El Editorial

América Latina: ¿vientos de cambio?

El sarampión izquierdista, o mejor dicho castrista, parece estar desvaneciéndose en América Latina, según se puede observar por múltiples hechos que vienen sucediendo en varios países de la región.

En primer lugar, la caída más precipitada es la del PT en Brasil cuya Presidente, Dilma Rousseff, contaría, con solo 12% de popularidad, estando al borde de ser destituida o de exigírsele la renuncia lo que, de suceder, llevaría a la Presidencia a un hombre del PMDB, partido político que manifiesta rechazo abierto al castrismo y a la situación actual en Venezuela.

En Argentina, ninguno de los tres candidatos a la presidencia responde a las líneas del kirchnerismo, e incluso Sergio Massa se sumó, con una carta de alto valor democrático, a la propuesta de Felipe González de apoyar a la defensa de Leopoldo López y Antonio Ledezma.

En Bolivia, el MAS pierde tres alcaldías clave como lo son La Paz, Alto y Cochabamba. Y en Chile, la popularidad de la Presidenta Bachelet está en franca caída.

Parecen haber llegado vientos que auguran cambios importante, además de la pérdida de poder a lo que impulsó el llamado Foro de Sâo Paulo, obra suprema  de Fidel y Lula, y un retorno a formas más democráticas de gobierno en la región.

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2 comentarios

  1. Aunque cada entidad nacional tiene su propia realidad y presenta diferentes grados de desarrollo, y muchos de ellos han superado en alguna medida las situaciones de pobreza critica, no se puede ocultar que existe una fuerte tendencia a abandonar el camino del socialismo y el buscar formulas de gobierno mas democráticas y participativas por parte de sus respectivas poblaciones. Se desea ejercer la ciudadanía sin restricciones ni imposiciones que coarten todas sus libertades políticas y económicas, pero sobre todo, el que males mayores como la corrupción sean extirpados radicalmente de la sociedad y se permita que la libertad de expresión pueda exteriorizar sus descontentos y sus satisfacciones sin temor alguno. Solo dentro de la imperfecta democracia se puede alcanzar la paz y la tranquilidad a la que todo hombre libre aspira.

    Ha sido muy destructiva la influencia del castro-comunismo en nuestro continente y como bien destaca el EDITORIAL de hoy, soplan cambios importantes y cada vez la influencia del Foro de Sao Pulo es y será menor, especialmente cuando Cuba busca sobrevivir retornando a esquemas capitalistas, de los cuales la dictadura cubana denigró por décadas y en donde en mas de una oportunidad, el mismo Fidel castro admitió que en su país, había sido un fracaso.

    No debemos esperar que los cambios que se vislumbran sean acelerados, puede que se lleven mas tiempo de lo esperado y ciertamente, no podemos predecir hacia donde exactamente nos pueden conducir, si otros nuevos gobernantes no interpretan adecuadamente el sentir de sus ciudadanos y se empeñan en cometer los mismos errores que llevaron a los socialistas al poder. Y es que de lo que se trata es el romper esa repetición cíclica de la alternabilidad en el poder, donde al final, los expulsados terminan de nuevo retomando el poder ante la imposibilidad de dejar de cometer los mismos errores de siempre.

    El caso venezolano no es la excepción en cuanto a deseos de cambio se refiere, pero encuentra el país en un estado de indefección y lenidad absolutos y en la peor de las circunstancias para al menos poder hablar del inicio de un proceso de recuperación. Y es que ni siquiera es posible plantearse eso bajo las presentes circunstancias ; todo lo contrario, hasta JP Morgan se plantea la sub hipótesis de una radicalización del proceso ´´revolucionario´´ con la destrucción de la empresa privada y un incremento de la represión política, bajo la égida del poder castrense. Vamos caminando en sentido contrario, vamos como el cangrejo, caminando hacia atrás.

    Creemos que nuestro camino será mucho mas duro y falta un largo trecho por recorrer. Las soluciones mágicas, rápidas y fáciles no existen ; especialmente cuando el país sigue dividido en dos toletes y primero, se deben dar las condiciones para que ambos sectores encuentren puntos de coincidencia que los acerquen. De hecho, se están dando aproximaciones entre ambos factores, pero de manera silvestre, puesto que las carencias y las desgracias comúnes tienden a unir a los pueblos. No obstante, sin unidad, lealtad y perseverancia nada es posible, aunque la esperanza sea lo último que se pierde. Ser objetivos es ser realistas, y todavía pecamos de algún grado de subjetivismo en el análisis de los eventos en los que estamos inmersos…¡ Ya veremos !.

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