El Editorial

La negociación es un proceso por etapas

Uno de los errores que se ha cometido en el pasado, en las erróneamente llamadas negociaciones entre la oposición y el régimen, ha sido la falta de una metodología clara sobre cómo se produce una auténtica negociación.

En primer lugar es necesario recordar que toda negociación se desarrolla por etapas, es decir, que se va de lo menos a lo más, y que los avances que se logren en puntos particulares permiten que la negociación siga su curso, tratando de resolver los temas menos conflictivos, que permitan a ambas partes ver resultados parciales satisfactorios.

Esto en sí es extremadamente importante, porque las partes van progresivamente ganando un cierto nivel de confianza recíproca, que les ayudará a poder tratar los aspectos más espinosos de la negociación.

Cuando las partes inician cualquier negociación tienen posiciones encontradas y los buenos negociadores son los que saben sortear los obstáculos que impiden avanzar.

En el caso Venezuela lo más importante es estar de acuerdo en un buen oficiante o mediador. Hay que conocer cuál es el alcance que las partes han estado dispuestas a otorgar a los noruegos, porque hay diferencias importantes entre el mecanismo de los buenos oficios y el de la mediación, ya que, en el primero, el rol se limita a ser el de un vaso comunicante entre las partes y, en la mediación, va más lejos, porque pueden proponer a las partes caminos que faciliten lograr acuerdos parciales o totales.

En esta etapa del proceso lo que se estaría discutiendo es el objeto de la negociación y el cómo lograrlo. Y si se toman en cuenta las opiniones públicas ofrecidas por los terceros, estos aúpan a un proceso de negociación que conduzca a unas elecciones libres que faciliten el retorno de la democracia en Venezuela. Solo al lograr ese objetivo es que sabremos si habrá disposición, tanto de EEUU, como de Europa, de reducir las sanciones. Evidentemente, para que eso pueda ocurrir, existen una serie de condiciones previas que deben cumplirse entre las cuales las mas importantes son: la liberación de los presos políticos, el fin de la inhabilitación de los partidos políticos y de sus dirigentes, la garantía de la libertad de expresión y la eliminación de la represión política.

¿Se logrará esto en esta nueva ronda? no lo sabemos, pero pensamos que las condiciones están dadas para avanzar en algunas de las condiciones previas.

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2 comentarios

  1. El proyecto de construir una cultura de paz es el reto de abordar los conflictos desde otra perspectiva y con instrumentos apropiados, con otros utensilios y con otros propósitos. Aprender a resolver conflictos es, desde hace tiempo, una práctica social estudiada y practicada, y un desafío académico traducido en multitud de iniciativas válidas. Estas experiencias pueden servir para insertarlas de forma utilitaria en el discurso de la cultura de paz. Si convenimos que la alternativa a la cultura de la violencia ha de sustentarse en la negociación, el diálogo, la mediación, el apoderamiento, la empatía y la capacidad de manejar nuestros propios conflictos, podremos aprender mucho de cuanto se ha dicho y hecho respecto a negociación, mediación, resolución o transformación de conflictos, aunque sin pretensiones definitivas y con el único fin de aprovechar conocimientos que puedan ser trasvasados a múltiples actividades humanas.

    Cuando hablamos de conflictos hemos de considerar que sólo en ocasiones nos referimos a las guerras, pero no a los conflictos armados entre países. En particular pretendemos vincular el estudio de los conflictos contra la cultura de la paz. En ningún momento debemos olvidarnos de la violencia estructural que, por ejemplo, permite el maltrato contra la sociedad expresada en la explotación y el abandono de sociedades enteras, el hambre y la malnutrición, y todo tipo de dominios por parte de dictadores, transnacionales o especuladores.
    La nueva mirada a los conflictos implica atender, entender y actuar sobre ese tipo de situaciones, que producen muchas más muertes y sufrimientos que las mismas guerras.

    1. Es así y en consideración a eso hay que tener presente que lo que tenemos aquí adentro es una guerra Una guerra cruenta. Con careta. Careta democrática por parte del régimen y representación por una falsa oposición de parte de la ciudadanía.

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