El Editorial

El pragmatismo político no implica renunciar a los principios

¿Estaremos entrando a una fase nueva en el acontecer político nacional, habremos superado la etapa ignominiosa del cálculo político de corto alcance de la mesita, o la visión meramente crematística de los alacranes, o de la larvada de los opositores formales que juegan en dos tableros a la vez?

Podría pensarse que el Acuerdo de Salvación Nacional es un espacio en el que se comienza a hacer política de manera pragmática, con una visión de mayor alcance a la que hasta ahora ha prevalecido. Ser pragmático no es ser oportunista, no implica renunciar a los principios. Ser pragmático significa entender que la política es el arte de lo posible y ello conlleva al entendimiento de que sólo se puede resolver la crisis conociendo al enemigo, por eso los clichés de que con bandidos no se trata, que intentar una auténtica, aunque azarosa, negociación, es claudicación, deben quedar atrás. Nos preguntamos acaso si al negociar renunciamos a la democracia, a la búsqueda de un camino que nos conduzca a la libertad y a la reconstrucción y recuperación de todos los valores e instituciones que han sido vapuleados en estas dos décadas perdidas.

Los que aún se oponen a este esfuerzo, que no sólo es nuestro sino que además es el que nos señalan los miembros de la comunidad internacional que nos apoya, queremos que nos digan ¿cuál propuesta alternativa tienen que pueda resolver de manera definitiva y rápida la crisis política?

Ya es hora de que en el país se comience a entender que para corregir la mala política es necesario hacer política con P mayúscula.

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4 comentarios

  1. Ud pregunta «Nos preguntamos acaso si al negociar renunciamos a la democracia, a la búsqueda de un camino que nos conduzca a la libertad y a la reconstrucción y recuperación de todos los valores e instituciones que han sido vapuleados en estas dos décadas perdidas.» Le respondo: Al «negociar» con invasores, asesinos, usurpadores y ladrones, Ud RENUNCIA a la Ciudadania, la que se le concede solo si DEFIENDE a La Constitucion Nacional!

  2. Thomas Mann formuló la oposición entre «cultura» y «civilización» en su libro Consideraciones de un apolítico, en el contexto de la derrota alemana en la Gran Guerra de 1914. El libro es una intervención que busca influir en la toma de posiciones respecto a si había que obstinarse en mantener la noción tradicional de la cultura alemana o revisarla para adecuarse al nuevo espíritu de las democracias vencedoras.
    Esto tenía en ese contexto para Mann una doble implicación. La primera apunta a la incapacidad intrínseca de la democracia para resolver lo que él llama «el problema del hombre», entendiendo por tal el antagonismo entre sus requerimientos espirituales y sus necesidades sociales, y mostrar por qué la política no era el medio para resolver ese antagonismo. La segunda implicación tiene que ver con lo que Thomas Mann llama «el imperialismo de la civilización», al cual él opone el cosmopolitismo de la “Kultur” como una posibilidad de democratización interior y espiritual de Alemania acorde con su pasado.
    Thomas Mann no es el inventor de este dualismo. Desde finales del siglo XIX, la oposición entre cultura y civilización formaba parte de la interpretación de los Círculos alemanes nacionalistas y conservadores. En aquel contexto, el término «cultura» adquirió una connotación humanista, conectada con una idea aristocrática y personal del cultivo de sí.
    Las sociedades avanzadas han sostenido los principios dentro del concepto de civilización. Confundir Moral con Humanitarismo es un equívoco en la actualidad y crean una entidad que bien puede reunir la civilización con la cultura.
    La vida humana, en su efectividad, es el lugar en el cual se realizan o no los valores. Pero es preciso establecer qué significa la vida humana. Esta es la realidad primera y radical y, al mismo tiempo, la base y el ámbito primario tratado por el filósofo-Jurista Recasens Siches: Estas dos dimensiones —el albedrío y la titularidad de los valores éticos—, mutuamente trabadas, de modo unitario, pertenecen a la esencia de la persona humana.

    1. La pregunta es: «¿cuál propuesta alternativa tienen que pueda resolver de manera definitiva y rápida la crisis política?»
      A caso le parece que contestò la pregunta?

  3. Huelga general.
    Paro indefinido, sin marchas ni manifestaciones. Los ciudadanos se re+una en la plaza Bolìvar a las 10 de la mañana y alli se queden unas horas.
    Mañana se repite. Y pasado mañana.
    Todos cerrados, menos los comercios esenciales.
    Un paìs que se para.
    Y si de votaciones queremos hablar hay que iniciar de un punto firme: LECCIONES MANUALES !! VIA LAS MAQUINITAS ESTFAMATIV. VOTO CON LAPICERO Y PAPELETA.
    Hay que acabar con el voto que expresa la UCI de La Habana y no el pueblo de Venezuela.

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