El Editorial

¿Ciudadanos o súbditos?

«El poder sin límites es un frenesí que ahoga su propia autoridad» Fenelón

La idea lanzada en su discurso inaugural por el Presidente Chávez de reformar la Constitución para permitir la reelección permanente del Presidente de la República va en contra de uno de los principios basilares de nuestra nacionalidad y de la democracia. En efecto, como bien decía el Libertador en el Congreso de Angostura:” La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente.”

Y esto que previó con gran lucidez El Libertador es algo que si no tomamos conciencia del peligro que nos acecha, podrá convertirse en realidad en nuestro país. Cada día que pasa estamos dejando de ser ciudadanos para convertirnos en súbditos de una voluntad unipersonal. La separación de poderes reflejada en el «Espíritu de las Leyes» de Montesquieu, ya prácticamente no existe en Venezuela. Es más, se la considera, con desprecio, como un producto del liberalismo. ¿De ser eso así entonces el Libertador era qué? Es bien sabido que uno de los autores que él más admiraba era precisamente Montesquieu. Pero, en realidad el asunto no es contraponer el liberalismo al socialismo, sino la libertad al despotismo. La separación y autonomía de los poderes es la única auténtica garantía de la libertad del ciudadano; cuando ésta se pierde o se subsume en la voluntad de un solo hombre por preclaro que éste pueda ser, se está entrando en el reino de las tinieblas, en el que todos poco a poco van dejando ser ciudadanos libres para convertirse en súbditos de la voluntad suprema del Conductor.

Que el gobierno sea de izquierda, de derecha o de centro sólo puede ser la expresión, en las sociedades modernas de la voluntad popular expresada en elecciones libres. Sin embargo, las constituciones establecen en la gran mayoría de los países democráticos, restricciones a la tentación totalitaria de concentrar todo el poder y perpetuarse en él. Es por eso que se establecen claramente varios principios fundamentales para preservar la democracia; entre otros:

• La no reelección permanente del Jefe de Estado – salvo en las monarquías que por definición no son electivas.

• La división de poderes y sus respectivas autonomías con respecto al poder ejecutivo.

• El respeto a los derechos de la minoría.

• La irretroactividad de las leyes.

Es hora de que todos pensemos en las consecuencias, no importa si se es chavista, opositor o indiferente. La libertad nos atañe a todos, su ausencia nos anula como ciudadanos y nos convierte en súbditos de la voluntada unipersonal del poder.

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