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Literalia: historia de las guerrillas de los sesenta

El proceso de la violencia armada de los años sesenta, las guerrillas(1961-1965), fue sin duda un suceso grave, una experiencia dolorosa en la vida venezolana, una frustración, una derrota para la izquierda marxista, pero fue un suceso para los que vivieron aquellos días, un hecho generacional, así, como fue el caso de quien esto escribe que sin ser marxista, sin participar en aquellos sucesos, por ser un joven de aquellos días, deseoso del triunfo de la justicia social, esos sucesos terminaron llegando hasta él, sobre todo cuando en las aulas universitarias conoció a los jóvenes guerrilleros de su edad, quienes vencidos habían bajado de la montaña y vuelto a la vida social, pronto acogidos muchos de ellos al proceso de pacificación propiciado por el presidente Rafael Caldera(1916-2009) en su primer gobierno(1969-1974), motorizado por su Ministro de Relaciones Interiores Lorenzo Fernández(1918-1982). Todos aquellos jóvenes estaban lacerados por la experiencia de la cual algunos no lograron reponerse nunca. Y fue un suceso de nuestro tiempo para nosotros, ya joven escritor en 1968, humanista cristiano siempre, pues el ambiente político, en donde dominaba nuestro proceso democrático estaba también contaminado con todo lo que la Revolución Cubana(Enero 1,1959) y sus lideres había esparcido. La revuelta venezolana fue auspiciada y financiada por Fidel Castro(1926), enemigo acérrimo siempre de las libertades públicas que gozaba Venezuela, y por la presencia de la figura de Ernesto Guevara de La Serna(1928-1967) a quien se veía con una figura de leyenda, hoy sabemos que no dejó nada plantado y lo que ha pervivido es su declaración en Montevideo, ya en el poder los castristas, “hemos matado, estamos matando y seguiremos matando”: quien eso dijo no podía ser considerado un humanista porque basta que se sacrifique una vida humana para que un proceso político deje de tener sentido. Es por ello que su gran biógrafo, el norteamericano Jon Lee Anderson(1957), inicia su libro remarcando sobre el llamado “guerrillero heroico” fue “ícono definitivo de su revuelta entusiasta, aunque en gran medida vana”(El Che Guevara. Caracas: Anagrama, 2007,p.11).  Eso fue. Pero la juventud nuestra estuvo muy contagiada de socialismo cubano que terminó siendo una cruel dictadura, la más larga tenida por un país latinoamericano, y nunca dio ni felicidad, ni desarrollo, ni libertad a la isla en donde se instaló, siempre apoyada por una potencia extracontinental: la URSS, al menos hasta el momento de la caída del socialismo en 1989. De aquello que parecía a los jóvenes de 1968 un camino liberador, lo cual no dejaba de ser una paradoja porque aquel año lo fue libertario por la revuelta parisina, “¡Prohibido, prohibir!”, y la de Praga, inicio de la caída del socialismo autoritario, que tuvo por Biblia la primera novela(1967) de Milán Kundera, La broma(Barcelona: Seix  Barral, 1984. 328 p.). Entre nosotros, para suerte, nuestra democracia terminó imponiéndose en las conciencias y triunfando sobre los que proclamaban la muerte, imitando a Millán Astray(1879-1954) en el paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de Octubre de 1936 con su “abajo la inteligencia, viva la muerte” y, desde luego, como la respuesta que dio don Miguel de Unamuno(1864-1936) en aquel mismo sitio: no lograron convencer nunca. Tanto que hasta los grandes intelectuales de la izquierda, Héctor Mujica(1927-2002), Germán Carrera Damas(1930) o Manuel Caballero(1931) terminaron ofreciéndonos sus graves análisis de aquella experiencia de la misma forma que ellos, entre los más altos, terminaron comprendiéndola los rasgos de la democracia venezolana, ofreciendo los mejores análisis de aquel periplo luminoso de estabilidad política, desarrollo económico y social, libertad y respeto de los derechos humanos. Y a muchos muchachos de aquellos días, rebeldes y contestatarios todos porque ese el aire en que respirábamos, los que nos salvó del entuerto fue el estudio de la historia de Venezuela la cual no estaba diciendo cuán equivocados estaban los marxistas al instaurar el proceso guerrillero, suceso que no procedió de un estudio correcto y crítico de nuestra realidad, de la incompresión de que Venezuela era un país democrático y deseaba democracia, y peor instauraron unas guerrillas rurales en un país urbano, movimiento para el que sus miembros recibieron escasa o casi nula formación militar. De allí que no tuvieron eco los insurgentes, tanto que en verdad se puede decir que la guerrilla fue derrotada el 1  de diciembre de 1963, día en que Raúl Leoni(1905-1972) ganó las elecciones, momento en que la izquierda guerrillera predicó la abstención y la gente, toda los ciudadanos, votaron por elegir un presidente democrático.

Hay que insistir en una serie de elementos a tener en cuenta en el análisis de lo que se ha denominado el período de la lucha armada y en especial para el estudio del fenómeno guerrillero, iniciado con acciones en 1961, ya vencido en 1965 cuando se declaró la tregua. Aquí hay que tener en cuenta los puntos de vista sostenidos por Ramón J. Velásquez(“Aspectos de la evolución política de Venezuela en el último medio siglo,1926-1976” en Venezuela moderna.2ª.ed.aum. Caracas: Ariel, 1979,p.252-294) pues tienen paralelismos con lo expuesto por un autor italiano, Luigi Valsalice, en un libro sobre el mismo tema: Guerrilla y politica: curso de su acción en Venezuela,1962/1965. (Buenos Aires: Pleamar, 1975. 213 p.) y ahora por Antonio García Ponce(1929) en el libro que motiva estas páginas: Sangre, locura y fantasía.(Caracas: Editorial Libros Marcados, 2010. 286 p.). Es la de García Ponce una exposición hecha con gran precisión y mucha documentación de los actores de la contienda, la izquierda marxista y el la exposiciones hechas por el lado de nuestras Fuerzas Armadas quienes se enfrentaron en aquella guerra declarada al gobierno. Fuente castrense muy usada por García Ponce es el libro de coronel Arturo Castillo Máchez: Más allá del deber.(9ª.ed.Caracas: Fuerzas Armadas, 1999. 210 p.) con veinte y un mil ejemplares impresos, cuyo autor todavía exhibe las heridas que le fueron hechas en combate cuando era subteniente, suceso en el que se detiene García Ponce.

La guerrilla izquierdista fue una gran tragedia en la vida venezolana, sobre todo para todos los jóvenes de ambos sexos, idealistas como lo es siempre la juventud ventiañera, que fue empujada a la acción y utilizada como carne de cañón y luego abandonada, como más de uno de ellos nos lo relató. Nosotros, reiteramos, sin ser marxista, seguro siempre de las virtudes de la democracia venezolana como humanista cristiano, tuvimos a varios de ellos, bajados ya de la montaña como compañeros de estudio y escuchamos sus dolorosos recuentos. Todos estaban enfermos, muchos de ellos psicológicamente, no tenían brújula, eran los vencidos de un combate sin sentido, pocos años más tarde los libros escritos por varios de ellos vinieron a confirmar lo que entonces comprendimos de al oír el recuento de aquel doloroso drama. Por cierto los más valiosos testimonios fueron escritos por dos mujeres: Ángela Zago en Aquí no ha pasado nada(Caracas: Síntesis Dosmil, 1972. 205 p.) y Clara Posani en Los farsantes(Caracas: Fuentes, 1976. 262 p.), la escritura de este último la seguimos de cerca, casi día a día. Para su siguiente libro La casa está llena de secretos(Caracas: Publicaciones Seleven, 1980. 272 p.) escribimos el texto de su contratapa.

El origen de aquella insurgencia armada no pudo ser más erróneo: el contagio de la Revolución Cubana y el apoyo económico de Fidel Castro, siempre enemigo de Venezuela en todo momento, desde que el presidente Rómulo Betancourt(1908-1981) se negó a apoyar económicamente a Cuba con dinero y petróleo venezolano, fue durante su visita a Caracas a poco de haber llegado al poder en La Habana(Enero 23-26,1959). Se enfrentaron en aquel diálogo las dos concepciones de la política en América Latina: la democrática y la que marxista, una trabajó para su pueblo y respetó el uso de sus recursos, venidos del petróleo, el otro solo trajo tiranía y muerte al continente. Por cierto que aquella entrevista se inició con un hecho: Castro llegó armado. Al verlo Betancourt le advirtió en clarísima voz: “Doctor Castro deje el arma afuera, a mi casa no entra gente armada”.

Además, lo que afirmamos en adelante es tan importante como lo señalado anteriormente, la guerrilla fue instaurada en un país que deseaba la democracia y la había reconquistado, después de una década de dictadura, tres años antes de las primeras acciones guerrilleras, no se basaban por ello aquellos actos programados por la izquierda, por el Partido Comunista de Venezuela(PCV) y por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria(MIR), en el examen riguroso de la realidad venezolana, por cierto examinar la realidad era un principio inculcado por el viejo Carlos Marx(1818-1883) y tan no se analizó nuestra realidad que se crearon una serie de destacamentos guerrilleros en las zonas rurales y ello en un país que se había convertido en urbano. Por ello la guerrilla no tuvo eco alguno en las zonas rurales ni entre los campesinos, seguidores en su mayoría de las consignas de AD, ni tampoco en la sociedad urbana. De hecho la insurgencia fue plenamente derrotada en las elecciones del 1 de Diciembre de 1963 cuando la guerrilla llamó a la abstención y el país civil entero votó masivamente,  eligió a Raúl Leoni, un gobernante democrático, quien fue a la larga quien terminó derrotando a la guerrilla, pese a haber tenido que enfrentar el desembarco cubano en Machurucuto(Mayo 8,1967), organizado en la isla caribeña por el mayor enemigo, Fidel Castro, que siempre tuvo la democracia venezolana. Por cierto, una serie de venezolanos, traidores a la patria, participaron en aquella incursión al país. Fue la única invasión al país de que se tenga noticia en nuestra historia desde la incursión de las potencias europeas al inicio del siglo XX, durante el gobierno de Cipriano Castro(Diciembre 9,1902), invasión en la que no participó ningún venezolano, cosa que si sucedió en Machurucuto.

 

LA MEJOR SINTESIS

La mejor síntesis de aquellos días trágicos de los sesenta, en donde perdieron tantas vidas, la hallamos en estas palabras del historiador y maestro de juventudes Germán Carrera Damas:

 

“En ese combate de los años sesenta perecieron o se dañaron ética y moralmente, de lado y lado, 6000 jóvenes…Los que no murieron en el combate quedaron malogrados por la prisión, por las torturas, por la violación de los derechos humanos de que fueron víctimas o que ellos cometieron por mil cosas. Esa sangría de aquel momento determinó que la sociedad quedara sin una generación de relevo…Cuando comenzó la lucha armada con toda su ferocidad yo me opuse. No públicamente, en el sentido de salir a combatirla, pero si negándome a participar, a auspiciar aquello. Traté de apelar al sentido crítico de los estudiantes, respetando su autonomía intelectual, pero señalándoles lo que veía que era la orientación de la historia de Venezuela, en el sentido de la República Liberal Democrática. Fue un crimen contra la sociedad venezolana, de lado y lado. Se produjo una fractura en la fuerza dinámica de la sociedad venezolana: la mayor parte de estos muchachos perecieron o quedaron incapacitados para incorporarse a una lucha política regular…Todo aquel período de enfrentamiento violento entre 1960 y 1963 significó una tremenda sangría de la potencialidad de la sociedad venezolana. Los numerosos jóvenes que murieron o quedaron maleados de una parte y otra, tanto los reprimidos como los que los reprimieron, tanto el guerrillero como el que lo combatió, retrocedieron a esquemas no democráticos, de barbarie, que significaron un grave daño estructural para la sociedad venezolana en su propósito de formar una generación de relevo. Difícilmente se puede justificar como lucha ideológica matar a un policía diariamente, como no se puede razonar como lucha ideológica el asesinato de Alberto Lovera. Ahí no hay lucha ideológica sino un combate planeado en términos de barbarie de parte y parte. El daño fue recíproco. Un buen número de los jóvenes que perecieron eran los más inquietos, los más creativos, los más capaces de comprometerse con una idea de sacrificio, de esfuerzo, no los achantados, los comodones y demás. Pagaron caro. Causó en el seno de la democracia la psicosis de la pérdida del poder. En quienes atendieron el problema en esos años el asunto se redujo a ‘hay que permanecer en el poder a cualquier precio’, que fue el abandono de la concepción pedagógica del poder y el comienzo de la degradación de los partidos, que van diluyendo”(El asedio inútil. Caracas: Editorial Libros Marcados, 2008,p.33,98,182).

 

EL METODO

La estructura de Sangre, locura y fantasía es la propia de una obra de historia y está asentada sobre lo que es el discurso de todo historiador: a partir de la lectura y análisis críticos de los documentos.

Por ello indica García Ponce haber hecho “La consulta a muchas fuentes, la lectura atenta de muchos documentos y la conversación con muchos amigos…Es enorme la cantidad de libros, revistas y sitios en la Red…Es la primera vez que se hace de esta manera, al menos en la magnitud que está encerrada en estas páginas, sobre todo si se piensa en una investigación que toma en cuenta las versiones de aquí y de allá, en pro y en contra”(p.11).

Y subraya: “Hay algo más que indica ese pudor extraño ante algunas fuentes. En esta investigación nuestra…donde se han revisado miles y miles de páginas sobre el tema, no hay, por parte de ciertos autores o simples comentaristas, ninguna apelación a una fuente inestimable, la publicación titulada Confidencial que el Ministerio de Relaciones Interiores de entonces editó regularmente, a base, en exclusividad, de los materiales, algunos de ellos larguísimos, y hasta soporíferos, que capturaron los cuerpos de inteligencia a los militantes clandestinos en sus razzias habituales. Y eso, que hay allí una información valiosa, inestimable”(p.101). Se refiere al libro compilado por Luis Vera Gómez: La subversión armada 1964-1967 en sus documentos(Caracas: Fundación Rómulo Bertancourt, 2005. 703 p.).

Y vuelve a anotar: “en la documentación del bando antiguerrillero, por la  circunstancia de estar abiertos al investigador sus archivos, que en la del bando guerrillero, con una salvedad obvia: de lado y lado debe haber mucho que no se sabe todavía”(p.121).

Sin embargo, ya que es una historia que se está escribiendo: “Todo lo anotado debe entenderse como provisional”(p.231). Así esta obra es también, como lo llaman los anglosajones, una suerte de work in progress.

 

SANGRE, LOCURA Y FANTASIA

Sangre, locura y fantasía, el libro que analizamos constituye el recuento de una experiencia dolorosa, de una frustración, de una derrota, fueron estos “los años de la guerra de guerrillas de la izquierda radical venezolana”(p.207), “la etapa de la lucha armada, con sus años duros, difíciles, llenos de heroísmos individuales, de muchos sacrificios y traiciones y más de bajezas que de epopeyas”(p.227).

 

OTRO POR QUE

Y en por qué de escribir, de revivir aquellas experiencias, no deja el autor de confiar:“Es la sensación de un dolor íntimo de una tensión desagradable que incomoda al tener que recordar aquellos años”(p.10), porque los que “habían cometido la locura de matar…En el duermevela de la madrugada saltan los fantasmas de los años de odios, de persecuciones, de aventuras”(p.11) cuando aquello se memora. Por ello la escritura, hecha con certeza metodológica, duele al hacerla, y ello porque se trata de una experiencia dolorosa. De allí que García Ponce confiese: “No ha sido fácil escribir este libro. Es que participé de modo activo en la lucha armada, cuando mi cerebro estaba repleto de las ideas del marxismo-leninismo, de las que me he venido deslastrando paso a paso, hasta poder demostrar, en dos libros que he escrito, la caducidad del pensamiento de Marx. Uno, Adiós a las izquierdas(Caracas: Alfadil, 2003. 94 p.), pone de manifiesto lo insostenible de la teoría marxista sobre el derrumbe del capitalismo y la transición históricamente inevitable hacia el socialismo, además de la refutación del carácter científico de muchos de sus postulados, es decir, los más importantes. La justeza de esa revisión está cimentada en el estudio de los progresos de las ciencias, en el desarrollo económico social de los 160 años transcurridos desde 1848, y en la observación empírica del colapso irreversible del modelo socialista en la URSS y demás países socialistas. En el otro libro, Conocer Venezuela colonial, aún inédito, pude demostrar, en el caso concreto de una sociedad, la colonial venezolana de 1498-1811, lo falaz de la interpretación materialista de la historia para comprender su curso a lo largo de tres siglos”(p.7).

 

BUSCAR LA ENTRAÑA DE LA VERDAD

Pero es necesario investigar aquello y decir la verdad sobre lo sucedido. Por ello García Ponce anota: “advertí…que la derrota de la guerrilla de los años 60 en el terreno militar y en el político de una manera clara y concluyente, es a tal punto trascendente que ni la vía de las armas, ni la oposición en el terreno social y partidista a eso que podía resumirse en ‘el bloque clases dominantes-imperialismo-CIA-Wall Street’ a cargo de ese otro bloque ‘pobreza-comunismo’ podía constituirse en el proyecto histórico indispensable para construir una Venezuela moderna, culta y próxima al bienestar de todos”(p.11). De allí que pida: “¡Lector, lee estas páginas con atención, porque en la locura hay heroísmo; en la fantasía, brillantez; y en la sangre, sacrificio!”(p.11). Esta es su opinión aunque al lector y analista de hoy lo que observe es la palabra fantasía porque no hubo ningún logro, lo que hallamos, además de las muertes imperdonables fue la incapacidad de análisis para trazar una política: fue ello los que los condujo al fracaso.

De allí que apunte Gracía Ponce: “Pero, son venezolanos contra venezolanos, humildes contra humildes, soldados de tierra contra infantes de mar. Es el fatídico espejismo de izquierda versus derecha. Tiene lugar la escena emblemática, como de un vía crucis, del soldado agonizante aferrado a la sotana del sacerdote bienhechor”(p.64).

 

EL PADRE PADILLA

Se refiere, García Ponce en el pasaje citado, a que en medio de la refriega del Porteñazo, el padre Luis María Padilla(1901-1985), después de aquella acción evangélica, denigrado aquel religioso por los oficiales insurgentes de forma inicua, tal las palabras de Pedro Medina Silva(p.60) referentes a otros actos de la vida del padre Padilla, en verdad fuera lo que fuera en su vida personal ello no invalida su acción aquel día, de hecho, esto no lo sabe el descreído Medina Silva, los sacerdotes son también seres humanos, débiles como todos, de hecho por ello también se arrodillan ante el confesor a pedir perdón por sus pecados. Pero ello no le resta un ápice a lo hecho por el padre Padilla en El Portenazo, sirve de hecho como perdón a sus flaquezas. El día de la batalla de La Alcantarilla(Junio 3,1962) la acción del padre Padilla lo elevó muy alto, su acto aquel domingo fue de un verdadero sacerdote servidor de las gentes. Siendo el padre Padilla oficial asimilado, era subteniente aquel día, buscó su sotana, se la puso sobre el uniforme, como única forma de ser respetado por quienes disparaban y poder así auxiliar a los soldados heridos, como lo hizo con aquel soldado herido, no ha podido precisarse si se trataba del cabo Sequera o del subteniente Luis Antonio Rivera Sanoja(p.59), a quien quiso auxiliar y murió en sus brazos, cosa que se puede ver en la gráfica que inmediatamente dio vuelta al mundo porque era la encarnación del sentido más grande de la caridad cristiana. La foto dio el premio Pulitzer al fotógrafo Héctor Rondón quien la tomó. Por cierto, varios sacerdotes en los días del Caracazo(Febrero 27-Marzo 1,1989) como única forma de atender a los caídos debieron también ponerse la sotana para evitar las balas del ejército, tales los padres Matías Camuñas o Alejandro Moreno en Petare, fue incluso la única forma que encontraron para darle la extremaunción a los agonizantes. Es increíble que aun se encuentren personas incapaces de conmoverse ante lo que hizo el padre Padilla aquel día sin pensar en el riesgo de su vida sino en la bondad suprema. De hecho ninguna persona de los dos bandos combatientes se atrevió a hacer lo que a todo riesgo hice el padre Padilla. La foto de Héctor Rondón quedó sin duda como la gran fotografía del trágico proceso de aquellos años. Por cierto, el padre Padilla, ya monseñor, revivió personalmente el suceso al protagonizar en una película de Román Chalbaud(1931), quien le pidió lo hiciera, aquella escena en que encarnó la caridad, el amor, hacia los demás, inculcada por Jesús en la Ultima Cena.

 

HACIA ADELANTE

Mirando el proceso, siguiéndolo a través de sus documentos, señala García Ponce: “Las expectativas generadas por el cambio de la estrategia de la  lucha armada y por el examen autocrítico de la conducta partidaria, luego de la debacle de fines de 1963, resultaron pobres, en medio de una situación inestable, disminuida, anémica”(p.147). Pues en vez de darse cuenta del error, que fue Domingo Alberto Rangel(1923) el primero en observar y llamar la atención con su acostumbrada aguda comprensión de los hechos. Pero no: en vez de reflexionar pretendieron seguir en acción cuando ya estaban vencidos. Así al señalar en los guerrilleros la “deficiente formación ideológica, bajo nivel técnico, falta de instrucción, no discusión política, espíritu militarista, mandonismo, no autocrítica, realización de acciones de tipo terrorista, violación de normas de seguridad, poco espíritu de partido”(p.154), según un diagnóstico del propio PCV, persistieron en el error: “La presión por continuar la guerra, por concebirla como una lucha prolongada con asiento principal en las montañas(a ejemplo de las revoluciones cubana y china)…es decir, aplicar todo el decálogo contenido después en el opúsculo azaz tremendista de Regis Dabray(1940), ¿Revolución en la Revolución?(Paris: Maspero, 1967; La Habana: Casa de las Américas,1967.110 p.)”(p.155). Debray fue y es aun el típico intelectual europeo, francés en su caso, que para nada conocía, más allá de algunos conocimientos librescos, la realidad latinoamericana. Se creyó guerrillero, pasó por Caracas, donde había nacido su esposa: Elizabeth Burgos, y se fue a Bolivia en busca del Che Guevara, en sus correrías por aquellas selvas, que desconocía, para nada preparado para ello, tanto que Guevara lo expulsó de su guerrilla, debió alertar al ejército boliviano que trataba de ubicar al guerrillero argentino que sabían andaba por allí. Aunque Debray fue detenido y juzgado en el Juicio de Camiri, a él hay que atribuir también muy buena parte de la responsabilidad de la detención de Guevara.

Volviendo a nuestro punto: “A pesar de una realidad que golpea a los ojos con inclemencia, se sigue insistiendo en el camino armado”(p.156) en aquel momento. “Y ahora a la distancia de tantos años, es fácil percibir la incongruencia entre ‘el filo táctico’ y la estrategia a fondo”(p.161) surgiendo entonces “tantos matices alimentados con ese fermento potentísimo de las derrotas”(p.156).

 

ANALISIS DE LA REALIDAD

Esencia del por qué de fracaso, que tantas vidas se llevó, fue la incapacidad del PCV, en donde todo se engendró, de examinar la realidad del país. Será poco lo que se insista en el punto, sin ello la comprensión de la lucha armada no tiene sentido. Por ello escribe García Ponce: “Es que la dirección del movimiento guerrillero leía al revés lo que estaba sucediendo en el panorama político”(p.84), “La lectura de la dirigencia guerrillera estuvo marcada, por no decir distorsionada, por su enfoque esquemático de la estrategia general”(p.85).

 

MUERTOS

 Ello llevó a muchos a perder la vida, “Mueren allí, de modo heroico, pero inútil y desgraciado”(p.28) pues se trató siempre “de una acción desesperada”(p.129).

 

SIN FORMACION MILITAR

Una de las cosas que más llama la atención cuando se analizan estos hechos es la escasa, o casi nula, formación militar de los guerrilleros. Tanto que un guerrillero llegó a decir: “Nosotros no teníamos casi armamentos, ningún entrenamiento, no conocíamos bien la zona”(p.43). Todo un contrasentido: cómo instrumentar una acción militar, aunque sea desde todo punto de vista errónea, sin formación militar, sin casi armamentos, sin entrenamiento ni conocimiento de las zonas en que iban a actuar. Esto hay que advertirlo porque toda acción militar se basa en estrategia, táctica y logística como enseñan los clásicos de ese arte: “pero el problema es que no hay armas ni balas, ni botas y escasea la comida”(p.134), “errores, descuido fue la principal”(p.138)

 

EL FINAL

“La guerrilla fue derrotada en el terreno militar”(p.239). Y no podía ser de otra forma porque tuvieron “un estado mayor con presencia virtual”(p.239), “no pudieron poner en jaque a las fuerzas regulares gubernamentales”(p.239). Sin embargo, “Sus mejores golpes fueron los propinados por los comandos urbanos agrupados en la UTC”(p.239). Pero “la ausencia de comandos directos de la lucha, es decir, en la montaña, de los principales dirigentes de los partidos que dirigían la guerra”(p.239). Esto es claro, dentro de la exploración que hace García Ponce, aunque indica que el MIR si mandó su mejor gente a la montaña(p.239): pero fue también el MIR quien propició la invasión de Machurucuto, en la que participaron venezolanos, gente incapaz de convivir con los demás ciudadanos del país, solo tenían la idea de obligar a un país que era democrático, psicológicamente pluralista y tolerante, a tener el gobierno que desde fuera planearon junto con Fidel Castro. Y no se podía invocar entre nosotros “el internacionalismo proletario” porque Venezuela nunca ha invadido país alguno, sólo los venezolanos atravesaron sus fronteras para dar la independencia a otros países, nunca para otra cosa.

 

LOS FUSILAMIENTOS DE FALCON

Los fusilamientos de Falcón resultan para cualquier estudioso de los hechos de la guerrilla, estremecedores, sin explicación y sin perdón. Los aniquilados fueron guerrilleros ajusticiados por sus propios compañeros, tal Conchita Jiménez, mandada al pelotón por Félix Faría. Lo que produjo al casi inmediato suicidio de Trina Urbina.

Otro caso, siempre imperdonable, entre los que se conocen, fue el de Nicolás Beltrán, que García Ponce califica como de “martirio”(p.214). Ese fusilamiento en la historia latinoamericana de aquellos años tiene su paralelismos con el fusilamiento de poeta Roque Daltón(1935-1975) por sus propios compañeros guerrilleros, en El Salvador, del Frente Farabundo Martí, el cual causa la misma repulsa de la del joven universitario venezolano u otro guerrillero cuyo seudónimo era Arístides, también sacrificado en Falcón por sus propios compañeros, fusilamiento de que dio origen a la inmensa defensa de la vida que a propósito de esa muerte tejió Antonieta Madrid(1939) en una de las grandes narraciones que registran aquellos años, No es tiempo para rosas rojas(Caracas: Monte Ávila Editores,1975. 184 p.), que es a la vez una de las grandes novelas de la literatura venezolana. El pasaje esta en las p. 119-120 de la primera edición, que es la citada por García Ponce(p.216-217). Esas hojas constituyen un inmenso himno en defensa de la vida.

 

FRACCIONALISMO

Y además, acota el autor de Sangre, locura y fantasía:“Ninguna de las agrupaciones que empuñaron las armas escapó del fraccionamiento de sus filas ante la derrota sufrida”(p.225). De allí el proceso que se vio venir: el fraccionalismo, encabezado principalmente, según los datos que nos ofrece García Ponce, por Douglas Bravo, después vino todo el proceso de la ultra izquierda, los llamados ultrosos, los guerrilleros convertidos en delincuentes, esto último dio materia a Carlos Noguera(1943) para su cuento “Altagracia y otras cosas”(El Nacional, Caracas: Agosto 3, 1969) donde aquello se revela.

 

¿POR QUE FRACASARON?

 

“Los comandos políticos de la guerrilla erraron de todo yerro. Hablaron un lenguaje que la gente no pudo interpretar a cabalidad, emitieron discursos a favor de las reinvindicaciones populares y sujetaron su obtención a objetivos tan enredados que unas veces era un simple cambio de gobierno, otras era conseguirlas en un régimen llamado patriótico”(p.245-246). Tan no pensaron ni vieron correctamente lo que sucedía a su alrededor que “Los fracasos los rotularon como ‘transitorios’, las dificultades como anunciadoras de la luz al final del túnel”(p.246).

“Contentémonos…con admitir que todos anduvimos desorientados, provistos, en lugar de un buen catalejo, de unos anteojos de cuero de cochino…con los pelos para adentro, un refrán de los viejos caraqueños lanzando contra los cegatos, ilusos mirones de nada, o de espejismos y visiones”(p.246), según afirma García Ponce con certeza.

Por ello no se puede ocultar lo que en realidad sucedió: “una guerra entre venezolanos conducidas por dos bandos irreconciliables, uno orientado por un ejemplo desastroso y extraño, el cubano, y por una teoría desacertada, el marxismo; y el otro, en defensa de su poder conquistado en la lid democrática de unas elecciones sin subterfugios ni componendas; los dos, con muchos errores a cuestas, pero donde uno, el banco democrático, a diferencia del marxista, iba a favor de la corriente generada por el espíritu de la historia”(p.259-260).

 

PARA UNA CRONOLOGÍA

Podemos extraer una cronología de aquellos sucesos de la lectura cuidadosa de Sangre, locura y fantasía.

Todo debe iniciarse con la mención a un hecho cierto que trata con atención García Ponce: nunca apeló el PCV al expediente de la lucha armada durante la lucha contra la tiranía perezjimenista. En 1958 “Su ojeriza hacia una conducta golpista o insurreccional quedó demostrada en su reacción ante el caso de Hugo Trejo(1922-1998), ante la salida de Eugenio Mendoza(1909-1979) de la Junta de Gobierno y el intento de golpe de Estado de José Hely Mendoza Méndez y Juan de Dios Moncada Vidal…el 7 de septiembre de 1958…en la actitud del PCV ante la insurgencia de José María Castro León(1908-1965) en la Semana Santa de 1960, el atentado contra la vida del presidente Betancourt ese mismo año(Junio 24,1960) y la firma de aprobación de la Constitución Nacional de 1961(Enero 23) por parte de su fracción parlamentaria”(p.14-15).

 

EN EL PACTO DE PUNTO FIJO

Pese al malestar que pudieron tenerle PCV al haber sido excluido del Pacto de Punto Fijo(Octubre 31,1958), la que García Ponce califica de “discriminación”(p.14), un hecho ante el cual, para su examen certero, hay que comprender que el mundo vivía la guerra fría y el anticomunismo era la doctrina que normaba la vida política internacional. De allí la temprana oposición de Venezuela el gobierno cubano por la ya visible intervención de la URSS allí, al menos eso fue un hecho desde la reunión de San José de Costa Rica(Agosto 29,1960) y la declaración allí producida.

 

CASTRO EN CARACAS

Toda la distorsión producida por el fenómeno antillano comenzó con la llegada al poder de Fidel Castro(Enero 1,1959) y sobre todo como consecuencia de su visita a Caracas a poco y su conversación con Rómulo Betancourt, suceso al cual los historiadores no dan la singularidad que tuvo por la oposición de Betancourt de darle ayuda económica a Cuba con petróleo venezolano. Aunque el doctor Castro, como lo llamó Betancourt ese día, pues sabía que no era un oficial profesional formado en una academia castrense, ya había visualizado por Betancourt como marxista a pesar de aun no se había definido como tal, al menos públicamente. El marxista era Guevara. Aquello de Castro “De que con el petróleo venezolano y la audacia de los cubanos” se podía transformar a la América Latina no lo podía hacer Betancourt. Es por ello que en la historia que se puede escribir hoy ambos han quedado como figuras antípodas, el uno el llevó la democracia al continente, el otro el que se la quitó a su pueblo junto con la libertad la posibilidad de todo desarrollo. Son los dos polos de nuestra historia reciente. Sólo que si bien la democracia venezolana se impuso e influyó en el continente, Castro, pese a apoyar todos los movimientos insurgentes, e incluso el gobierno de Salvador Allende(1908-1973), que si era legítimo, que él mismo contribuyó a desestabilizar con su largo viaje a tierras australes(Noviembre 10-Diciembre 5,1971) que tanto miedo causó a los chilenos. Pero Castro no ha logrado torcer nada, lo que ha logrado es perturbar: en Venezuela al apoyar las guerrillas, en Colombia por su apoyo a los movimientos insurgentes, en Centro América al gobierno de Nicaragua y en El Salvador a las guerrillas devastadoras, en México al llamado Subcomandante Marcos, pero siempre todo ha terminando dando vuelta: los Sandinistas fueron derrotados electoralmente, la democracia volvió a El Salvador, hubo un inmenso y grande proceso de paz, intuido con claridad por Octavio Paz(1914-1998), empujado por el presidente de Costa Rica, el gran humanista Oscar Arias(1940). Y también el grupo Contadora(Enero 9,1983) formado por impulso colombiano en el cual Venezuela, la más antigua democracia latinoamericana, más vieja que la otra, la de Costa Rica, impulsaron. Allí tuvo gran influencia el presidente venezolano Luis Herrera Campins(1925-2007).

 

ALGO INCREIBLE

Lo que el tenaz Betancourt no pudo pensar fue que llegaría un día al poder un hombre, de flaquísimo amor por su patria, que entregaría a Cuba todo lo que Castro pidió a Betancourt y terminaría financiando hasta el Presupuesto Nacional de aquel país y pretendiendo fundar un nuevo país Vene-Cuba, lo que implicaría que ese presidente cometería un delito de traición a la patria tipificado claramente en el Código Penal venezolano.

Y este mismo mandatario llegaría a crear, con dinero nuestro, el neo-imperialismo chavista financiado, sin autorización, los regímenes de Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Esto forma parte también de la historia reciente, pero no llegó al poder en Venezuela en 1999 la izquierda sino un régimen fascista pero apoyado por la izquierda, muchos de sus hombres han gobernado con él demostrado plenamente un hecho fundamental: la incapacidad de la izquierda de gobernar. Y lo que es peor han respaldado un régimen históricamente anacrónico pues el mundo cambió rotundamente el 10 de Noviembre de 1989 con la caída del Muro de Berlín y con la disolución del socialismo autoritario. Y el gobierno venezolano sólo piensa en restaurar el pasado, el socialismo ya caído, están esperando algo que nunca sucederá: que se rectifique la noticia de la caída del Muro de Berlín. Mientras la sociedad democrática venezolana sigue pugnado y está presente. Toda esta acotación aunque parezca que debe quedar fuera de nuestro análisis, que se podría pensar se cerró cuando los insurgentes decretaron la tregua en 1965, o en 1969 con el anuncio de la Pacificación por parte del presidente Caldera, tiene que ver con todo lo que nos muestra García Ponce en su libro, es la consecuencia de un proceso que parece no haberse cerrado en las mentes de muchos exguerrilleros transformados ahora en los dinosaurios de la izquierda, que tampoco existe ya porque lo que se ha impuesto en el mundo, desde las huelgas en Polonia en 1980, el anuncio de la Perestroika en 1985 y los sucesos del año 1989, en Hungría, en la Alemania comunista, en Checoeslovaquia, en Bulgaria, en Yugoeslavia, con la reunificación germana incluida(Octubre 3,1990) a menos de un año de la caída del Muro de Berlín, es la sociedad democrática plena, un cambio tan grande que ahora hasta los partidos de la llamada derecha, que tampoco existe ya, están andando hacia el centro como lo estamos viendo tanto en Alemania como en Inglaterra.

 

PRONIENDO LA GUERRILLA

En 1959 durante su visita a Caracas Castro, desde la plaza de El Silencio, discurso que recordamos haber escuchado por radio aunque solo tuviéramos once años, llamó a los venezolanos a “hacer de los Andes la Sierra Maestra del continente”, lo que cayó en terreno fértil como dice García Ponce(p.15). Solo que en aquella larga perorata no supo el líder habanero que instalar unas guerrillas en las montañas andinas era imposible: el clima lo impedía. Fue una demostración de su desconocimiento de la realidad geográfica del país.

 

1960

En 1960 se fundó el primer grupo guerrillero, el “Direve” en el estado Sucre, actuó en Turimiquire en octubre de 1961, lo cual indica que la fecha del inicio de todo ese trágico fue proceso fue el año 1961. Fue escaso el tiempo de su acción. Noticias de su actividad se hallan en el tercer tomo de las memorias de Enrique Tejera París(1919), Gobierno en mano(Caracas: Editorial Libros Marcados, 2009. 366 p.) por entonces gobernador de aquel estado.

 

CASTRO SE DECLARA COMUNISTA

Solo que en aquel momento Fidel Castro había declarado marxista a la Revolución Cubana en la llamada “Primera Declaración de La Habana”(Septiembre 2,1960), lo que se ratificaría en la “Segunda declaración de La Habana”(Febrero 4,1962). Diez y ocho días después de la Primera declaración de La Habana, el 20 se septiembre de 1960, Castro se encontró con Nikita Jruschov(1894-1971) en Nueva York; el 16 de Abril de 1961 calificó por primera vez de socialista al proceso cubano, tanto no entendemos porque estos hechos no se han tomado en cuenta, es grave estudiar nuestra historia aislándola de su contexto internacional como bien lo ejemplifica lo que hemos señalado.

 

1961

Entre el 10-18 de Marzo de 1961 todavía  la idea se empujar trasformaciones “sin el menor derramamiento de sangre”(p.16) se mantenía en el PCV.

Y se pregunta con razón García Ponce: “Sólo queremos hacer incapié en algo que está a la vista de todos: ¿por qué el PCV, que antes del 1 de Enero de 1959 había dado el calificativo de garibaldina a la invasión de Curazao en 1929 donde participó Gustavo Machado(1898-1983) como uno de sus jefes, que consideró infantil el llamado que hacía su primer manifiesto de 1931 a los soldados de cambiar de hombro su fusil; que señaló como erróneas sus incitaciones a la huelga general indefinida de 1936, que condenó los golpes de Estado de 1945, 1948 y 1952, ¿por qué ahora se lanzaba por el camino de la lucha armada?¿Por qué el MIR, a poco de nacer(Julio 8-10,1960), lanzó en Octubre de 1960 un llamado a la insurrección? La respuesta es clara: porque la Revolución Cubana…ha abierto en América Latina, y en Venezuela en particular, la fase insureccional como tarea concreta, inmediata y posible”(p.17) y subraya: “Los otros factores semejan riachuelos que ensanchan apenas el torrente”(p.17), en este momento, según frases de Gustavo Machado(1898-1983), “todo el mundo quería ser jefe guerrillero”(p.17).

Fue así como aquel año 1961 se formaron las Unidades Tácticas de Combates(UTC) urbanas, con sede en las residencias estudiantiles de la Universidad Central de Venezuela(UCV), formadas por la Juventud Comunista, estas “bordearon peligrosamente el campo del terrorismo… Además, y esta fue una de sus facetas mas grises, las llamadas de ‘expropiación’, un eufemismo para referirse a los asaltos a los bancos, pusieron de manifiesto el modo en que tales acciones, durante una situación de pérdida de perspectivas por los golpes sufridos, llegan a confundirse con la delincuencia pura y simple”(p.22). Llegaron al extremo de unirse a grupos de la delincuencia común.

El 1 de Noviembre fue la muerte de Livia Guoverneur(1941-1961), universitaria de veinte años, fallecida por la impericia en el manejo de las armas por su parte o de uno de sus compañeros, ella no llegó a actuar aquella noche. Ha sido elevada como una especie de heroína pero no lo fue porque murió incluso antes de lograr realizar la acción que pretendía. De igual forma murió Daniel Mellado(Julio 4,1962). García Ponce hace un recuento de las actividades de la  UTC hasta 1963, entre sus acciones además están los asesinatos de policías, todos hombres del pueblo a los que supuestamente desea emancipar la guerrilla, y la acción del Tren de El Encanto. Mezclados en la guerrilla se encuentran delincuentes con prontuario, tal el caso que aquí hallamos de Alejandro Gil Bustillos, “se le acusaba de haber dado muerte a su padrasto, de haber participado en el complot del asesinato del dictador[José Antonio] Remón, en Panamá(Enero 2,1955), y de haber cometido varios atracos con saldo de muertos y heridos”(p.26): ¿cómo podía formar parte de la guerrilla un hombre como este?. De allí la observación que se lee en Sangre, locura y fantasía: gentes de las UTC llevaron a sus miembros “a negociar con la gente del hampa común y estafadora”(p.27).

En 1961 comenzaron también los Frentes Guerrilleros en El Charal y la Sierra de Coro, el grupo de Argimiro Gabaldón(1919-1964) en El Tocuyo y los Humocaros. Gabaldón también perdió la vida por un disparo que se le escapó a un compañero en El Tocuyo por la impericia en el manejo de su arma. Pudo ser salvado si lo hubieran atendido a tiempo. Pero los guerrilleros, pese a ser Gabaldón Márquez su jefe y reconocer su liderazgo, dejaron su cadáver agonizante en un hospital y huyeron incapaces de dar la cara para salvare a aquel herido.

 

1962

A fines de Febrero se constituyó el Frente Guerrillero de La Azulita ; el 15 de Marzo: Frente Guerrillero José Leonardo Chirinos dirigido por Douglas Bravo. A este frente llegó incluso un personaje hijo de la violencia: Domingo Urbina, uno de los asesinos del presidente Carlos Delgado Chalbaud(1909-1950).

Ese año se fundaron el Frente Guerrillero Manuel Ponte Rodriguez, en el Oriente, el Frente Cerro Azul de Aroa.

En Enero fue el llamado “Guairazo”: fue el comienzo de tratar de insurreccionar a las Fuerzas Armadas, tanto este, como las insurrecciones de Carúpano(Mayo 4-5,1962) y Puerto Cabello(Junio 2-6,1962) fracasaron, con esta última “terminan las sublevaciones militares alentadas por los partidos de la izquierda insureccional”(p.68). Desde ese momento las Fuerzas Armadas apoyaron plenamente al régimen democrático, había ya miedo a que comunismo se instaurara en el país. Habrá paz militar durante los siguientes treinta años hasta el intento, frustrado, de Hugo Chavez(Febrero 4,1992).

 

1963

El 18 de Marzo de 1963 se crearon las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional(FALN). Fue un intento tardío porque ya para ese momento la insurección guerrillera había sido vencida. El análisis de su creación, según explica García Ponce, fue también falaz: “No son suficientes el repudio mayoritario del pueblo ni las manifestaciones democráticas y pacíficas. A un gobierno así solo se le puede derrocar con las armas en la mano”(p.72). La respuestas a estas falacias las darán los propios venezolanos nueve meses más tarde al votar para elegir a Leoni. Casi dos millones de votos de adhesión al sistema vigente fueron dados aquel día.

El 29 de Septiembre fue el Asalto al tren de El Encanto. Aunque la acción fue ordenada por el PCV, por mandato del Secretario Militar del PCV, Guillermo García Ponce(1926-2010), el jefe de la acción fue Luis Correa(1937-2010). El suceso causó hondo estupor en la sociedad, el gobierno ordenó “la inmediata prisión(Octubre 2) de los máximos dirigentes del PCV y MIR, sin que valiera el escudo protector de la inmunidad parlamentaria”(p.75). Por cierto es falso, si seguimos la fechas que están en este libro, que Guillermo García Ponce estuviera preso el 29 de Septiembre pues su inmunidad solo fue allanada el 2 de Octubre(p.78).

El 2 de noviembre fue el “hallazgo de un poderoso alijo de armas en la península de Paraguaná”(p.75) proveniente de Cuba: tres toneladas, debían haber sido utilizadas en el “Plan Caracas” preparado para desestabilizar las elecciones. Venezuela denunció internacionalmente el hecho, la nueva incursión fidelista en el país(p.82).

El 10 de Noviembre las FALN exhortaron al pueblo a no concurrir a votar. El 1 de Diciembre fueron las elecciones. Solo hubo un 7% de abstención y un total de 2.918.877 votos válidos. Y además, acota García Ponce, ”el régimen que ahora concluía…no solo estaba vivo sino la firme dirección de… Betancourt había derrotado…los levantamientos militares de Castro León…[el] Barcelonazo(Junio 25,1961), Carupanazo(Mayo 4,1962), Porteñazo(Junio 2,1962)… sobrevivió al intento de magnicidio de Chapita Trujillo(1891-1961), le estaba asestando golpes contundentes a los brotes guerrilleros de Caracas y otras poblaciones y en la montañas de Lara, Falcón, Miranda y Oriente. Y en el plano internacional, su apoyo al bloque occidental, opuesto en la Guerra Fría al campo socialista, tenía como añadido una actitud muy firme contra las dictaduras militares que infectaban el mapa latinoamericano. Dado este palmarés, sonaba ilusoria la tesis de derrocarlo por las armas”(p.85-86), en los “casos de las insurrecciones, la reacción de Betancourt fue siempre inmediataza, firme, dura y dirigida sin esguinces a golpear en forma fundamental y sin confusión alguna, solo a sus enemigos armados hasta los dientes y con unas ganas inmensas de derrocarlo”(p.86). Es verdad, todo parece indicarlo, que pronunció la frase “disparen primero y averiguen después”(Febrero 13,1962), luego se dio cuenta de su gravedad y la borró de la versión del discurso publicada. Tanto García Ponce(p.86) como Manuel Caballero(Historia de los venezolanos en el siglo XX. Caracas: Alfa, 2010,p.296) han estudiado la frase con atención.

Tras examinar el pronunciamiento nacional a través del voto escribe García Ponce: “Las elecciones presidenciales de 1963 constituyeron el golpe final de la cadena de las más serias adversidades que confrontó el movimiento guerrillero venezolano. La contundencia del hecho podría medirse solo con estas cifras: la abstención en esas elecciones representó el 7,79 % del total, correspondientes a 262-441 electores inscritos contra un total de 2.918.441 votos válidos”(p.83). Así la guerrilla estaba en “Una situación inestable, disminuida, anémica”(p.147).

 

1964

Estudia García Ponce el apoyo extranjero a la guerrilla y a la contrainsurgencia(p.99). Hasta Ernesto Guevara de la Serna pensó venirse(p.106). Ya había estado en Venezuela en los años cincuenta, ejerció como medico en el leprocomio de Cabo Blanco, allí conoció a Fernando Márquez Cairós(1905-1979) que padecía el mal de Lázaro, estaba hospitalizado allí(1951-1957), como este mismo nos los narró en los años finales de su vida. Fue a Eduardo Gallegos Mancera(1915-1989), dirigente del PCV, a quien Guevara le propuso venir a nuestras guerrillas. Gallegos Mancera le contestó: “No, creo que sería conveniente tu presencia allá: sería un pretexto para que los marines y yanquis invadieran el país y se quedaran luego alegando intervención cubana”(p.107). Guevara ya había dejado Cuba(Noviembre 4,1964), ni siquiera Fidel Castro fue a despedirlo y para nada Guevara escuchó los ruegos de su esposa Aleida March de que no dejara a la familia. El que Castro no estuviera a despedirlo, mandó a su hermano Raúl Castro(1932), se explica por el hecho de haberse entregado Castro totalmente a la URSS, la que financió su Revolución, además en ese momento la URSS tampoco veía a Guevara con buenos ojos, le había negado, a través de Cuba, de Fidel, todo apoyo a sus planes guerrilleros. Estaba solo. Lo estuvo hasta el momento en que fue ajusticiado en La Higuera, Bolivia.

Pronto comenzaron dentro de los grupos insurgentes las críticas, de hecho ya en 1964 estaba más que claro que habían sido derrotados tanto militar como políticamente. Dice García Ponce: ”Al parecer, fue Domingo Alberto Rangel, con su elocuencia característica, quien primero, desde la cárcel, llamó la atención sobre la profundidad del descalabro”(p.87-88). En ese momento sonó a herejía, pero era “la verdad, la dura verdad” que dijo Danton(1759-1794).

Fue también en ese momento que las Fuerzas Armadas crearon la anti-guerrilla(p.96), la mayor parte de sus acciones pueden ser seguidas en el libro del coronel Castillo Máchez, como de hecho lo hace García Ponce.

También aquel fue el año de la muerte de Argimiro Gabaldón, ultimado sin querer por uno de los guerrilleros de su Frente.

 

1964-1967

Entre 1964-1967 describe García Ponce las principales acciones tanto de la UTC y las de aquellos que estaban en las zonas de las montañas como las acciones contra los insurgentes, de estas quedó el libro del coronel Castillo Máchez, una de cuyas acciones consideró el magnífico oficial como una “de las más sangrientas conocidas en la historia militar de Venezuela”(p.133), con su alta formación histórica es imposible que no sea exacto lo descrito por Castillo Máchez. Fue la acción de pueblo del Villanueva, en enero de 1965. La del Cepo(marzo 13,1966) fue también feroz, donde el propio oficial-historiador salió herido, todavía cojea como consecuencia de aquellas heridas.

 

1965

1965 fue el año de la llamada paz democrática, “a partir de Abril de 1965, fue incorporada a la línea política del PCV una variante táctica que conduciría, con el andar del tiempo, a una tregua, o repliegue, o alto al fuego…Es la famosa consigna de la paz democrática”(p.159), ya clara meses mas tarde(Noviembre 9,1965). Era tan errónea la posición de la izquierda insurgente en aquel momento que pese a su fracaso pedían cosas que ya existían en el país(p.160) u ofrecían análisis que eran pura fantasía(p.162), para ambos casos son sumamente clarificadoras de lo que decimos los párrafos que inserta García Ponce relativos a lo que venimos indicando. Por ejemplo: lo que pedían en el programa que concibieron ya existía en el país(p.160). La extensa cita que se lee dos páginas más adelante solo puede ser considerada como pura fantasía(p.162).

Es precisamente en ese momento y en ese año de 1965 cuando apareció la disidencia: Douglas Bravo se separó del PCV, “trabajo fraccional” fue considerada su actitud(p.163). “¡Capitulación!, exclamó Douglas Bravo”(p.164), surgió el Partido de la Revolución Venezolana(PRV) bajo su liderazgo, a ningún lugar logró llegar, era imposible, la guerrilla no había logrado ningún eco en la sociedad venezolana. 

La tregua siguió. Fue considerada una traición ya que nadie entre los insurgentes logró observar que era el único camino que quedaba, habían fracasado. Por cierto “putch contra Betancourt”, llamó a ese movimiento ese gran marxista que fue el doctor Salvador de la Plaza(1896-1970) así nos lo confesó un día. Fue en ese momento en que Fidel Castro, desde las escalinatas de la Universidad de La Habana, apostrofó a los guerrilleros, sobre todo al PCV, a todos los que se adhirieron a la paz democrática: único camino que les quedaba.

 

1966

Pese a ello Castro siguió porfiando contra Venezuela: el 24 de Julio de 1966 desembarcan en Tucucacas quince expedicionarios cubanos, al mando de un venezolano, Luben Petkoff(p.168).

En 1966 la guerrilla prosigue sus acciones, pero está muy debilitada, ya está prácticamente vencida. Es el momento en que muchos guerrilleros se convierten en simples delincuentes, tal y como lo expuso Carlos Noguerra en su cuento “Altagracia y otras cosas”. Y ello tiene una honda explicación: la guerrilla formó a los hombres para la guerra y proclamada la paz muchos fueron incapaces de vivir en ella, debieron seguir actuando como lo habían aprendido, solo sabían realizar acciones violentas: no las abandonaron. Se dedicaron a diversas formas de la delincuencia urbana como el asalto de bancos.

 

1967

El 10 de Mayo de 1967 se llevó a cabo la invasión de Machurucuto, entre los oficiales cubanos que vinieron estaba el después famoso general Arnaldo Ochoa(1943-1989), años más tarde Fidel Castro, pese a ser considerado Ochoa un héroe de su nación por sus acciones en África, lo hizo fusilar, levantándole un expediente, para dar mayor miedo a la población de la isla Castro hizo televisar el ajusticiamiento, todo el país lo vio(p.109). La invasión de Machurucuto fue descubierta por el ejército venezolano, fueron detenidos muchos de sus participantes. Gobernaba Raúl Leoni aquel día.

Se mismo año 1967, indica García Ponce, se empantana la guerra, “se fractura el campo revolucionario”(p.147).

 

1968

De este año considera García Ponce que fue el momento en que se llevaron a cabo los últimos combates de la guerrilla(p.183). Lo cual podría remacharse con la observación de Moisés Moleiro(1937-2002), uno de los invasores de Machurucuto: “Me di cuenta que todo aquello era una verdadera locura.  Es decir, que todo esto no tenía nada que ver con la guerra del pueblo”(p.191).

 

SINTESIS

Aquel movimiento que dejó una triste huella en el devenir venezolano solo duró siete años, y no completos pues ya el año 1965, lo más nueve se aceptamos que sus acciones culminaron en 1968, como indica García Ponce(p.183), pero cuando apenas tenía cuatro años de haberse iniciado, en 1965, se hizo presente la tregua de los partidos insurgentes.

 

LAS PENAS DE MUERTE

Las hubo en aquel proceso. Su análisis es “asunto terriblemente espinoso”(p.211) dice García Ponce. No sólo murieron los que se enfrentaron en aquella guerra, los guerrilleros y los miembros de la Fuerzas Armadas. También dentro del movimiento guerrillero hubo penas de muerte impuestas a los propios compañeros, algo inicuo.

Grave asunto este, ¿cómo pudieron aplicar penas de muerte en un país en donde la pena de muerte había sido abolida legalmente por la constitución de 1864 en su artículo 14, numeral 1, antecedida aquella carta por el Decreto de Garantías del año anterior(Agosto 18,1963), documento que constituye, aun hoy, la Carta Democrática de Venezuela?

Pero fusilaron también con esa pena a gentes de su propio bando, como ya hemos señalado. Tal la historia horrenda de los fusilamientos de Falcón donde fue eliminada Conchita Jiménez, cosa ordenada por Félix Faría por razones nada claras hasta ahora, al perecer sexuales. Estos inexplicables hechos de Falcón fueron documentados por Luigi Valsalice(Guerrilla y política,p.168, nota 50). Otro es el caso del estudiante Nicolás Beltrán en las guerrillas del oriente(p.214). Este joven fue nuestro Roque Dalton(1935-1975). Anota García Ponce: “se repite…la escena odiosa, desconcertante y que provoca la misma turbación de ver lo inexplicable, que menudeó en los años del Gran Terror en la Unión Soviética y, en fecha reciente, en Cuba. Un joven apasionado por la revolución sube a la montaña a echarle tiros al enemigo, y termina su vida ante el paredón, quebrado y arrastrándose lleno de lágrimas ante sus propios compañeros decididos a matarlo”(p.215)

Otros hechos son las falacias inventadas sobre Livia Gouverneur, a quien se ha consagrado como una heroína cuando murió(Noviembre 1,1961) antes de cometer su acción por la impericia de un compañero al accionar un arma o un explosivo sin el conocimiento de cómo hacerlo.

Tales historias tienen que ver con los bandos. Los insurgentes eleven a los suyos, tal Alberto Lovera o Jorge Rodríguez, asesinado por las fuerzas represivas del gobierno, y por el del gobierno el del doctor Julio Irribarren Borges, eliminado por la guerrilla. En ambos casos todos merecen la más grande repulsa.

 

CUANTOS MURIERON

Cifra difícil de establecer. Carrera Damas se refiere a 6000 jóvenes(El asedio inútil,p.33). García Ponce indaga en los muertos de la insurgencia y del ejército, habría que registrar también a los inocentes muertos en las acciones, pero con las estadísticas que tuvo a mano no llegó el autor de Sangre, locura y fantasía a ninguna conclusión clara sobre el número de caídos.

 

¿VUELTA DEL CAUDILLISMO?

Pese a que se haya negado por diversos autores el movimiento guerrillero tuvo mucho que ver con la resurrección del viejo caudillismo del siglo XIX derrotado plenamente el 21 de Julio de 1903 en la batalla de Ciudad Bolívar que significó el final del caudillismo y de las guerras civiles.

Ese proceso muerto fue revivido por el movimiento guerrillero de los años sesenta. Pese a lo que se puede decir en contra de nuestro aserto es más lo que lo une a las guerras civiles de los gamonales del siglo antepasado que con las llamadas guerras de liberación del siglo XX, sobre todo de todas aquellas que aparecieron para darle la libertad política a los países de África y Asia, proceso que dio nacimiento al movimiento de los No Alineados, establecido en la conferencia de Bandung, Indonesia(1955).

En verdad si se mencionan tales movimientos se dará cuenta quien lo analice los lejos que estuvo la guerrilla venezolana de esos movimientos, de hecho quien si fue en verdad un líder anti-colonialista, con figuración plena en lo que hoy se llama Tercer Mundo, fue precisamente el caraqueño Simón Bolívar(1783-1830). En cambio las guerrillas latinoamericanas del siglo XX siempre es posible verlas como más cercanas a las luchas de los caudillos del siglo XIX. Significaron la presencia de nuevo del caudillismo: ¿qué diferencia puede haber entre aquellos personajes y un guerrillero como Douglas Bravo, quien al traer en su frente guerrillero a un asesino como Domingo Urbina lo que hizo tender un puente con personajes surgidos del vientre de las guerras civiles, como lo fue también su primo Rafael Simón Urbina, con quien actuó en el asesinato del presidente Delgado Chalbaud. Eran ambos Urbinas carentes de todos formación ideológica e incluso politica, hombres de la violencia. Y curiosamente, como el propio Douglas Bravo, hijos de la sierra coriana, tierra donde la violencia siempre campea en los ánimos.

Pese a se pueda creer que hay una diferencia entre las guerras caudillistas no las encontramos. Si es verdad, como lo sostuvo Orlando Araujo(1928-1987) en su libro Venezuela violenta(Caracas: Hesperides, 1968. 182 p.) que había una diferencia entre ambos modos de llegar a poder, nosotros no lo vemos así pese a lo que se pueda argumentar en contra.

Si bien es verdad que el caudillismo, que fue consecuencia de la guerra de Independencia siempre fue criticado por los grandes pensadores nuestro, desde Cecilio Acosta(1818-1881) hasta Augusto Mijares(1897-1979) siempre la violencia siempre fue usada por unos y por otros, y siempre fueron sacrificadas vidas de personas destacadas por el general Rafael Urdaneta Vargas(1823-1862) llamado Urdaneta el joven para no confundirlo con su padre, su homónimo, el prócer, en los días de la Federación o Antonio Paredes(1869-1907) en los días del castrismo, por cierto nunca hubo en las guerrillas de los sesenta ninguna persona de la altura de aquellos dos singulares varones.  Las “guerrillas del tipo diseñado por las actuales guerras de liberación”(p.158) que dijo Araujo al menos en su desarrollo venezolano para nada se distinguieron de aquellas, ni siquiera el Asalto a Curazao en 1929 puede ser considerado, por la presencia de algunos marxistas, como “el primer acto de guerra de liberación antiimperialista intento en nuestra patria”(p.160) como el mismo lo indica sino una acción garibaldina en la cual los dos marxistas, Gustavo Machado y Miguel Otero Silva(1908-1981), se unieron a un gamonal de los del pasado, Rafael Simón Urbina, un falconiano hijo de la violencia. De esas acciones, como muchas de las que examina García Ponce en su libro, no se separa la guerrilla de los sesenta que fue un acto más de caudillismo, enseñorar de violencia el país, de no dejar que la nación se desarrollara pacíficamente como la mayoría de los venezolanos lo desearon y sufragaron para hacer aquello verdad. Fíjese quien explore estos hechos que solo lograron llegar al poder y desarrollar políticas de sentido colectivo los líderes que tuvieron un proyecto de acción pacífica y por ello constructiva.

 

LA POSTGUERRA

Señala García Ponce que el repliegue guerrillero se puede datar del año 1965. Aunque para nosotros se produjo dos años antes, en las elecciones nacionales de 1963, en las cuales los insurgentes llamaron al país a la abstención y este votó masivamente por una elección democrática. Fue la respuesta colectiva de la nación contra los que insurgieron contra la democracia que era el sistema que los venezolanos deseaban. Fue aquello un triunfo, como lo escribió entonces Mariano Picón Salas(1901-1965), “la victoria contra los agentes del terrorismo y el comunismo anárquico que habían lanzado la consigna de “No votar” para entregarnos a los barbudos del caos”.

Así ese 1963 se inició el proceso de paz, tuvo sus diversos avatares hasta que se puso en pie con el proceso de la Pacificación puesto a andar por el presidente Rafael Caldera. Aquella decisión fue consecuencia del proceso electoral del 1 de diciembre de 1968. En estas elecciones por vez primera después de mucha tiempo el PCV, aun inhabilitado, participó a través de un pequeño partido “Unión para avanzar”(UPA) el cual obtuvo 2,81 % de los votos. De allí en adelante el PCV no logró volver a levantar vuelo: 1, 19 % de lo votos en 1973; 1,04 % en 1978; 1,75 % en 1983; 0,80 % de su candidato Edmundo Chirinos en 1988. Tal su presencia. Y a poco de su rehabilitación política el PCV se dividió y se fundó el Movimiento al socialismo(MAS,1971), cuya historia es paradójica como el de toda la izquierda venezolana, llena de facciones y fracciones desde el fin de las guerrillas hasta hoy. Del MAS poco se sabe hoy en día que tipo de partido es y cuantas personas lo forman.

En 1969 se produjo la Pacificación, que permitió la reincersión de los guerrilleros en la vida ciudadana. Le siguieron la legalización del PCV y del MIR. Y al año siguiente la división del PCV y el surgimiento del MAS y el comienzo del desarrollo de la llamada “ultraizquierda”.

Todo así se sucedió en la década siguiente. El 24 de Noviembre de 1979 Douglas Bravo, Francisco Prada y otros “reciben del presidente Luis Herrera Campins…el sobreseimiento de sus causas”(p.183-184).

 

LA POLEMICA INTERNACIONAL DEL SOCIALISMO

Debemos detenernos en un hecho importante sucedido también en Venezuela, en 1969, como consecuencia de los sucesos de 1968: Revolución de Mayo en París(Mayo 29,1968) y Primavera de Praga(Marzo 5,1968). Esto tiene que ver con los sucesos de Praga, con la búsqueda por parte de los checos de un rostro humano para el socialismo. A pesar de su importancia libertaria el proceso checo fue acallado por los tanques rusos, del Pacto de Varsovia, con la invasión a Checoeslovaquia(Agosto 20,1968), que contó con el apoyo, aunque parezca insólito, de un país latinoamericano, Cuba. Esa incursión en la tierra de Franz Kafka(1883-1924) y Milán Kundera(1929) terminó con el proceso iniciado allá con tanto sentido.

Pero quedó abierto el análisis de aquellos sucesos. Así se inicio la gran polémica del socialismo mundial la que nació en Venezuela, precisamente entre nosotros, con el libro de Teodro Petkoff(1932): Checoleslovaquia, el socialismo como problema(Caracas: Editorial Domingo Fuentes, 1969) que fue apostrofado, considerado anti comunista, en la propia URSS por el mismísimo Leonid Brezhenev(1906-1982), el mismo dirigente ruso que había ordenado el asalto militar a Checoeslovaquia. A este libro siguieron dos, también escritos por venezolanos, sobre los mismos asuntos: el de Manuel Caballero El desarrollo desigual del socialismo y otros ensayos polémicos(Caracas: Editorial Domingo Fuentes, 1970. 235 p.) y el de Ludovico Silva(1937-1988): Sobre el socialismo y los intelectuales(Caracas: Ediciones Bárbara, 1970. 85 p.), con lo cual la crítica del socialismo dentro del socialismo se inició en Caracas por intelectuales nuestros. Este es un hecho reconocido. ¿Fue consecuencia también del devastador final de la lucha armada? Quizá. Pero tiene un valor angular y no creemos que podamos dejar de registrarlo aquí.

Ese proceso, que concluirá bajo las ruinas del socialismo-comunista tendría además de estas obras otros libros pivotales, el primero escrito por un latinoamericano. Nos referimos a Persona non grata(Barcelona: Barral Editores, 1973. 478 p.) del chileno Jorge Edwars(1931), volumen en el que por primera vez se hizo en nuestro continente un severo juicio a la Revolución Cubana y a su líder. El segundo es la siempre estremecedora Autobiografía de Federico Sánchez(Barcelona: Planeta, 1977.343 p.) del español Jorge Semprum(1923): si algo grave había que decir de los modos de actuar en el socialismo, en Cuba, o dentro de los Partidos Comunistas, eso está dicho en estas obras que no pueden ser olvidadas.

 

LA CAIDA DEL SOCIALISMO

Dos décadas más tarde del anuncio de la Pacificación calderista se produjo la caída del socialismo al derrumbar una multitud el Muro de Berlín(Noviembre 10, 1989).

Pero ese proceso que terminó en Berlín, y menos de un año más tarde con la reunificación de Alemania(Octubre 3,1990), obra de canciller germano Helmut Kohl(1930), que dio un nuevo sesgo para la humanidad, de hecho el 10 de Noviembre de 1989 constituye uno de los días estelares de la humanidad, para usar la vieja expresión del humanista austríaco Stefan Zweig(1881-1942), cambió el derrotero de la humanidad pues constituyó el triunfo de la libertad para los pueblos y la reafirmación plena de la democracia.

Pero como todo, este inmenso logró tuvo sus antecedentes. Sin duda, se debe decir que comenzaron con la Primavera de Praga en 1968, inicio de la caída del socialismo, pero con el prólogo del levantamiento húngaro de 1956(Octubre 24). Tanto la rebelión húngara como la checa fue detenida por las invasiones soviéticas(Noviembre 4,1956;Agosto 20,1968). Pero ya la antorcha estaba encendida. Se necesitó tiempo pero todo llegó: todo comenzó con las huelgas de Polonia en 1980, motorizadas por el sindicato Solidaridad y su líder Lech Walesa(1943), con el anuncio, en 1985, de la Perestroika por el dirigente soviético Mijail Gorvachov(1931), consecuencia del fracaso económico de la URSS y la inviabilidad de la vía del socialismo autoritario, poco a poco las élites, como sucedió en Hungría, un proceso que es esencial para la comprensión de los sucesos en Europa a fines de los años noventa, tal lo ha demostrado Michael Meyer, quien siguió aquellos hechos personalmente(El año que cambió el mundo. Bogotá: Norma, 2009. 254 p.). Aquello fue imparable como es bien conocido. Para el fin de aquel año de prodigio, 1989, no quedaba ningún régimen marxista en Europa. Los procesos fueron varios y complejos. Procesos casi pacíficos se vieron en Polonia, con las elecciones que llevaron a Solidaridad el poder; en Checoeslovaquia que abrieron la presidencia de Vaclav Havel(1936), ninguno de los dos, ni Walesa ni Havel habían sido comunistas. Igualmente pacífica fue la transición en Bulgaria(Noviembre 11,1989) y Hungría. Solo fue violenta en Rumania, donde se le aplicó la pena de muerte(Diciembre 22,1989) al presidente Nicolas Ceausesco(1918-1989) y a su esposa Elena, en medio de un juicio sumario que se pudo ver por la televisión, incluso parte del fusilamiento del Anticristo, como lo llamó la televisión rumana al anunciar su ajusticiamiento. Lo único que se apartó de ese proceso fueron los trágicos hechos de las tres guerras en Yugoeslavia, encabezadas todas por el siniestro Slovoban Milosevic(1941-2006) en las cuales hubo actos de limpieza étnica, hechos que la humanidad creía abolidos para siempre. Eso demostró una vez más que cuando hay un serbio presente, Milosevic lo era, siempre hay la posibilidad de un conflicto y del sacrificio de muchas vidas inocentes. No hay que olvidar que la Primera Guerra Mundial(1914-1918) se inició en Sarajevo, Serbia(Junio 28,1914) en donde un hombre de aquel país asesinó al heredero de la corona. Pero a la vez lo sucedido en Yugoleslavia nos mostró hasta que punto aquel país fue una “nación artificial” inventada por el mariscal Josif Broz Tito(1892-1980) y manejada dentro de su puño de hierro. Al no existir él ni el régimen comunista cada país tomó su propio sendero pues todos, como las naciones Bálticas y Ucrania, era naciones con lengua, religión, historia e instituciones propias. Por suerte, como la humanidad vive otra época, Slodovan Milosevic fue detenido y procesado, falleció entre las rejas de su celda en el Tribunal de Justicia de La Haya en donde se le juzgaba por los innumerables crímenes cometidos.

Los demás hechos de este hondo proceso los encontramos en el intento de golpe de Estado en la URSS contra Gorbachov(Agosto 18,1991) del cual emergió la figura de Boris Yeltsin(1931-2007), un hábil demagogo, logró desmontar todo lo que hubiera sido para su país la Perestroika. Consecuencia de aquel golpe fue el fin de la URSS como nación cuatro meses después del golpe de Estado(Diciembre 25,1991). Fue así como Gorbachov se quedó sin cargo y sin país. Sin embargo, cuando se hace hoy en día la lista de los grandes benefactores de la humanidad del siglo XX no puede faltar su nombre: trajo de nuevo la libertad, acabó, con una hábil política y con sus buenas ideas, con el imperio de una de las mas feroces dictaduras padecidas por la humanidad: la soviética que solo bajo el régimen de Stalin (1879-1953) costó a la humanidad treinta millones de vidas sacrificadas sin sentido (Michael Mayer: El año que cambió el mundo,p.41). Así siempre que se recuerden a los benefactores de la humanidad, todos personas pacíficas, al lado de Mathama Gandhi (1869-1948), Martín Luther King(1929-1968) o Nelsón Mandela(1918) habrá que escribir siempre el nombre del ruso Mijail Gorbachov quien siendo marxista supo ver críticamente la realidad y ofrecer un nuevo programa de vida.

Este final, y este renacimiento, que se hizo presente en 1989 fue el que dio inicio de un nuevo período en la vida de la humanidad. Fue el final, para gentes de la izquierda, de toda posibilidad de conquistar el poder como lo intentaron en los años sesenta. Pero todo este proceso está concatenado con ellos. Hubo algunos, como el personaje Mariñito de una pieza de Ugo Ulive(1935), nos referimos a Prueba de fuego(1981), la mejor obra teatral que registra aquellos hechos y aquellos años, que creyeron que podrían persistir en el intento de la conquista del poder por las armas al no comprender el por qué y los modos del gran fracaso que habían tenido. El otro personaje, César, si se abre a los nuevos días por venir. Los Mariñitos han abundado y muchos de ellos, los que quedan, son ahora los dinosaurios de la izquierda que apoyan a Chávez.

 

LA CAIDA DEL MURO EN CARACAS

Sólo quedó en Venezuela el testimonio de un lúcido marxista que comprendió bien los hechos sucedidos, el significado de la Perestroika y el nuevo sendero del socialismo. Fue Héctor Mujica(1927-2002), quien era el 27 de Agosto de 1991 presidente del Partido Comunista de Venezuela, y quien, a los nueve días del intento del golpe de Estado en Moscú(Agosto 18,1991) renunció a su militancia en aquella agrupación. Desde luego condenó en su historica declaración, aparecida en El Nacional caraqueño, la actitud de los protagonistas de aquel pronunciamiento intentado contra Mijail  Gorbachov. De no haberse pronunciado como lo hizo Héctor Mujica se hubiera convertido en uno de más de los dinosaurios de la izquierda latinoamericana, todos incapaces de comprender el presente.

Estas fueron las palabras de Mujica, recogidas por la reportera Fernanda Goncalves.

«Después de muchas noches a medio dormir decidí, con mucho dolor, renunciar a la presidencia del PCV y a todo compromiso militante con un partido incapaz de entender que nos hallamos en las vísperas del tercer milenio y que la humanidad de ahora no es la de 1917” anunció con pesar.

Mujica reconoció que los conductores del comunismo “no quieren relevo» y que inspirados en esa razón transformaron en una especie de festejo el “pregenocidio que pretendía cometerse contra pueblos como Moscú y Leningrado”.

Ellos no quieren ser relevados, insistió, es por ello que buscan a los más ignorantes y atrasados para elevarlos hasta los cargos de dirección porque, en la medida en que sean más atrasados, menos piensan y sencillamente votan”.

Mujica, ahora excomunmista, aseguró que para él no resta otra alternativa que renunciar a la presidencia de ese partido, al Buró Político y al Comité Central. ”No hay otra alternativa para este viejo carapacho» reiteró.

Luego argumentó que Ugo Cusati, miembro del Comité Central, denunció a los que celebraron el golpe de estado contra el presidente constitucional de la Unión Soviética y calificó ese comportamiento de “insólito, abyecto y aberrante”.

“Pero yo soy gorbachoviano y creo en la reestructuración y en la transparencia informativa. Yo creo en la glasnot y en la perestroika y no concibo el socialismo sin libertad democrática y sin libre expresión del pensamiento porque eso fue lo que soñaron los fundadores del socialista utópico”.

Héctor Mujica aseguró que los sucesos registrados hace poco en la Unión Soviética lo conmovieron profundamente, pero “eso era una crónica de una muerte anunciada”.

Garantizó “que ahora hay “una nueva generación integrada por hombres que superan los sesenta años, como Boris Yeltsin y Mijail Gorbachov, que tienen un pensamiento totalmente distinto de tos antiguos rusos que gobernaban a la manera zarista”.

Según consideró el expresidente del Partido Comunista “los promotores del golpe creían que podían hacer con Gorbachov lo mismo que hicieron hace años con Nikita Kruschev, declararlo enfermo”.

Mujica dijo que con estilo estalinista pretendieron hacer retroceder al líder soviético, pero ese golpe condujo a lo que ahora presenciamos, como es la desintegración de la URSS porque toda revolución trae estas consecuencias”.

«El propio Gorbachov lo dijo en 1985 cuando alertó que no eran simples reformistas, sino una revolución dentro de la revolución” reiteró.

Mujica aseguró que con el golpe lo que hicieron fue acelerar el proceso de transformación.

«Ahora hasta se habla de la reestructuración de las fuerzas armadas con oficiales jóvenes en los más altos mandos” alertó.

-¿Su decisión de renunciar a sus compromisos con el Partido Comunista es irrevocable?.

-Si -dijo- mi decisión es irrevocable. Ahora estoy fuera de combate o, como dirían los boxeadores, cuelgo los guantes.

Mujica explicó que el intento de golpe cometido contra Gorbachov es un acto “bochornoso” que ha golpeado más su ánima revolucionaria, pese a que confiesa haber padecido como leal militante comunista en cárceles, torturas, destierro y hasta huelga de hambre.

“He soportado con estoicismo y en la soledad de mi libre albedrío y pensamiento propio, hechos que la historia califica no solo como increíbles yerros, sino de crímenes contra el socialismo. No  quiero dar lecciones a nadie, pero invito a la reflexión para torcer el cuello al estalinismo y la reacción que aun impera en nuestras filas”, agregó.

-¿Y si sus compañeros de partido le pidieran que recapacitara?

-No -dijo- ya no se puede porque esas estructuras del partido son inconmovibles. Me quedo a solas conmigo mismo, ya no se puede recapacitar.

No obstante. Héctor Mujica aseguró que él será el mismo luchador de siempre a favor del llamado socialismo.

“Porque jamás he tenido ambiciones políticas. He sido, simplemente, un combatiente por la democracia, la libertad de los derechos humanos, la liberación nacional y un socialismo como el que soñaron, desde los utópicos hasta los científicos, basado en la libertad y la democracia, tanto para tos militantes como para los pueblos” expresó.

Mujica reveló que prefiere ser un buen escritor, que un mal político”.(Fernanda Goncalves: “Héctor Mujica renunció al Partido Comunista”, El Nacional, Caracas: Agosto 27,1991).

 

LOS LIBROS DE LA GUERRILLA

Dedica todo un capítulo García Ponce, bien nutrido en magníficas reflexiones, al estudio de los libros producidos como consecuencia de aquellas acciones. Malos la mayoría por no ser sus autores escritores de oficio, salvo excepciones. Los válidos fueron escritos por creadores auténticos. Escoge entre estos, los únicos legibles, para analizar País portátil(1969) de Adriano González León(1931-2008), el poema de Rafael Cadenas “Derrota”, la novela de Antonieta Madir No es tiempo para rosas rojas(ver p.235-236), El último fantasma de Eduardo Liendo(1941), al que hemos denominado “el último gran ajuste de cuentas” con el marxismo(www.arteenlared.com: Caracas: Abril 29,2009) aunque insoslayable es también su novela El round del olvido(2003) otra lúcida tentativa de comprensión, de  Argenis Rodríguez(1935-2000) al menos por Entre las breñas(1964), Historias de la calle Lincoln(1975) de Carlos Noguera. Estas constituyen apenas un puño apenas entre la gran cantidad de obras, entre las cuales la mayor es Los últimos espectadores del acorazado de Potemkin(1999) de Ana Teresa Torres(1945) que es el lamento por aquellos seres.

Pero la literatura producida en el período y la que vino después es mucha y constante, de hecho los hijos de los guerrilleros, todos abandonados por sus padres y madres para irse tras su quimera, también han escrito, de allí Juana la roja y Octavio el sabrio(1991) de Ricardo Azuaje(1959) y fragmentos de Azul Petróleo(1998) de Boris Izaguirre(1965). Todo eso ha sido agudamente analizado por Gisela Kozak en un lúcido ensayo que no tiene pérdida: Venezuela, el país que siempre nace(Caracas: Alfa, 2008. 109 p.). De todo ese proceso, subrayamos, la novela más importante, poderoso texto, es Los últimos espectadores del acorazado de Potemkin de Ana Teresa Torres, libro impar, poco analizado como se debería, con excepciones, la única de las cuales no es la inteligente profesora Kozak, y desde luego mal vista por la izquierda, sobre todo por aquellos nostálgicos de la guerrilla o los exguerrilleros que ahora figuran entre las filas  entre los llamados hoy ‘focas’ del chavismo, resurrección de los Felicitadores(1911) de Pío Gil(1865-1918), quienes lanzan a diestra y siniestra sus adulaciones a quien hoy manda, el Poseso, como lo llama el gran Zapata, quien es el mismo Ínclito que dice Antonio García Ponce(p.238). Esos están presentes porque como sostiene muy bien Gisela Kozak, con su demoledora agudeza, aquellos insurgentes de los sesenta, los muchos Andrés Barazarte, llegaron al poder en 1999.

 

EPILOGO

En todo aquello volvió hacerse verdad lo observado por Picón Salas al señalar como se hacía presente entre nosotros “la gran tragedia y el azoroso vivir al día de la historia política venezolana”(Comprensión de Venezuela. Caracas: Monte Ávila Editores, 1976,p.115). Y ello porque nada quedó fuera de los muertos. Todos fracasaron porque ninguno de los implicados dejó hecha obra útil para la nación. Es por crear para la sociedad para lo cual deben vivir los seres humanos, sobre todo los que participan en la política. Pero en este caso todos fracasaron. Incluso a quien más siguieron, a quien más los apoyó: Fidel Castro quien quiso, y sigue queriendo, eliminar la democracia venezolana pero se ha enfrentado siempre, ayer y hoy, al tesonero afán democrático de los venezolanos quienes siempre han buscado la libertad. Fidel Castro lo que hizo, en los mismos años en que apoyaba a las guerrillas venezolanas, fue levantar una dictadura en Cuba, oprimir a su pueblo, quitarle la libertad y toda posibilidad de desarrollo. Ni siquiera se puede hablar de que allá en Cuba se haya hecho una revolución. Si la hubo está solo duró nueve años: hasta el 20 de Agosto de 1968 día en que Castro se adhirió y aprobó la invasión soviética a Checoeslovaquia. Allí terminó el periplo revolucionario cubano. De allí en adelante no hubo más Revolución. Hacer aquello fue ponerse de lado del anti-socialismo y aprobar una invasión en contra del socialismo con libertad que era lo que deseaban crear los checos. Y los sucesos de Praga ese año fueron el preámbulo de la caída del socialismo veinte y un años más tarde. Tenía la rebelión checa un antecedente: el movimiento libertario de los húngaros en 1956. Y tuvo su paralelismo con los sucesos de 1989 porque fue la reinvocación de la libertad, sin ella los pueblos no pueden vivir. De allí el gran levantamiento de Budapest y Praga y de allí el triunfo, a partir de las huelgas de Polonia en 1980, del movimiento de reconquista de la libertad, de los derechos humanos y de la democracia en los antiguos países comunistas. Unirse a Castro en las guerrillas, como lo hicieron el PCV y el MIR, fue la más grande contradicción histórica, fue dar la espalda al sentido libertario de los hispanoamericanos desde que se pusieron en pie el 19 de Abril de 1810, precisamente en Caracas, para separarse del imperio español. En cambio Fidel Castro se puso de rodillas ante un imperio que nada tenía que ver con nuestro continente. En nombre de todo ello insurgió contra la democracia tanto aquella que se  había querido reiniciar en su país en 1959 como la que había surgido en Caracas un año antes. No hay que olvidar las frases del hegemón cubano, que tanto daño a hecho a la América Latina, cuando en Caracas, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, en su visita a nuestro país a comienzos del año 1959, llegó a decir “Solo de la libertad no viven los pueblos”: en verdad si viven de ella. Sólo que él estaba ya dispuesto a quitársela al suyo y convertirse así en el gran liberticida que ha sido. Seguir a Fidel Castro como lo hicieron los guerrilleros venezolanos fue por ello el gran contransetido, el gran error. Por ello fracasaron, por ello no dejaron obra alguna luminosa a la sociedad venezolana,  cosa que si logró la democracia instaurada en 1958. Ellos, los guerrilleros, llegaron incluso a propiciar una invasión a nuestra tierra de un ejército extranjero, ello hecho en un país que solo había salido de sus fronteras, siguiendo a Simón Bolívar, para darle la libertad a la América Latina, desde las cálidas aguas del Caribe hasta las altas montañas andinas de Bolivia.

Por ello toda esta terrible y trágica historia que ha examinado Antonio García Ponce con tanta precisión en el libro suyo que ha dado lugar a estas extensas consideraciones, no pueden ser cerradas sino con la frase de Oriana Fallaci(1929-2006): “Nada y así sea”. O la de Ángela Zago: “Aquí no ha pasado nada”. O sea las palabras de un réquiem, de un treno, de un gemido por los caídos, enviados a una muerte sin sentido por una dirigencia que no los secundó.

 

Octubre 19,2010

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