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Las garantías que debe ofrecer un sistema de votación de última generación

Para todas las sociedades democráticas, el sufragio representa el perfecto medio de expresión de la voluntad individual y respeto a la libertad. Desde levantar la mano en señal de aprobación o rechazo, pasando por escribir en un pedazo de papel nuestras preferencias o marcarlas en una pantalla táctil, el objetivo siempre es el mismo: otorgar al ser humano la oportunidad de elegir con libre albedrío.

Fomentar la participación masiva en los procesos comiciales es de suma importancia para el desarrollo de sociedades plurales y modernas. Una de las formas de lograr esta participación es a través de la agilización y automatización de los sistemas electorales. Un sistema que brinde todas las garantías a la sociedad civil, provea seguridad y confiabilidad a la ciudadanía y al mismo tiempo sea un modelo de desarrollo e inversión positiva para los Estados y sus autoridades.

Según Eduardo Correia, Vice Presidente de la Unidad de Soluciones Electorales de Smartmatic, existen nueve criterios cruciales que deben cumplirse en un buen sistema automatizado de votación de última generación: exactitud, transparencia, responsabilidad, rapidez, flexibilidad, robustez, igualdad, anonimato y alcance.

Exactitud

La capacidad del sistema para reflejar con exactitud la voluntad de un elector. La exactitud en un sistema implica que ningún voto sea alterado, que no se eliminen votos válidos o se sumen aquellos que sean inválidos y que la sumatoria de votos coincida con el número de votantes. Los sistemas precisos no admiten inexactitudes o en caso de haberlas, el sistema debe asegurar que sean detectadas y corregidas al instante. En un sistema de votación es esencial la precisión y exactitud, especialmente durante el acto del voto, los escrutinios, la transmisión y la difusión de resultados, de modo tal que la intención de cada elector sea respetada y contabilizada.

Transparencia

La capacidad del sistema para generar una traza persistente e inmutable de todas las acciones ejecutadas. Para evitar cualquier tipo de discrepancia en los resultados y ofrecer mayor seguridad, los sistemas de votación automatizados deben registrar el voto al menos en siete instancias: el voto físico, impreso en papel especial, con marcas de agua y tinta de seguridad; la memoria fija (interna) de cada máquina; la memoria removible de cada máquina; el acta de escrutinio de la mesa de votación; el voto transmitido a los centros de totalización; el acta electrónica transmitida a los centros de totalización y finalmente el acta de totalización impresa.

 

 

Responsabilidad

La capacidad del sistema de garantizar que cada actor del proceso comicial (incluyendo actores intangibles, como programas de software y sistemas operativos) ejerza sus funciones sin que nadie pueda suplantar o usurpar sus roles.

Rapidez

La habilidad del sistema de ejecutar acciones en el menor tiempo posible, evitando cualquier demora.  Un sistema automatizado de voto electrónico favorece una instalación más rápida de las mesas de sufragio -requiere menor manejo de material físico y menos personal por precinto-, a diferencia de las votaciones manuales donde múltiples ciudadanos deben monitorear cada etapa, resguardar los distintos lotes de material electoral, colaborar con los electores y garantizar que el material se mantenga en sus espacios reservados. Además, el voto automatizado aunado a un diseño óptimo del proceso electoral implica menor tiempo de espera para ejercer el derecho al sufragio, mayor rapidez en el acto del voto y mayor velocidad en los escrutinios primarios, en la tabulación y obtención de resultados, así como en la entrega y difusión de los mismos.

Flexibilidad

La capacidad del sistema de adaptarse y permitir cambios durante fases avanzadas del proceso, asegurando su integridad. Un sistema automatizado detecta errores accidentales en los programas instalados (acceso a usuarios no autorizados, modificación de archivos, etc.). Estos errores se pueden evitar a través de severas metodologías apropiadas de programación y de prueba, colocación de dispositivos de seguridad física y revisiones constantes de los programas. Un sistema automatizado bien diseñado es capaz de detectar el uso indebido de los programas por parte de oficiales autorizados –por influencia de intereses políticos por ejemplo-, que puede ser advertido a través de combinación de tarjetas de acceso físico y contraseñas (con identificación de los cambios realizados por cada usuario). De esta forma se incrementa la seguridad de acceso durante el proceso electoral en sí  y se evita la intercepción, modificación o bloqueo de las transmisiones electrónicas confidenciales (totalización de escrutinios) a través del uso de algoritmos de cifrado, firewalls u otros procedimientos tecnológicos de seguridad durante la transmisión de información.

Robustez

La capacidad del sistema de garantizar la integridad de su operatividad así como también contar con mecanismos sencillos de respaldo y recuperación. Un sistema automatizado cuenta con diferentes aplicaciones para gestionar una elección, desde herramientas para generar automáticamente todos los instrumentos que se requieren el día de una elección (boletas, por ejemplo) hasta una plataforma para monitorear, en tiempo real, todas las incidencias ocurridas durante el evento electoral. En el caso poco probable de mal funcionamiento de una máquina, la votación puede ser reanudada de forma rápida y segura usando una unidad de reemplazo certificada.

 

 

Igualdad

La capacidad del sistema que permite que cada actor dentro de la elección actúe sin ningún tipo de discriminación. Los sistemas automatizados facilitan, de manera significativa, el proceso de votación a las personas con alguna limitación física sin necesidad de la ayuda de un tercero y permite hacer elecciones más accesibles sin impactar los costos, desde dispositivos para personas con discapacidad hasta opciones para países con múltiples idiomas o dialectos, pasando por funciones que avisan al elector si se presenta un error o inconveniente con su voto.

Anonimato

La capacidad del sistema que garantiza el secreto absoluto del voto. Gracias a los múltiples mecanismos de cifrado, los votos son almacenados de manera aleatoria, protegiendo el secreto del voto y garantizando el anonimato del elector.

Alcance

La capacidad del sistema de ser movilizado a cualquier lugar sin importar las limitaciones geográficas o físicas, conservando su integridad y operatividad. El empleo de medios electrónicos durante los procesos comiciales permite no sólo dar un paso al frente en cuanto a seguridad y confiabilidad, sino que además implica un adelanto tecnológico relevante para la sociedad y un ejemplo a seguir en el contexto global.  Sin importar la heterogeneidad de su población, la densidad poblacional, la dispersión geográfica o el nivel de desarrollo de un país, el sistema automatizado tiene la virtud y la capacidad de llegar a todos, fomentando la inclusión y la participación ciudadana.

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