávez, influenciado quizá por qué tipo de idea
es el problema del «contrato social», aunque él, en un principio,
hablaba mucho de Rausseau. El asunto es que este gobierno, así como la
mayoría de los gobiernos anteriores, han caído en el vicio de separar
la economía de los seres humanos. Nos encontramos ante un gobierno
totalmente cerrado que, sin embargo, dice liderar una democracia
participativa.

» Uno de los aspectos más importante de cualquier economía es el
capital social, la cohesión social y quien no se de cuenta de esto, no
aprecia como funciona la economía moderna «. (Stiglitz).

Consecuencias de las políticas erróneas

La salida del FMI y del BMD si bien son acertadas en términos de dejar
de depender de la ayuda exógena y de la imposición de marcos de acción
que no corresponden al desarrollo económico del siglo XXI, también
puede acarrear consecuencias negativas para la nación y aquí surgen
una serie de preguntas: ¿acaso no sabían los técnicos del gobierno,
desde los ministros de Finanzas Nóbrega-Merentes hasta Cabello,
pasando por el «gran planificador», quien por cierto no es economista,
Jorge Giordani, Ministro, al parecer a perpetuidad, de planificación
del país y quien siempre pasa por debajo de la mesa, (se mantiene de
muy bajo perfil) pero decidiendo cuales son las barbaridades
financieras económicas de la nación convenciendo a Chávez con una
facilidad que realmente es digna de envidiar, cuáles serían las
consecuencias de firmar contratos de emisión de bonos de la deuda
pública que establecen que «al dejar Venezuela de ser miembro del FMI
o dejar de ser elegible para el uso de los recursos generales del FMI,
es una situación de cumplimiento» ¿Sabían los ministros endeudadores
que estas cláusulas le costarían miles de millones de dólares a la
nación venezolana? La razón es bastante simple, el retiro del FMI, con
las cláusulas contractuales de los bonos de la deuda, colocan al país
en «default», como lo está Argentina, país que no tiene capacidad de
pagar la deuda externa aunque hagan otro «corralito» que le robe las
pensiones a los trabajadores y a la clase media su ahorros. Al
respecto los vendedores de capitales dicen que hay que desprenderse de
los bonos venezolanos (¿arrastraría esto a los Bonos del Sur emitidos
por Argentina y Venezuela?), como medida preventiva «si el país se
retira del Fondo, parecería que podría tener todos sus bonos globales
acelerados y vencidos dadas las cláusulas de incumplimiento». Esto,
además, obviamente conducirá a una rebaja de la deuda venezolana.

La situación financiera realmente se le pone complicada al país y
Chávez debería llamar a un equipo de verdaderos técnicos para que
arreglen este entuerto. Por ejemplo, se podría cambiar estos bonos
cuyas cláusulas de cumplimiento los atan al FMI para que sean avalados
por otros entes; por ejemplo el BID, o la Banca Española.

Por otro lado debemos considerar la violenta caída de las Reservas
Monetarias del BCV, las cuales de 36.592 millones de dólares, en enero
(2007), cayeron (sin explicación) a 26.344 millones de dólares en
abril (2007). Es decir, se esfumaron 10.248 millones de dólares. Una
rápida lectura a los últimos movimientos del gobierno en materia
financiera, nos cuenta que la Banco Mundial se le cancelaron 8.700
millones de dólares, lo cual nos dejaría un remanente de 1.548
millones de dólares por investigar.

Por otro lado, como el gobierno tiene que pagarle a los trabajadores
de la telefónica CANTV 1.600 millones de dólares y a los accionistas
de la Electricidad de Caracas 900 millones de dólares, el gobierno
tendrá que recurrir a más reservas o nuevos empréstitos ya que aquí
las cuentas no cuadran.

¿Otra vía?

Perfectamente podemos apreciar que lo que llaman socialismo es otra
cosa. Como se dice en criollo, estas políticas financieras son un
«arroz con mango» El gobierno por el camino que va lo que está
haciendo es consolidar el neoliberalismo. Por ejemplo, al pactar con
las petroleras en un 40% y 60%, con importantes regalías para ellas,
cuando el precio del petróleo ronda en los 55 y 60 dólares el barril,
nos ilustra, claramente, que los únicos beneficiados son los
consorcios petroleros multinacionales. Es decir, el gobierno
socialista lleva a cabo políticas neoliberales; pero, al pueblo, se le
cuenta otra historia, así como a los seguidores del chavismo en el
exterior a quienes tienen convencido de que aquí hay un proceso
socialista. Y esto que pasa con las petroleras, sucede con todas las
grandes empresas: fábricas de vehículos, industria farmacéutica,
industria blanca, telecomunicaciones, etc. Sin embargo, lo extraño de
todo esto es que el país no recibió ni un centavo en inversión
extranjera durante 2006 (ni durante enero-abril de 2007). Mientras
que el 60% de la inversión extranjera productiva de América latina se
concentraba en México con 18.780 millones de dólares; Brasil, con
18.780 millones de dólares y Chile con 8.050 millones de dólares.

El gobierno está muy contento por el crecimiento económico en los
últimos años. En efecto, el PIB en 2004 creció 17,9%; en 2005 9,4% y
en 2006 10,3%, sin embargo, si trazamos una línea imaginaria que vaya
de 0 a menos -20 y a más +20 veremos que la recuperación ha sido de
solamente +20,3%, lo cual nos promedia un crecimiento de 6,76% anual a
lo cual habría, indudablemente, que restarle el crecimiento de la
población en ese tiempo. Por esta razón es que el aumento del PIB no
muestra un crecimiento en el empleo, ni en la producción petrolera (el
crecimiento ocurrido fue gracias a los precios), ni se muestra un
crecimiento en la industria y en el comercio. Lo único que ha crecido,
realmente, es la venta de automóviles, gracias a los créditos
entregados a los empleados públicos, militares y cooperativas, de las
cuales sólo se han salvado un 25%.

El Premio Nóbel de economía, el profesor chileno Mac Neef, me decía en
una entrevista «yo no creo mucho en el uso del PIB como medida de
crecimiento». Por ejemplo, me decía, una catástrofe natural de grandes
magnitudes, o un accidente, producen una subida del PIB pues genera
una nueva actividad económica…

Por eso, más que pensar en el crecimiento del PIB, es necesario
preocuparse por la justicia social; pero, no por una justicia de
parches que le entregue dávidas a algunos miles de personas que
terminan usando el dinero en comprar cerveza (lo cual, por cierto, de
acuerdo a nuestros estándares, sube el PIB) Hay que considerar, en
consecuencia, como la economía afecta a los seres humanos. Los números
no bastan, los humanos no son números, son seres pensantes, vivientes,
de carne y hueso y merecen más que ofertas que no se cumplen, merecen
más que populismo barato, merecen más que mentiras. Los seres humanos
merecen viviendas, salud, educación, ocio, cultura, amor, solidaridad,
respeto…

Existen vías alternativas a un socialismo de mentira; hay una vía
socialista democrática y participativa que debe entender que a) el
mercado no es una panacea en si; b) que el libre mercado debe ir
acompañado de estructuras sociales; c) los gobiernos no pueden ser el
hazlo todo de la sociedad ni los gobernantes los seres supremos que
creen tener la razón en todo; d) los gobiernos deben tener límites
así como los partidos políticos. Estos últimos deben ser modulares
para poder satisfacer las demandas de todos pues las sociedades están
compuestas por individuos que tienen distintos intereses.

*E-mail:[email protected]

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