El Editorial

No basta ganar hay que convencer

La sencillez dice unidad
Fray Luis de León

La oposición ha alcanzado un gran triunfo al lograr recoger mucho más firmas de las necesarias para convocar un referéndum que permita revocarle el mandato al Presidente Chávez . Sin embargo, eso no es suficiente para convertirla en una opción de poder viable. Se requiere que la unidad y la excelente organización demostrada en las jornadas de noviembre sea acompañada por la presentación, a la brevedad posible, de un programa de gobierno realista y de un mecanismo de amplia participación popular para seleccionar al candidato unitario que tendrá la tarea de enfrentar, en las próximas elecciones, al ungido del chavismo y presidir al gobierno de transición.

La percepción que, hasta ahora, tienen muchos observadores extranjeros es la de que la oposición no posee un liderazgo claro que sirva de alternativa popular para sustituir al menguado liderazgo de Chávez. La falta de un programa conocido permite pensar que una transición en la que Chávez conserve un significante caudal de aceptación popular, puede convertir a ese nuevo gobierno en una entidad políticamente frágil.

La oposición debe hacer un esfuerzo por definir a la mayor brevedad quien será su abanderado en las próximas elecciones presidenciales . Cuales serán las propuestas fundamentales del nuevo gobierno y como será el nivel de compromiso del heterogéneo espectro político de la actual oposición. No se debe desaprovechar la fuerza del movimiento popular que desea cambios reales en el país para secuestrarlo en función de intereses, por legítimos que éstos puedan ser, de los aspirantes actuales a la primera magistratura del país. La selección de un candidato unitario debe ser hecha por la base y la reciente experiencia democrática de una inmensa mayoría de los venezolanos es la mejor garantía de que la selección será la adecuada.

Entre los aspectos que tendrán mayor relevancia estarán, sin duda, la manera como se enfrentará la pauperización del país y que se hará para estimular la creación de nuevas fuentes de trabajo. También, como se logrará establecer un clima de armonía política en el que se puedan lograr acuerdos con todos los sectores políticos y adoptar las reformas necesarias para reconstruir las instituciones del país en un clima de confianza recíproca entre todos los actores políticos. El nuevo Presidente de la República tendrá que ser, por encima de todo, un gran negociador, y con la fuerza necesaria para convencer a todos los venezolanos sobre la importancia y la necesidad de adoptar las medidas requeridas para poner de nuevo en marcha al país. Los venezolanos difícilmente aceptaran soluciones impuestas. Estarán dispuestos a soportar los sacrificios necesarios si las soluciones que se planteen son creíbles . Sobre todo si hay una verdadera honestidad política en los hombres que las llevarán a cabo.

La retórica, el populismo, y promesas vanas pueden convertirse muy rápidamente en una reacción en cadena que puede dar al traste con cualquier gobierno que escoja ese proceder para confundir al pueblo. Los venezolanos han conocido en carne propia lo que significa la mentira, el engaño y la incapacidad . Mañana tendremos que ser particularmente cautelosos con las ofertas políticas que no sean realistas a corto plazo. Sólo se podrá cambiar el rumbo del país si quienes proponen el cambio son honestos y consistentes con sus propuestas. De no ser así, entraremos en un largo y turbulento período de descomposición y de conflictos sociales de dimensiones incalculables.

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