Economía

La política comercial en la revolución fracasada

Las acciones de política comercial y la posición sobre la inserción internacional de Venezuela, son elementos de significación en los asuntos del comercio y desarrollo. Puede afirmarse que el gobierno del presidente Chávez, y las instancias pertinentes, no han manifestado ninguna idea de progreso relevante dadas las vistas previamente a su transcurso. De seguidas, se abordan medidas puntuales en el área de interés y cuatro elementos de importancia en la política comercial de una nación.

1. MEDIDAS PUNTUALES DE POLÍTICA COMERCIAL

De acuerdo con la Constitución vigente desde diciembre de 1999, el Estado se reserva el uso de la política comercial para defender las actividades económicas de las empresas nacionales públicas y privadas (Art. 301). Tal política es ejecutada a través del Ministerio de la Producción y el Comercio creado en 1999, tal cual se señaló más arriba. El Ministerio está conformado por los Viceministerios de Comercio, Industria, Turismo y sus organismos adscritos y relacionados. En cuanto a la política exterior y las negociaciones comerciales multilaterales, éstas son atribuciones del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Con relación a lo contenido en el documento Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007 (presentadas al país a finales de 2001), en él se establecen los siguientes objetivos en materia de comercio o política comercial (República Bolivariana de Venezuela, 2001, pp. 86-87):
-Alcanzar mayores niveles de competitividad (hacia fuera y hacia adentro) para generar una estructura de precios relativos favorables a la producción nacional.

-Modernizar los sistemas que constituyen las redes de distribución, procurando superar la fragmentación de mercados y los mecanismos de comercialización.

-Establecer relaciones entre los productores primarios y los transformadores industriales con el fin de eliminar las estructuras de mercado oligopólicas que intervienen en la variación de los precios conteniendo de forma artificial la oferta y su impacto negativo en términos de inflación.

-Impulsar el proceso de apertura económica promoviendo la revisión de los acuerdos subregionales con el fin de obtener resultados equitativos para el productor nacional.

-Desarrollar un nuevo sistema aduanero acorde con los nuevos tiempos y que reduzca el contrabando.

-Estimular la libre competencia en la economía interna.

-Incentivar la inserción de los productos nacionales dentro del mercado mundial y regional estableciendo y asumiendo como premisa básica de competencia, la calidad superior, el precio más competitivo y una mayor capacidad de suministro.

-Impulsar el crecimiento significativo de la inversión en el sector comercio, telecomunicación y otros servicios.

-Propiciar escenarios favorables para el desarrollo del sector, mejorando las condiciones de empleo y remuneración, dada su masiva capacidad de generar puestos de trabajo.

-Incrementar los niveles de productividad del sector en rubros con opción a la exportación y garantizar eficientes condiciones de financiamiento.

Dentro de este contexto es importante destacar la prioridad del sector agrícola y los incentivos a las PYME’S, dos notables áreas de la política comercial. En el sector agrícola se prevé la incorporación de políticas comerciales que coadyuven a implementar el plan nacional de desarrollo agrícola y alimentario. Dichas políticas contemplan la formación de precios rentables, cupos de importación o contingentamiento, disposiciones fiscales y pararancelarias financieras que garanticen la recuperación de la agricultura nacional.

A continuación se presentan algunas acciones concretas recientes en materia de política comercial :

1.- Licencias de Importación(i)
A partir de la fecha que se aplican contingentes a las importaciones de maíz amarillo y sorgo. (OMC 2002, Exámenes de las políticas comerciales. Venezuela. Informe de la Secretaría. WT/TPR/S/108. 30 de octubre de 2002.; p. 43).

El sistema actual de licencias ha estado en vigencia desde noviembre de 1999 (Gaceta Oficial N° 36.831 de fecha 17/11/1999, Gaceta Oficial N° 37.082 de fecha 21/11/2000, el Aviso Oficial de 02/01/2001, así como la Gaceta Oficial de fecha N° 37.329 de 21/11/2001, y el Aviso Oficial de 29/01/2002, dan a conocer procedimientos para el trámite de licencias. Asimismo la Gaceta Oficial de fecha N° 37.629 de 11/02/2003 señala que el 90% del contingente se otorga a empresas que hayan realizado importaciones durante los últimos dos años y el 10% restante a las que incursionen por primera vez. Asimismo a las importaciones contenidas en el contingente se les aplicará el Sistema Andino de Franjas de Precios).

En el año 2000, Venezuela introdujo la administración de contingentes arancelarios a través de licencias de importación a 15 productos adicionales. En total, las licencias se aplican sobre 70 subpartidas (OMC 2002; p. 43).

De este modo se puede apreciar que el uso de medidas no arancelarias ha venido incrementándose desde el año 2000 hasta llegar en 2002 a 17 productos sujetos a contingentes arancelarios (OMC 2002, p. xii). Por último, Venezuela también exige licencias de importación por motivos sanitarios, de seguridad y ambiente.

2.- Precios de referencia

Fijación de un sistema de bandas de precios de referencia para las importaciones que realicen las empresas del sector textil y de la confección. (Gaceta Oficial N° 37.372; 25/01/2002).

3.- Medidas Antidumping y Derechos Compensatorios

En el documento Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, se señala que “…Se reserva al Estado la potestad de proteger la industria y la agricultura nacional cuando se enfrenta a una competencia desleal.” (República Bolivariana de Venezuela, 2001; p. 13). En este sentido, la Comisión Antidumping y sobre Subsidios (CASS), dependiente del Ministerio de la Producción y el Comercio, es el ente encargado de iniciar las investigaciones tendentes a determinar el daño a la producción nacional que derive de la existencia de dumping o subsidios.

La normativa legal vigente comprende: la Ley sobre Prácticas Desleales del Comercio Internacional (1992), el Reglamento de la Ley sobre Prácticas Desleales del Comercio Internacional, la Ley Aprobatoria del Acuerdo de Marrakech por medio del cual se establece la OMC, el Acuerdo relativo a la Aplicación del Artículo VI del GATT (1994), Acuerdo sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias y la Decisión 283 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena.

Asimismo las leyes contemplan el aprovechamiento de salvaguardias en los sectores de la producción que requieran ser temporalmente protegidos y se vean amenazados por la competencia abierta de las importaciones.

Según datos de la OMC desde 1996 hasta la fecha se han iniciado 12 investigaciones antidumping. Hasta el primer semestre de 2002 existían 9 órdenes definitivas de imposición de derechos antidumping, de productos relacionados con el acero, químicos y calzado; y, tres órdenes de imposición de derechos compensatorios relacionadas con queso procedente de la Unión Europea.

4.- Régimen de Control de Precios y de Administración de Divisas
Luego del Paro Cívico Nacional que abarcó los meses de diciembre de 2002 y enero 2003, el ejecutivo decidió fijar precios máximos de venta al público para los productos de la canasta básica (los precios fijados corresponden a los que estaban vigentes a noviembre de 2002 -Gaceta Oficial Nº 37.629 de fecha 11/02/2003-).

En cuanto a la implementación del control cambiario, éste se realizó en función de “adoptar medidas destinadas a lograr la estabilidad de la moneda, asegurar la continuidad de los pagos internacionales del país y contrarrestar movimientos inconvenientes de capital”(ii), toda vez que los niveles de exportación de PDVSA no permitían una entrada regular de divisas.

Asimismo se fijó el tipo de cambio en mil quinientos noventa y seis bolívares (Bs. 1.596,00) por dólar de los Estados Unidos de América para la compra y un mil seiscientos bolívares (Bs. 1.600,00) por dólar de los Estados Unidos de América para la venta y se crea la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) que se encargará de la coordinación, administración, control y establecimiento de los requisitos para la adquisición de divisas. (A inicios de 2004 se aumentó el valor del dólar en términos del bolívar, quedando por sobre los 1.900 bolívares por dólar).

Es importante señalar que durante el Paro Cívico el Gobierno concedió la exoneración total de impuestos aduaneros a los productos de la canasta básica (Gaceta Oficial N° 37.625; 05/02/2003).

Venezuela ha experimentado un marcado proceso de desindustrialización, debido a la menor competitividad y a la fuerte competencia de las importaciones. Aunque los aranceles de los productos manufacturados en 2001 promediaron el 12 por ciento, se aplicaron aranceles más altos a los vehículos de motor, textiles, calzado, productos del acero y artículos eléctricos.

Según OMC (2002; p. 18), los cambios introducidos a la legislación venezolana en los últimos seis años, podrían restar predictibilidad a las políticas comerciales debido a que, en algunas oportunidades, la legislación parece contribuir a afianzar el proceso de apertura y, en otras oportunidades, se refuerza la injerencia del Estado.

Asimismo, aun cuando en el país se mantiene un régimen comercial liberal, la política comercial apunta a la protección en sectores específicos, por lo tanto, no se ha podido mantener continuidad ni coherencia en la instrumentación de la política comercial a través del tiempo.

Realmente, el que se pueda brindar protección a sectores específicos, más aun si ello deriva de articulaciones con política industrial o tecnológica, no es lo problemático. Esto último puede asociarse es al carácter contingente y la programación inadecuada -según tiempo o supervisión- que puedan adquirir determinadas acciones de política.

2. LA APERTURA

Son variadas las impresiones y apreciaciones que ha producido el proceso de apertura económica. Esto puede relacionarse con el concepto en si mismo y con los efectos esperados. En cuanto al concepto, el más aceptado, es el de la representación del comercio total (exportaciones+importaciones) en el producto total. Otra manera, más parcializada, corresponde al peso del comercio de manufacturas en el comercio total. Puede tratarse, también, de un indicador que refleje qué nivel de competencia internacional pueden afrontar las empresas locales en el mercado interno (esto puede asociarse con el criterio de contestabilidad de los mercados).

Las ideas de libre comercio, han repetido la posibilidad de que la exposición de los productores locales a la competencia internacional sirva de estímulo e impulso para el mejor desarrollo de la productividad, a partir de elementos como la incorporación de la innovación tecnológica. El crecimiento económico, la más amplia distribución de bienes y el correspondiente aumento del bienestar son, en el proceso de apertura, elementos indisolublemente asociados, según esta perspectiva.

Cierto tipo de estudios permiten un entendimiento sobre lo exitoso de la reforma comercial en la región, que se diferencie de la interpretación, que ha percibido, en el cumplimiento de la programación de la reforma comercial, la razón de su éxito. La reforma comercial, según ese perfil, es ya de por si exitosa, porque se cumplieron las ejecuciones en rebaja de aranceles, por ejemplo. En parte, es esta la interpretación que ha primado en Venezuela.

En Castañeda y otros (Apertura y crecimiento en México: apuntes para una política económica de Estado. Revista Comercio Exterior. Mayo. México.1999) se resumen varios estudios y conclusiones que son de interés en base al caso mexicano.

Se expresan allí tres conclusiones fundamentales. La primera atañe a la relación positiva y significativa entre la apertura y la productividad total de los factores. La productividad total pasó de una tasa anual de crecimiento de 1,1% entre 1981 y 1985 a una de 4% entre 1986 y 1989. Pueden observarse las restricciones de la información, dado lo corto de los periodos comparados y la década posterior transcurrida, sobre la cual no se presenta información.

En segundo lugar, se consigue una asociación positiva entre el aumento de la inversión extranjera y la productividad total. Es de interés considerar estos resultados por dos razones. Por una parte, porque el discurso del libre comercio ya referido obvia en algunos casos que, en el modelo de sustitución de importaciones, no fueron solo ineficientes los empresarios nacionales sino también los extranjeros. Por otra parte, en las últimas décadas analistas mexicanos ubicaron una alta participación extranjera en determinadas industrias, con efectos no siempre favorables sobre el total de la economía.

En tercer lugar, se concluye sobre las mejores posibilidades que tienen, en la apertura, las empresas grandes, para acometer gastos en innovación. En otras palabras, salvo para el petróleo, se establece una correlación positiva entre poder de mercado y productividad.

Los resultados presentados, son de valor para el mejor entendimiento de procesos que vive Venezuela y en lo cual la administración iniciada en febrero de 1999 no ha planteado mayores aportes o desarrollos.

3. LA INTEGRACIÓN
La administración iniciada en 1999, se ha pronunciado con gran énfasis en la importancia de la integración latinoamericana. En realidad, la misma tiene ya casi tres lustros de haber ingresado en su etapa más reciente, que se asocia a: la existencia de bloques económicos, desarrollo de áreas como servicios y propiedad intelectual, acuerdos de nuevas generaciones, desarrollo exagerado del bilateralismo, discursos que no terminan de convertirse en experiencias concretas de impulso al comercio según los casos, violaciones y acomodos como los de México en ALADI para atender sus intereses en cuanto al TLCAN o los de Venezuela en su relación con Colombia, asimetrías y compensaciones en las experiencias particulares de integración como son los casos de la Comunidad Andina y MERCOSUR.
Uno de los países que en la región latinoamericana presenta mayor dimensión en las relaciones comerciales a lo interno de la misma es Brasil. En particular, el perfil de la integración y desarrollo del comercio entre Venezuela y Brasil puede ameritar variadas consideraciones desde el punto de vista sectorial y regional, al considerar la vasta dimensión territorial de aquel país. Es altamente ilustrativo, de las interpretaciones que han estado presentes en la posición gubernamental, parte de lo expuesto por el propio Presidente de la República, Hugo Chávez, en la oportunidad de la reunión efectuada en Miraflores el 14 de septiembre de 1999, con empresarios del Estado brasileño de Amazonas. Dijo el Presidente que las relaciones entre los dos países “deben tener carácter existencial”. Y ello derivaría de que los dos países están llamados a ser “el epicentro de un polo de fuerzas mundiales, de una vasta región poderosa por sus riquezas, por el calor de su gente, por la inventiva de sus pueblos y por la fuerza infinita que está a la espera de ser desarrollada”. Más aun, y hablando de la particular situación del comercio entre la zona norte de Brasil y el sur de Venezuela, insistió en que estos dos espacios son “desde el punto de vista geográfico, geoeconómico, geosocial y geohumano, la bisagra de la unión y de la unificación.” (El Universal, 15-9-99, p. 2-1). Estas expresiones, son consustanciales a las posiciones que varios representantes gubernamentales han presentado sobre la integración, desde que se inició el período gubernamental del Presidente Chávez en 1999.

Tales posiciones han influido en la manera de abordar los distintos proyectos o propuestas en curso en América Latina y que puedan tener interés para Venezuela. Puede señalarse, así, la facilidad con la que Venezuela solicitó en junio de 2001 su ingreso a MERCOSUR pero también lo que han sido las gestiones y actitudes del ejecutivo en la Comunidad Andina que, con las ideas de alcanzar una integración integral y no solo económica o comercial, facilitan reincidir en la grandilocuencia y los planteamientos altisonantes que han limitado la propia operatividad de la integración en la región.

Todos estos elementos han dado como resultado que, en la administración iniciada en 1999, se haya carecido de una política de estado hacia la integración económica, aunque se haya invertido mucho en pronunciamientos sobre la misma. Lo ejemplifica el tratamiento que se le ha dado al caso ALCA.

EL POLÉMICO CASO DE ALCA

El ingreso de México al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) –cuyo paso previo fue el acuerdo comercial entre EE.UU. y Canadá- abrió perspectivas de similares posibilidades para otras naciones de América Latina, aunque fuese obviando -estas últimas- las condiciones de las que partía aquella nación para iniciar una empresa de tal naturaleza. De las tres condiciones determinantes de los procesos de integración (cercanía, comercio previo y semejanza de los aparatos productivos), el país azteca presentaba un alto puntaje en las dos primeras.

Hace casi dos lustros, el economista L. Thurow, señaló que los EE.UU. pasarían por un periodo de 10 o 15 años antes de volver a considerar seriamente la posibilidad de firmar acuerdos que abarcaran a países similares a México. Dos elementos permitieron retomar el entusiasmo para crear una zona de libre comercio en América: la posibilidad de incorporación de Chile al TLCAN (muchos veían como muy factible y cercana tal incorporación a comienzos de los años noventa; las negociaciones y trámites al respecto se encuentran avanzadas, incluyendo la firma del acuerdo el 6-6-03 -bbcmundo.com, 6-6-03-) y la de crear el Área de Libre Comercio de las Américas o ALCA, hecha en la primera Cumbre de la Américas en Miami en 1994.

La segunda Cumbre de las Américas (efectuada en Santiago de Chile desde 17 al 19-4-98) no dejó muchos resultados en cuanto al área de libre comercio para las Américas, aun con lo que presentaron como resultados algunos gobernantes o analistas. Asuntos no solucionados fueron los que concernían a la relación de aquella zona con los acuerdos de integración en curso en América Latina y el nuevo contexto normativo y de procedimientos que presenta la OMC después de finalizada la Ronda Uruguay en 1994. ALCA puede ser interpretada, con distintas perspectivas optimistas, como la de pensar que a partir de la cumbre de Santiago era cuando comenzaban las negociaciones. Así fue señalado al finalizar la segunda Cumbre de las Américas. La frase más útil en cuanto a esto último fue la del Presidente de EE.UU., Bill Clinton, en el sentido de que: “…la labor real de Santiago comienza al partir…” (Discurso en el acto de clausura de la segunda Cumbre de las Américas. Santiago de Chile, 19-4-98).

La Cumbre de Las Américas II dejó, en algunos, la percepción de que a partir de ese momento ALCA había pasado a tocar temas de la vida de la gente sencilla. Otra manera de percibirlo es la afirmación que tuvieron algunos representantes institucionales latinoamericanos (de OEA, por ejemplo), en el sentido de que la secuencia o inclusión de temas en la Cumbre de Santiago revelaba que la integración no debía abarcar solamente temas económicos o comerciales. Es curiosa esta percepción, pues ALCA no ha implicado planteamientos de un mercado común o de formas más avanzadas de integración. Es válido que las discusiones y reuniones concernientes a la conformación del ALCA hayan tenido que pasar a tocar los temas de pobreza, justicia y otro tipo. Lo que podía resaltarse como desviación, era que la inclusión de tales temas se presentase como una compensación al poco avance en las áreas del comercio -o con poca relación con este último-, o como excusa que justificaba la conformación de un foro que, adicional a los que ya existían, permitiese realizar una catarsis para las élites dirigentes en el subcontinente latinoamericano. El campo de la educación permite ilustrar elementos adicionales. Los pronunciamientos del Presidente Clinton en este terreno fueron atinentes a lograr una matrícula escolar de por lo menos el 80%; las de los presidentes latinoamericanos, por su parte, no pasaron de una especie de entusiasmo para que “nuestros niños estén todos en la escuela”, según expresión de uno de los Presidentes participantes en la Cumbre. Esto último, no pasa de ser más que una generalización, para un escenario que, como en el caso de variados países latinoamericanos, ha venido presentando un aumento de la deserción escolar.

Un segundo elemento de reflexión sobre ALCA a partir de la cumbre de Santiago, es la alerta que se señaló en cuanto a que las naciones de América Latina pudiesen albergar la posibilidad de dejar afuera a los EE.UU. en sus proyectos integracionistas. Es claro que aquella nación o sus agentes económicos han venido aprovechando distintas posibilidades de ampliación de sus relaciones con los países latinoamericanos. Estos últimos, en los casos de México, los países centroamericanos y algunos países sudamericanos han presentado definidos intereses de aumentar sus relaciones con tal nación.

Es válida la afirmación de Carmona (El Nacional, 26-4-98), después de la cumbre de Santiago, en cuanto a que: “El proceso está en marcha… Ello obliga a adecuar las políticas económicas para recuperar la estabilidad, adoptar políticas explícitas hacia la competitividad, desarrollar los servicios e infraestructura, estimular la inversión productiva y exportadora y emprender la reforma educativa que nos prepare para asumir tales desafíos… No nos durmamos en los laureles.”
Los elementos ya analizados para la cumbre de Santiago se ratifican al evaluar la dinámica de la de Québec (20 al 22 de abril de 2001). En esta cumbre, se amplió el abanico de temas referidos como de interés, aceptándose la cláusula democrática (en el sentido de la democracia como requisito para las actividades de ALCA); se ratificaron las ideas sobre la difusión del comercio y bienestar que produciría ALCA y, en cuanto al comercio, se difundió un borrador de lo adelantado y se ratificó la fecha del año 2005, como límite para precisar los términos del acuerdo.

Algunas notas diferentes a lo sucedido en Santiago, remiten a la posición de Venezuela que, en forma distinta a lo que fue la actitud de los demás países, expresó reservas en la declaración sobre el carácter de la democracia y la fecha para la culminación de las negociaciones, expresando, también, el Presidente Chávez, la idea de que pudiese desarrollarse un referéndum que avalase o no la participación del país en ALCA (ALCA, Declaración de la ciudad de Quebec. www.AmericasCanada.org., 2001).

Antes y después de Québec han estado presentes ciertos riesgos vinculados a ALCA. En Boye (Integración latinoamericana y caribeña: ahora o nunca. La Habana, 31 de enero. Ponencia del Secretario Permanente del SELA en el encuentro internacional de economistas. 2001; p.12) son resumidos de la siguiente manera: “1. Riesgo de reducir el alcance del ALCA, subordinando estructuralmente a nuestra región a la sola exportación de productos ornamentales, bienes sin mayor valor agregado y productos de manufactura liviana o maquila. 2. Riesgo de disminución del poder negociador de los países de la región, si estos no se coordinan y deciden enfrentar individualmente sus respectivas aspiraciones. 3. Riesgo de debilitamiento de los vínculos ya creados con Europa, Japón y otras regiones del mundo. Hay que defender estas relaciones, porque diversifican los contactos de la región con el mundo, ampliando sus oportunidades. 4. Riesgo de interrupción y colapso de los actuales esfuerzos de integración si los países de la región los descuidan y los postergan.”
La reunión de ALCA realizada en Miami, y finalizada el 21-11-03, recoge los frutos y desventuras del largo período transcurrido desde 1990, habiéndose desprendido de allí, las posiciones extremas de parte de países como Venezuela y algunas organizaciones no gubernamentales de darle un no al proyecto y aquella de lograr una especie de ALCA como sea, en donde lo faltante se arregle en el camino.

En ALADI (Venezuela. Impacto del alca en el comercio intrarregionl y en el comercio con Estados Unidos y Canadá. ALADI/SEC/di 1596.10, 28 de diciembre de 2001) se resumen resultados que se espera produciría la conformación de ALCA como Área de Libre Comercio, teniendo presente dos perfiles. En primer lugar, los efectos que un eventual acuerdo pudiera tener sobre las corrientes de comercio intrarregionales, teniendo en cuenta el conjunto de preferencias existentes entre los países miembros de la ALADI e identificando, un grupo de productos cuyas exportaciones al resto de los países de la región podrían estar en peligro. En segundo lugar, la identificación, de un conjunto de productos que tendría una oportunidad en una mejora en su acceso a los mercados de Estados Unidos y Canadá. En el caso de Venezuela, desde el punto de vista estrictamente comercial, no hay grandes amenazas sectoriales ni peligros de destrucción de corrientes exportadoras específicas orientadas hacia la región de los países de la ALADI. Asimismo, tampoco se registran muchas opciones con Estados Unidos y Canadá que se puedan materializar en nuevas oportunidades exportadoras (ALADI, 2001; p. 7).

Se trata de un estudio que ubica las relaciones comerciales entre Estados Unidos, Canadá y Venezuela, en el contexto de las relaciones comerciales a escala internacional. Para ello, se midió la Intensidad de Comercio (IC) entre todos los países del Continente, entendida esta última como la relación entre la participación de las exportaciones hacia un cierto destino y la participación de ese destino en las importaciones mundiales(iii) . La IC se descompone en el efecto de dos factores: la Complementariedad Comercial (CC) entre los patrones de especialización de las economías y el Sesgo Geográfico (SG) que caracteriza los intercambios comerciales entre las mismas(iv) .

En lo que respecta a la estructura geográfica de las exportaciones de Venezuela, los años noventa en relación a los ochenta registran un incremento muy fuerte de la intensidad de comercio con los países de la Comunidad Andina, junto con una caída, también importante, de las intensidades con Chile, Uruguay y Canadá. El patrón de intensidad exportadora de Venezuela con la región, y con Estados Unidos y Canadá, muestra a Colombia en un primer nivel de intensidad muy alta, seguido por Perú y Ecuador en un segundo nivel, y por Brasil, Uruguay, Chile y Estados Unidos en un tercero de valores aun muy elevados (en el entorno de 3). A su vez, las exportaciones venezolanas registran una complementariedad comercial fuerte con países de la ALADI (Brasil, Uruguay, Chile y Perú), y con Estados Unidos.

En la evaluación se determina el conjunto de sectores (CUCI a tres dígitos) para los cuales las exportaciones de Venezuela orientadas a la región ALADI podrían estar amenazadas por los proveedores de las economías de Estados Unidos y Canadá. Son trece los sectores amenazados: nueve por oferentes de Estados Unidos y diez por proveedores de Canadá. Las exportaciones amenazadas de Venezuela en los mercados regionales apenas superan el 6% de sus exportaciones totales. Las principales se encuentran en sectores de combustibles (CUCI 333, Petróleo Crudo; CUCI 334, Productos de Petróleo Refinado), metales (CUCI 684, Aluminio) y equipo de transporte (CUCI 781, Automóviles para Pasajeros). Los sectores de combustibles concentran más de la mitad de las exportaciones totales amenazadas, seguidos por los sectores de equipo de transporte con un 15%, y por el del aluminio con algo más del 10% (ALADI, 2001; p. 5).

La consideración de información a un nivel de desagregación mayor (Sistema Armonizado a seis dígitos), permitió determinar los productos en que Venezuela enfrentaría un peligro de ser desplazado por oferta de Estados Unidos y/o Canadá en cada uno de los sectores amenazados (productos para los que cuenta con un acceso preferencial al mercado regional amenazado, respecto del que tienen Estados Unidos o Canadá). La preferencia se vería diluida ante la materialización del ALCA. De aquí se deriva que Venezuela tiene peligro en 38 productos, que están concentrados en Colombia y, en menor medida, en Perú y Ecuador.

En el caso de las oportunidades, seis sectores constituyen posibles opciones exportadoras, los cuales representan en la actualidad más del 80% de sus exportaciones totales. Las principales opciones, en términos de participación en el total de exportaciones, se verifican en sectores de combustibles (CUCI 333, Petróleo Crudo; CUCI 334, Productos de Petróleo Refinado), y metales (CUCI 684, Aluminio). Los sectores de combustibles concentran más del 90% de la totalidad de las exportaciones con opción.

En todos los sectores mencionados existen opciones tanto con Estados Unidos como con Canadá, en tanto que las complementariedades comerciales tienden a ser elevadas y suelen combinarse con intensidades de comercio relativamente altas.

Un nivel de desagregación mayor (Sistema Armonizado a seis dígitos), permitió determinar los productos para los cuales Venezuela tiene una oportunidad en cada uno de los sectores con opción (productos que siendo una opción exportadora verían mejoradas sus condiciones de acceso a los mercados de Estados Unidos y Canadá en la constitución del ALCA). De aquí se concluye que Venezuela tiene oportunidad con Estados Unidos en nueve productos, que representan aproximadamente un 80% de sus exportaciones totales. Ninguna de las opciones con Canadá se concreta en oportunidades (ALADI, 2001; p.6).

4. LAS EXPORTACIONES

No pareciera existir acuerdo en los representantes gubernamentales sobre que Venezuela necesita desarrollar nuevas y más exportaciones. Más aún, la administración del Presidente Chávez ha fortalecido el rentismo petrolero. De ahí que CONINDUSTRIA señaló, a finales de 2001, la necesidad de “Implementar una política agresiva de promoción de las exportaciones no tradicionales” (CONINDUSTRIA, A la opinión pública. El Nacional. Caracas, 11 de noviembre, p. E/3. 2001).

Por otra parte, algunos mecanismos de útil aplicación como el draw back se han dinamizado(v) muy lentamente, siendo que, para lograr su adecuada aplicación, no es necesario que transcurra un periodo largo de tiempo. Puede ilustrarse el caso de Chile, que ha usado dos sistemas de reintegro: el regular (idéntico al que se plantea en Venezuela) y el simplificado que representa una especie de subsidio (dados los acuerdos vigentes en la OMC debían ser eliminados a finales de 2002). Para un año como 1994, se sabe que Chile destinó unos 150 millones de dólares por concepto del segundo mecanismo (13% de las exportaciones y 70% del total de productos) y 26 millones por el primero como estímulos a las exportaciones.

El impulso de las exportaciones no petroleras es elemento fundamental para acelerar la expansión, diversificación y modernización de la producción, así como para resolver a mediano y largo plazo el problema del financiamiento externo del desarrollo, los efectos del rentismo petrolero y contribuir a elevar los niveles de empleo y bienestar de la población.

El fomento de las exportaciones, ha constituido una exitosa vía transitada por los países más industrializados y los del sudeste asiático. Ha existido, en esos casos, una relación directa entre las exportaciones y sus efectos expansivos en la demanda de insumos, empleo y nivel de ingreso; pero también, en la asimilación de conocimientos, desarrollo de innovaciones, incremento de los flujos internacionales de capital, mayor productividad y eficiencia y cambios de actitudes sociales y de las instituciones. Ha sido notable, el rol de las exportaciones como vía de financiamiento del desarrollo económico, al proporcionar la capacidad de importación necesaria para lograr una adecuada disponibilidad de materias primas, equipos y maquinarias de origen extranjero.

El caso de Venezuela y otros países latinoamericanos ha sido, en ambas vertientes, incompleto e insuficiente. Durante años solo existió una relación indirecta entre exportaciones y desarrollo interno a través de programas de fomento financiados con los recursos provenientes de las exportaciones de materias primas, escasamente integradas a procesos internos de producción. La separación, entre la producción dirigida a los mercados internos y los sectores externos, disminuyó los efectos dinámicos.

El mantenimiento de un ritmo de crecimiento de las exportaciones no petroleras, exige la aplicación de medidas coherentes entre sí. Es imprescindible, además, la estabilidad institucional y política del país. El proceso de la constituyente de finales de 1999 buscó definir, de manera ideologizada, una nueva estructura gubernamental y legislativa. Por su parte, los años 2000-2002 transitaron por procesos de inestabilidad institucional y agitación política que implicaron confrontaciones entre agentes económicos y políticos, con alteraciones como la crisis política y militar del 11 de abril de 2002(vi) . No es fácil prever que se puedan lograr acuerdos de consenso sobre los programas, objetivos y políticas en los próximos años, tal cual ha quedado evidenciado con todo lo visto de 2002 a 2004.

La incorporación del país a un desarrollo tecnológico acorde con su disponibilidad de recursos y ventajas comparativas estáticas y dinámicas, es el fundamento requerido para un proceso nacional generador de innovaciones y productos (Ej. orimulsión). La diferenciación de productos (vinculada a formas de comercio intraindustrial), la segmentación de los mercados, la producción a la medida y su modularización para satisfacer gustos y requerimientos del cliente, son características de los nuevos mercados, que exigen, además de esfuerzos en desarrollo científico y tecnológico, una adecuada formación de recursos humanos y un monitoreo de los mercados internacionales.

La estructura educativa venezolana no se ha adaptado a la velocidad de los cambios tecnológicos y globalización imperantes en la economía mundial. Ésta, obliga a una formación técnica y profesional que facilite la flexibilidad y adaptabilidad de los trabajadores, en su más amplio sentido, a las innovaciones tecnológicas y organizativas.

El conocimiento de los flujos de demanda y oferta en los mercados mundiales en cuanto a volumen, calidad, precios, formas de distribución y otros, así como de diversos indicadores de los aspectos estructurales y coyunturales de la actividad económica y de los cambios tecnológicos, es una necesidad que el país debe cubrir a través de sistemas de información que pueden ser desarrollados por el sector privado y el sector público. Con éste recurso, las empresas e instituciones ligadas con el comercio exterior, pueden actuar de manera eficaz, en el aprovechamiento de las oportunidades de comercio e inversión. Se evidencia la falta de adecuada información por parte de los productores locales, en elementos como: a) tecnologías para competir interna o externamente; b) canales de comercialización y distribución; c) gustos de los consumidores y particularidades de los productores en posibles mercados. De la misma manera, es importante destacar el alto costo y carácter de bien público que presenta la información (su consumo por un agente no disminuye su valor para otro -bien no rival-, y es difícil impedir que otros participantes tengan acceso a ella -bien no excluyente-), que conlleva a la atención que debe brindársele en la política económica, a través de subvenciones y apoyo para recopilar información o apuntalar la imagen del país.

En los mercados internacionales, se debe avanzar con creciente habilidad, fundada en preparación técnica y adecuado manejo de los recursos de la política internacional en la nueva diplomacia comercial y en la integración regional. El pragmatismo, la acción coordinada del Estado con los sectores empresariales privados y laborales, la coordinación a nivel regional o subregional y la flexibilidad de los nexos con otros países, son principios que se vienen aplicando desde hace varios lustros, en los intentos integracionistas.

Las ventajas competitivas se logran si hay un ambiente económico, institucional y político que promueva la acumulación de recursos productivos, habilidades y destrezas en áreas específicas de alta especialización, en las cuales la presión de la competencia impulse hacia la constante generación de innovaciones. La existencia de una activa demanda interna (uno de los puntos débiles de la actualidad venezolana), ampliada por la integración económica, actuaría como fuente cercana de orientación de los productores para adaptar su oferta a los requerimientos y especificidades de las necesidades de los clientes y como base de apoyo para la penetración de otros mercados. Similar función tiene el desarrollo interno de ramas industriales interconectadas e internacionalmente competitivas, como abastecedoras de insumos de las empresas exportadoras, que vendrían a conformar en su conjunto redes con objetivos entrelazados que favorecerían el desarrollo e intercambio de ideas y esfuerzos de innovación y lo cual está asociado al impulso de las llamadas hileras de producción. Este sería el caso de las empresas italianas de joyería de plata y oro, en las que dos tercios de los insumos son suministrados internamente.

Dentro de las especificidades nacionales y regionales, existe una mezcla de elementos en los asuntos tratados. Tal mezcla incorpora lo relativo a tipo de cambio, competitividad, industrialización y exportaciones. En tal sentido, el ajuste oportuno del tipo de cambio nominal de acuerdo a la paridad adquisitiva de las monedas implicadas y la acción coordinada de instrumentos de política comercial que equilibren los niveles efectivos de los tipos de cambio para importaciones y exportaciones, forman parte de los pilares de una estrategia de desarrollo en condiciones de globalización de los mercados.

5. LA POLÍTICA DE CONTACTOS INTERNACIONALES DIRECTOS

Un último elemento, es la política de contactos internacionales directos que ha asumido el ejecutivo, con el fin de abrir mercados y atraer inversiones. Puede señalarse que la aproximación que se ha tenido para atender esta problemática ha sido, principalmente, política. Así, el ejecutivo ha tomado como tarea, el difundir lo que denomina revolución pacífica y las posibilidades de inversión que brinda Venezuela. Una de las expresiones más significativas de esta política fue, el viaje de más de 20 días realizado hacia Asia y Europa durante el mes de octubre de 1999 (Iguales consideraciones pueden esgrimirse para el viaje iniciado el 12 de mayo de 2001, también de más de 20 días y cuyo punto inicial fue Rusia).

El desconocimiento que se tiene en el mundo desarrollado, de los procesos económicos propios del mundo en desarrollo, sólo es compensado por la actividad específica de algunos inversionistas, el conocimiento de analistas e institutos sobre un determinado país o región o la propia competitividad concreta que en cualquiera de los sentidos haya logrado alcanzar una nación. Es, en parte, cuando se sucede esto último y cuando se regularizan los escenarios internos (en cuanto a elementos como seguridad social, inflación, recesión, entre otros), el momento en que los inversionistas, en razón de sus programaciones e intereses, deciden invertir.

Los resultados del viaje señalado tuvieron que ver con un conjunto de promesas y manifestaciones de interés cuya materialización ha tenido algunos resultados parciales. Algunos de los asuntos tratados en este viaje, en lo que concierne a China, fueron retomados en la visita que el Presidente de China -Jiamg Zemin- hizo a Venezuela entre los días 15 y 17 de abril de 2001 -y que fue el punto final de la visita oficial hecha a varios países de América Latina-. Se firmaron 8 acuerdos y China se comprometió en la construcción de un módulo para producir orimulsión (El Universal 16-4-01 y El Globo 18-4-01).

El cuadro general del comercio con la región asiática, amerita una precisión adicional. El comercio entre Asia y América Latina ha tenido algunos grados de dinamización en los lustros más recientes, sobre todo en el peso de Asia en las importaciones de América Latina. En cuanto a Venezuela y en lo referente a las exportaciones, los porcentajes del peso de las dirigidas a Asia en los años de 1995, 1996 y 1997 son de 1,1, 0,9 y 0,7, respectivamente (Ventura, 1999; Vulnerabilidad, la otra cara de la apertura económica. Revista Capítulos, Nº 56, Sela. Mayo-agosto.).

Un caso de interés, es Corea. Con esta nación, América Latina ha venido teniendo lo que se entiende como un desequilibrio comercial. El mismo se asocia a un fuerte decrecimiento de las importaciones Coreanas y a un aumento, aunque moderado, de sus exportaciones a la región. Si bien en esta dinámica influyó la crisis asiática de 1997, debe señalarse que desde 1977 -exceptuando los años de 1982/1986- el balance comercial siempre fue favorable a Corea, teniendo de base una composición del comercio que ha implicado la importación de productos primarios diversos por parte de esta nación y la exportación hacia América Latina de, principalmente, bienes manufacturados -entre los que destacan automóviles y productos electrónicos- (Kim, 1999; ¿El fin de la luna de miel entre Corea y Latinoamérica? Revista Capítulos, Nº 56, Sela. Mayo-agosto.).

El hecho de que el comercio sea bajo no debe ser razón para limitar iniciativas que propendan a incentivarlo, junto a elementos como el aumento de la inversión. Pero, para países como Corea, hay naciones en América Latina con las cuales tiene vínculos más sólidos en su relación comercial y de inversión, como son los casos de Brasil y Chile.

OBSERVACION FINAL

La política comercial de Venezuela, ha tenido un carácter pasivo, en lo concerniente a apertura y promoción de exportaciones. Esto deriva de que lo instrumentado habría consistido, por una parte, en el desmantelamiento de lo existente en tanto mecanismos de control o de estímulos sin haberse llevado a efecto una sustitución o ampliación de los mismos y, por la otra, en el arranque lento de factores de importancia como es el caso del Banco de Comercio Exterior o las complicaciones de la creación del Ministerio de Industria y Comercio -posteriormente de Producción y Comercio-. En un tercer componente, la integración, se ha tenido una actitud de mayor iniciativa y se le puede ubicar como de carácter activo. No siempre, sin embargo, se han tenido las mejores actuaciones; se pueden poner así como ejemplo algunos desempeños de Venezuela en el marco de la Comunidad Andina en el período del Presidente Chávez y que se relacionan con ejecuciones no acordes con los rumbos que debe tener el propio proceso de integración (un caso es el relativo al paso del transporte en la frontera).

Evaluando la gestión de las tres administraciones gubernamentales desde 1989, puede indicarse que es en la última -la del Presidente Chávez- donde menos se han dado acciones para impulsar la integración. La idea explicita, en la administración señalada, de alcanzar una integración integral y con determinado sentido político en cuanto a los regímenes socio-políticos, se encuentra entre los determinantes de tales resultados.

En cuanto a apertura, se pueden tomar de medidas que no necesariamente signifiquen regresar al pasado. Algunos sectores, calzado por ejemplo, han solicitado, se establezca un adecuado registro de importaciones o le sean facilitados a empresas del sector los financiamientos que les permitan desarrollar las exportaciones. Sectores como el agrícola, con sus distintas áreas conexas, debe brindársele un tratamiento específico. Por su parte, el sector automotriz, apoyado en sus diversas cámaras componentes, solicitó, a comienzos del año 2001, se pudiesen tomar medidas de salvaguardia -por un período de varios años-, dados los efectos que han venido teniendo las importaciones (El Universal, 16-1-01.). Este sector, es particular y polémico a nivel internacional.

Notas

(i) Puede verse M. G. Serrano (2003) El proceso de apertura comercial en Venezuela durante los 1990s: Un análisis empírico en la demanda de importaciones del sector manufacturero privado. Trabajo de Maestría en preparación. UCV.

(ii)Gaceta Oficial Nº 37.625 de fecha 05/02/2003. (Convenio Cambiario Nº 1 suscrito entre el Ministerio de Finanzas y el Banco Central de Venezuela).

(iii) Si es igual a uno no existe ningún sesgo, si es mayor a uno ese destino está más representado en las exportaciones del país de lo que está en el comercio total y, si es menor, está menos representado que en las importaciones globales (ALADI, 2001; p. 4).

(iv) La complementariedad comercial trata del grado de asociación entre los productos que exporta una economía y los que importa la otra. El Sesgo Geográfico es un residuo que recoge el efecto sobre la estructura del comercio de la geografía y de las políticas comerciales discriminatorias.

(v) En enero del año 2000, el ejecutivo, en la persona del Ministro de Producción y Comercio, J. J. Montilla, planteó la posibilidad de que se procediese a la cancelación de la deuda con los exportadores que por este concepto se arrastraba desde hacia un año (El Globo, 12-1-00; p. 2). El Ministro de Finanzas (1999-2001) José Rojas, por su parte, a finales del mismo mes informó que se tenia disponibilidad de 80.000 millones de bolívares en Certificados de Reintegro Tributario (CERTS) para atender las deudas referidas (El Universal, 29-1-00). Por su lado, el Presidente, en su discurso del 2-2-00 hizo referencia al mecanismo señalado, ratificando lo anterior y como único punto especifico sobre el tema de las exportaciones. También, a inicios de junio de 2000 convocó a un acto con los empresarios, para la cancelación del mismo.

(vi) En momentos posteriores a esta crisis Graciela Soriano de García Pelayo llega a plantear que “En el momento actual, el esquema revolucionario… se plantea la necesidad de desinstitucionalizar”. Ver entrevista en El Nacional 12-5-02, p. H/7.

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