Economía

Los asesinos de PDVSA

El asesinato de PDVSA está siendo llevado a cabo por Hugo Chávez, Rafaél Ramírez y un grupo de gerentes incapaces de protestar contra el abuso que comenzó hace ya varios años. El punto de aceleración de este asesinato fue la llegada de Rafaél Ramírez a la presidencia de la empresa. Con ello se violó un principio elemental de buena gerencia: Nadie debe supervisarse a sí mismo. El Ministro del sector se convirtió en gerente principal de la empresa. Ello determinó su politización. Desde ese momento Ramírez se convirtió en el tesorero servil de Hugo Chávez, desviando el dinero que debía ir a la nación hacia los bolsillos de su amo. Millones de dólares fueron desviados de su destino legal y manejados sin transparencia, para ir a alimentar los fantasiosos proyectos de un desequilibrado, más interesado en ser líder planetario que en ser un presidente para todos los venezolanos.

Esto ha convertido a PDVSA en un comodín del régimen. “Necesito un millón de verdes para Argentina, Rafaél”. “Entrena a los muchachos que van a los Olímpicos, Rafaél”. “Importa y ditribuye pollos, Rafaél”. “Mándale un avión a Evo, Rafaél”. “Refínamele crudo a Correa, Rafaél”. “Envíale diesel al Frente Farabundo, Rafaél”. “No olvides la plata de las casas para Bolivia, Rafaél”. “Reconstruyan la refinería de Fidel, Rafaél”. “Págale a SIDOR, a EDC, a CEMEX, pero no le des nada a la Exxon, Rafaél”.

Y Rafaél presuroso, hacía todo esto y tantas otras cosas, algunas simplemente insensatas, otras abiertamente criminales. Un día, sin embargo, bajó el precio del petróleo y Rafaél comenzó a tener problemas de caja y sintió la necesidad de establecer prioridades. Un gerente honesto le hubiera dicho al amo que primero tenían que garantizar la continuidad de las operaciones y ello significaba mantener mejor, hacer las inversiones necesarias, pagar a los contratistas, dejar de expropiar empresas alocadamente, tratar de incrementar la producción que ya andaba por los escasos 2,4 millones de barriles diarios, dejar de regalar tanto petróleo que puede venderse a precios de mercado. Pero no lo hizo. Peor aún, a fin de mantener la ilusión de normalidad, de que todos estaba chévere, comenzó a pedir dinero prestado, con pago de petróleo a futuro, sin pensar que estaba hipotecando los ingresos de los hijos y nietos de los venezolanos. De China llegaron $6000 millones, de Japón unos $2,000 millones, a Citgo le rebanaron $1000 millones. Y ese dinero fue a parar a Miraflores o se usó para pagar algunas de las indemnizaciones de las empresas expropiadas, CANTV y EDC o pagar armas compradas a los Rusos. No fue utilizado para incrementar producción o cancelar las crecientes deudas contraídas con las empresas contratistas que apoyan las actividades medulares de la empresa. Llegó el momento en que le debían hasta $12.000 millones a unas 60 empresas: Schlumberger, Halliburton, Helmerich&Payne, William Co., las empresas de transporte lacustre, etc. Muchas de esas empresas son nacionales, otras son extranjeras. Su pecado fue tratar de cobrarle a Ramírez lo que los maulas del régimen les deben.

Sin que ello les preocupara, inventaron que esas empresas habían sido tercerizadas indebidamente por la PDVSA escuálida y que, por lo tanto, había que “recuperarlas”. Mintieron por ignorancia o cinismo, ya que la mayoría de esas empresas nunca habían sido propiedad de PDVSA o de las concesionarias que operaron antes de la nacionalización (Quizás algunas lanchas de transporte habían sido propiedad de las concesionarias). Mintió Chávez cuando dijo que con la confiscación bajarían los costos de operación, ya que PDVSA tiene costos laborales bastante superiores a las contratistas. Mintieron al decir que la acción era necesaria para el control de actividades estratégicas, confundiendo control con propiedad. Esos ignorantes no se dan cuenta de que, al tratar de abarcarlo todo, en realidad están perdiendo control efectivo de la actividad por aquello de quien mucho abarca poco aprieta. En los Estados Unidos, el país más involucrado en conflictos globales, la producción de armamentos es tercerizada y nunca han faltado las municiones o lo aviones de combate. Pero estos ignorantes piensan que PDVSA se garantiza su futuro porque las lanchitas que transportan a los empleados en el lago ahora son de la nación soberana y revolucionaria. No! El futuro de PDVSA se hubiera garantizado si esos personajes hubiesen hecho lo correcto, invertir y mantener, en lugar de las payasadas domésticas y foráneas en las cuáles se ha enterrado ese dinero.

Peor aún, la verdadera razón para “nacionalizar’ las empresas contratistas es no pagarles lo que Ramírez y Chávez les deben. La viveza criolla que los caracteriza les ha dado la brillante idea de que, al confiscar, podrán “pagar’ las deudas o indemnizaciones con bonos de la república bolivariana, los cuáles ya se están pareciendo a los dólares de Zimbabue. Esa impúdica estratagema es la que refleja on mayor exactitud la naturaleza de esta parejita.

Cuál será el impacto de esta última acción “soberana y nacionalista” de la parejita? En primer lugar, erosionar aún más la credibilidad internacional del régimen. O es que la Schlumberger puede hablar bien de quienes seguramente percibe como asaltadores de caminos? Si Helmerich&Payne se tiene que ir de Venezuela después de casi 50 años, por la irresponsabilidad de PDVSA, que dirán las otras empresas internacionales de perforación cuando PDVSA pida ayuda? La cuenta de taladros en Venezuela es ya menor de 60. Y Ramírez todavía tiene los riñones de aseverar que son 266!
Que estarán diciéndose internamente las empresas que quisieran venir a producir petróleo del Orinoco? Posiblemente: “Invertiremos $20.000 millones en un país manejado por piratas tipo Somalia? Lo más probable es que cuando comenzemos a producir y mejorar el crudo nos quitan todo y nos pagan con bonos del estado. Fíjémonos en lo que le hicieron a las anteriores contratistas en el Orinoco!”.

Hace poco conversaba con un distinguidísimo gerente venezolano, de notable trayectoria en el sector público y el sector privado, quien me decía: “Ya PDVSA está más allá del rescate. Cuando llegue el momento habrá que eliminarla y comenzar de nuevo con algún esquema que impida una repetición del desastre”.

Ello me hizo pensar que este funesto Chávez es el producto final, de ignorancia concentrada, de una larga tradición patriotera mantenida por nuestros políticos, casi todos de biberón marxista, copias al carbón de la necedad mexicana de considerar al estado como religión. Casi todos estos políticos sintieron la necesidad de abogar por la propiedad estatal como única manera de tener control. Sin embargo, en sus narices han florecido múltiples sociedades donde este enfoque estatista es considerado como una estupidez, En paralelo, se han ido al foso sociedades admiradoras del estatismo. Ya lo dijo Einstein: :”La locura es repetir incesantemente el mismo proceso, esperando lograr un resultado diferente”

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