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La película Carol y el precio del amor libre de «Patricia Highsmith»

Para analítica desde Berlín

Basada en la novela de Patricia Highsmith, Carol cuenta la historia de amor de dos mujeres en el Nueva York de los años 50 con las electrizantes actuaciones de Cate Blanchett y Rooney Mara

Patricia Highsmith, la gran escritora norteamericana maestra del desasosiego y del suspenso, escribió en 1952 la novela El precio de la sal bajo el pseudónimo de Claire Morgan. En la conservadora sociedad norteamericana supo mantener oculta su identidad porque el tema de la novela, el amor lésbico entre dos mujeres, era un tabú en los años cincuenta. Un episodio real, autobiográfico, le sirvió como motivo argumental para estructurarla en una noche de invierno newyorquino.

En contraposición con lo esperado, la novela termina con final feliz, ciertamente insólito en las novelas de la escritora, y ciertamente revolucionario incluso en los tiempos actuales. Sus dos protagonistas no tienen que saltar al vacio, esconderse en el armario o cortarse las venas. La novela tuvo, en su tiempo, un inusitado record de ventas. Sería pocos años antes de su muerte en un hospital suizo, que Patricia Highsmith revelaría su autoría. Probablemente un acto de libertad para si misma, ya que aun cuando su vida privada nunca la hizo pública, hoy se sabe que tuvo relaciones de amor con mujeres.

Y ahora, afortunadamente, El precio de la sal también fue llevada al cine. Estamos hablando de la película Carol de Todd Haynes, presentada por primera vez al público en el Festival Internacional de Cine de Cannes 2015. Mucho antes Alfred Hitchcock le compró los derechos de autor por la novela Extraños en un tren (1951). Además su novela El talentoso Sr. Ripley también fué adaptada al cine por primera vez por el director René Clemént bajo el nombre A Pleno sol (1960), protagonizada por Alain Delon (en el papel del psicopático, complejo y legendario personaje Tom Ripley) y años después en 1999 dirigida por Antony Mingella y protagonizada por Matt Damon (en el papel de Tom Ripley).

En la película Carol la historia de este amor prohibido se deja contar rapidamente pero el desarrollo dramatúrgico por ambas protagonistas es un deleite cinematográfico, porque todo es perfecto en esta película. El vestuario, los decorados, la música de Carter Burwell y la fotografía de Ed Lachman se aúnan para mostrar este amor tabuisado en un contexto socio-polítco maccarthista. En Carol la cámara fluye, incidiendo al principio en ciertos encuadres que homenajean al gran fotógrafo newyorquino Edward Hopper y al director alemán Douglas Sirk.

Therese Belivet (Rooney Mara), una joven de 19 años y diseñadora, que todavía no ha encontrado su camino en la vida, se enamora apasionadamente de Carol (Cate Blanchett) una mujer más madura y de clase alta. Después de algunos encuentros, se embarcan juntas en una travesía en carro de una semana. Pero Harge el marido (Kyle Chandler) de Carol envía a un investigador privado para reunir pruebas de la relación lesbiana de su esposa con su joven amante y así quitarle la patria potestad de la hija, bajo el argumento de su comportamiento amoral. Sutil, sensible y poco sentimental muestra Patricia Highsmith el estado de caos, en el que cae Therese, mientras toma conciencia de sus tendencias lesbianas y el precio que una mujer madura como Carol debe tomar por ser fiel a sus propios sentimientos y deseos.

En la película, el espectador empieza observando la acción desde el punto de vista de Therese y poco a poco varía hacia el de Carol, ya que Carol está construida desde la imaginación de Therese. Las fotografías que hace Therese de Carol actúan como espejo y guía para el rodaje. Son los elementos visuales los que van construyendo la relación entre ambas mujeres. El personaje de Carol es al inicio muy ambiguo, casi misterioso, pero progresivamente va cambiando en la medida en que la distancia se va acortando entre ellas y el deseo se va abriendo camino.

Carol va mostrando de forma sutil e intensa la mutua seducción entre sus dos protagonistas y las implicaciones latentes que tiene para sus vidas. El juego de sus miradas reflejan lo que van sintiemdo progresivamente una por la otra, sus silencios no necesitan de ninguna palabra, su necesidad de huir y de quedarse está descrito con belleza, sentimiento y profundidad psicológica y su mundo está protegido dentro de la atmósfera del carro de Carol, en sus respectivas casas o en las habitaciones de hotel durante su semana de viaje juntas. Y así vamos viendo surgir la pasión erótica en crescendo absoluto. Ningún gesto está demás. Ninguna mirada de sobra. Ninguna caricia como una mano sobre el hombro es azorosa.

El espectador está enganchado desde el primer minuto vivenciando como ellas sufren las incertidumbres, los miedos, el incontenible deseo, las consecuencias de sus actos y el precio que deberán pagar por este amor condenado por esa sociedad puritana.

La atmósfera y estilo de Nueva York de principio de los cincuenta está reconstruído con extraordinaria precisión y estética fotográfica. Y las maravillosas interpretaciones de Cate Blanchett y de Rooney Mara están al mismo nivel que la película.

Carol es una película definitivamente encantadora. Para sorpresa de crítica y de público, no fue Cate Blanchett sino Rooney Mara, como Therese quien ganó la Palma de Oro a la mejor actriz del Festival, a la par de la actriz francesa Emmanuelle Bercot. Sin embargo, Cate Blanchett y Rooney Mara son favoritas como mejores actrices en la entrega de los Oscars en 2016.

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