El Editorial

Fedecámaras

Es cierto que Fedecámaras no debería tener una posición política ya que es un ente que agrupa diversos gremios empresariales. Pero entonces qué se puede decir del discurso del saliente Ricardo Cusano, quién negó en sus palabras la politización de la entidad, justificando de esta manera la invitación de Delcy Rodríguez, y sin embargo, se refirió a una supuesta «polarización», a los radicales y a la comunidad Internacional, que a su juicio no entiende lo que ocurre en nuestro país y, como si eso no fuese suficiente, llamó a votar en las próximas elecciones regionales.

La verdad es que quien pareciera no entender bien la realidad es él, ya que hay que ser ciego y sordo para no ver y escuchar los clamores de un pueblo que está prácticamente muriendo de inanición. No es posible pensar en una recuperación económica del país basados sólo en el consumismo de una porción muy pequeña de la población, que puede comprar en divisas en los bodegones, que por cierto proliferan como hongos, lo que permite pensar que muy pronto la oferta superará con creces a la demanda y más de una de estas noveles iniciativas tendrá que bajar la Santa María.

Lo que debe tomarse en cuenta es que la actividad económica reciente es fundamentalmente comercial y se basa en la compra de bienes importados y no en actividades productivas que generen divisas.

No nos corresponde demonizar lo que cada quien haga para encontrar sustento o beneficios, pero lo que queremos advertir es que lo que estamos viendo no es el camino para lograr una recuperación económica basada en nuevas y sustanciales inversiones.

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2 comentarios

  1. La verdad es que hay que ser ciego y sordo para no ver y escuchar los clamores de un pueblo que está prácticamente muriendo de inanición.
    El estallido social que fue el “Caracazo” del 27 y el 28 de febrero de 1989 convirtió el tema de la pobreza en la principal causa de movilización política en Venezuela a lo largo de los años noventa. El Caracazo fue producto de las tensiones socioeconómicas sufridas por la sociedad venezolana a partir de la primera gran devaluación de la moneda, el viernes 18 de febrero de 1983. Esta circunstancia, comienzo de una corriente recesiva que implicó reestructuraciones macroeconómicas que atentaron contra la calidad de vida de los estratos sociales medios y bajos, fue también el primer síntoma del agotamiento del sistema bipartidista venezolano, que había regido el destino del país desde 1959.
    Durante muchos años los pueblos han podido prevenir y destruir dictaduras. Esto ha sido fomentado en parte por la creencia de que los seres humanos no deben ser dominados y destruidos por esos regímenes.
    Esta creencia ha sido fortalecida al comprobar la importancia de la libertad humana, la naturaleza de las dictaduras del totalitarismo, y la historia de las dictaduras, especialmente los sistemas nazistas y estalinistas.

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