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Espiritualidad para voluntarios. Hacia una mística de la solidaridad

Existe una impactante disparidad entre el desarrollo del poder intelectual, el conocimiento científico y la destreza tecnológica, por un lado, y la sabiduría, la espiritualidad y la ética, por el otro”. Fritjof Capra
 
Las fronteras actuales no detienen las finanzas, ni las mercancías, ni el turismo, ni la movilidad. Pero tampoco detienen las exclusiones, que condenan a gran parte de la humanidad a no dar por supuesta la vida”.
 
La espiritualidad no es sólo el lugar de la inocencia, sino también el lugar del conflicto y de las turbulencias”.
 
¿Cabe pensar en una mística o espiritualidad de la solidaridad, más allá de la fragmentación de la sabiduría, las religiones y las morales, compartida en el espacio público? El autor reflexiona desde el hecho del carácter global de los procesos de exclusión y empobrecimiento que traspasa fronteras naturales y que nos impele a caminar hacia una mística o sensibilidad espiritual común.
Esta espiritualidad, ecuménica y transreligiosa, cotidiana y sensorial, ha de realizarse con los mimbres de cada época, que crean campos magnéticos a sus alrededor y como la luz que causa la fotosíntesis, sin ser ella misma la planta; o como la gravedad que causa la caída, sin ser ella misma la atmósfera. Así el espíritu, que nadie controla ni conoce totalmente, se despliega en energía inmaterial. Es desde la Ética que preside la justicia y atempera la solidaridad desde donde podemos afrontar los desafíos.
Y mi buen amigo, Ximo, sugiere actitudes que contribuyen a darle forma a esa energía del espíritu y acreditarle cultural e históricamente: La experiencia de “dar más de sí”, que se alimenta de la alteridad; la experiencia de “ir más lejos” de lo instituido y pragmático;  la experiencia de “la ecosofía”, sabernos parte de un mismo cosmos y la experiencia de “profundidad”, que explora a través de la soledad, del silencio, de la contemplación.
La inteligencia solidaria tiene que afrontar las derivas instrumentales, a veces cínicas, de la razón, así como la banalización de la cultura que ha orillado los patrimonios espirituales. La acción voluntaria tendrá que remar en el interior de un mundo deshumanizado que obstruye la acción creativa y la gratuidad.
 
(En estos momentos de prueba personal es el libro que llevaré conmigo al hospital)

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