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Música, orquestas y sus figuras de protagonismo, de cara a la tragedia de la nación venezolana

Todos son artículos enjundiosos, bien argumentados, escritos por profesionales que dominan el tema, los cuales han provocado un sinnúmero de comentarios, también muy bien hilvanados y de mucha altura. No obstante, en casi todos está presente un lugar común: el considerar a las figuras sobresalientes del sistema, como músicos excelsos, personas que están más allá del bien y del mal, por decirlo de algún modo y cuya conducta –muchas veces alejada de los deberes éticos- no debería ser criticada porque ellos son exitosos, traen una cosecha de triunfos que enaltece nuestro país. El presente artículo, que ofrezco a la benevolencia de mis lectores, se refiere a este asunto.

A todos los venezolanos se les rompió el corazón cuando escucharon la denuncia e indignación de la valiente madre del estudiante de Valencia, a quién un guardia nacional bolivariano violó, introduciéndole por el orificio anal el cañón de su fusil; igualmente las declaraciones de la esposa del joven ingeniero de la Universidad Metropolitana, José Alejandro Márquez, asesinado a culatazos; más aún, la narrativa del motociclista Gabriel Cegarra, que trató infructuosamente de salvar la vida de la reina de belleza Génesis Carmona, después de haber recibido un disparo en la cabeza; el llanto de la mujer que perdió a su hija tras un disparo de perdigones en pleno rostro; el video de un efectivo femenino de la guardia nacional bolivariana que derribó a una estudiante, se montó a horcajadas sobre su pecho y con un casco de metal le golpeó el rostro, sin piedad, hasta desfigurarla. Nunca se ha visto tanta maldad y ensañamiento ni siquiera en la Alemania nazi. En fin, el drama de una país víctima de la barbarie más cruel y despiadada. Aparte de toda esta violencia, hay también un episodio conmovedor, fue la angustia de los miles –tal vez, millones- de venezolanos que se fueron de Venezuela, pero Venezuela nunca se fue de ellos, porque siempre la han conservado en sus corazones y manifestaron en todas las ciudades del mundo, donde viven y sufrían angustia por todo esto que está ocurriendo en su país de origen: la búsqueda de la justicia, la libertad y la democracia. Cuanto menos, el trato justo que los ciudadanos de un país merecen cuando salen a las calles a protestar por los derechos humanos fundamentales.

En medio de toda esta tragedia nacional, el llamado sistema de orquestas, con José Antonio Abreu, su fundador, Gustavo Dudamel, su acólito, ambos a la cabeza, participaban en celebraciones, festejaban en diversos actos del gobierno efemérides históricas, ajenos al dolor que acogota a toda una nación. Se ha llegado a decir que Abreu es un músico forjador de otros músicos, un paradigma digno de emular y Dudamel un genio de la música, por lo tanto ellos solo deben ocuparse de la música como arte, y recaudar a como de lugar, todos los recursos económicos del gobierno para que esa música excelsa siga sonando, aunque solo sea un cajón vacío de contenido en el oído del pueblo venezolano y una falta de conmiseración al dolor ajeno. Ellos están más allá del bien y del mal. Todo el resto es problema de las gentes comunes, simples mortales que los deben aplaudir, admirar y brindar reconocimiento. A lo sumo, para estos dos “flamantes” músicos, la tragedia de Venezuela no pasa de ser un episodio desagradable en la vida de un país –que les dio la oportunidad de crecer y desarrollarse- pero en la actualidad no significa otra cosa, que un estorbo para sus planes inmediatos, una incómoda realidad en su papel de héroes del arte y recaudadores de riqueza de una Venezuela que han exprimido hasta los tuétanos.

Se trata de una historia que se repite, Wilhelm Furtwängler y Herbert von Karajan, dos músicos nazistas a quienes se les llenaban los ojos de lágrimas al escuchar la música de Robert Schumann, pero eran indiferentes al dolor de las madres judías cuando se les arrebataban sus hijos o eran cremados en hornos todos los hebreos de Europa. No obstante, existe algo que siempre unió a todos los nazis de la nación germana: guerreros, políticos, músicos, poetas y pare de contar, a todos: la creencia de que eran un pueblo superior, nacido para gobernar a las razas inferiores. Es probable que estos músicos nazistas pensaran de esta manera, pues nunca pidieron perdón ni se retractaron de sus acciones como colaboracionistas, siempre se comportaron como seres superiores, situados más allá del bien y del mal.

A este punto, una pregunta salta a la palestra: ¿Existen seres superiores, en especial artistas, situados más allá del bien y del mal? La respuesta a esta pregunta está ligada a la formación moral de cada uno de nosotros, a su religión y a las creencias que cargamos a cuesta. Si yo debiera contestar a esta pregunta recurriría al sistema filosófico de Immanuel Kant, el creador del concepto del “imperativo categórico” ¿Qué es el imperativo categórico? Para explicar este concepto, Kant comienza por explicar otro concepto: Qué es el “imperativo hipotético” Yo tratare de hacer lo mismo. Cuando decimos: no se debe fumar, añadimos otras ideas: no se debe fumar porque daña la salud o porque esto no es otra cosa que derrochar el dinero. Ahora bien, si a una persona no le interesa ni su salud ni su dinero, este mandato carece de sentido y de obediencia. Pero con un imperativo categórico: no mates, no mientas, defiende la justicia, no existen condiciones adicionales, ni explicitas ni implícitas, son mandatos que dependen de un deber moral y nunca de la conveniencia o aceptación de otras personas. Por lo tanto, defender la verdad, la honradez y la justicia es un imperativo categórico, al otro extremo no existen personas situadas más allá del bien y del mal.

En el mes de abril del 2013, la revista inglesa “Intelligent Life” perteneciente al grupo “The Economist” publicó un reportaje de 15 páginas, titulado “Gustavo Dudamel the next mountain” (un reportaje, de esos que usualmente tienen un costo de miles de millares de Euros y muy pocos artistas pueden darse el lujo de pagar) En pocas palabras, “la próxima montaña” que Dudamel estaba dispuesto a escalar era Inglaterra, después de haber conquistado la cima de la gloria en California, en donde era admirado gracias a sus hazañas musicales, que eran narradas con gran despliegue de fotos y lujo de detalles. Este reportaje fue indicativo para Simón Rattle, el maestro inglés, de que le estaban latiendo en la cueva, como se usa decir en Venezuela. Rattle nunca había tenido un reportaje de 15 páginas en revistas, donde el brillo de la figuración se paga a un alto precio y menos aún, un panegírico tan enaltecedor como director de orquesta, tal vez porque no disponía de grandes sumas de dinero para hacer este género de propaganda o porque no era su línea de conducta pagar para que fueran exaltadas sus virtudes como músico. Corrieron rumores (no me crean, porque se trata de rumores) que Rattle llamó a Dudamel y le dijo: -Si tú quieres ser en Inglaterra un director de orquesta consagrado, en lugar de pagar grandes sumas de dinero por reportajes, dedícate a estudiar música en un conservatorio, porque tú no tienes ni estudios ni instrucción musicales.

El Huffington Post en reportaje del 14 de febrero del año en curso, publicó la noticia de que Gustavo Dudamel estaba en conversaciones con el conocido arquitecto de California Frank Gehry para la ejecución del proyecto de construcción de la sede del sistema de orquestas en Barquisimeto. Una pregunta: Si en Venezuela existen buenos arquitectos. Probablemente artistas tan excelsos como los músicos del sistema ¿Por qué contratar un arquitecto de California? Se rumora (a mí no me crean, pues se trata de rumores): es el mismo arquitecto que va a construir la mansión de Dudamel en California. Ahora, la pregunta siguiente es: ¿Saben ustedes, a que intereses conviene que el arquitecto constructor de la sede del sistema de orquestas en Barquisimeto sea la misma persona que construirá la casa de Dudamel en California? Sí, eso sí lo saben. Bravo, en especial los defensores del sistema lo saben también.

Notas:
1) Carolina Jaimes Branger. Sobre Abreu y Dudamel, 17 de febrero de 2014.
2) Einar Goyo Ponte. Abreu, Dudamel y defensores en el juicio de la historia, 18 de febrero de 2014.
3) Oscar Tenreiro Degwitz. Cinismo, Música, Sufrimiento, 22 de febrero de 2014.
4) Hugo Álvarez Pifano. Gustavo Dudamel. El músico y el ser humano, 24 de febrero de 2014
5) Hugo Álvarez Pifano, José Antonio Abreu, el dueño de la gallina de los huevos de oro, 27 de febrero de 2014.
6) Cecil Álvarez Yépez, El verdadero significado del Sistema de Orquestas, 5 de marzo de 2014.

Imágenes:
1.- Caricatura de Rayma, sobre los nuevos instrumentos musicales del sistema de orquestas.
2.-Caricatura de Rayma, un nuevo cacerolazo en la dirección orquestal.

 

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