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Carta sin, o con contestación indirecta

“Señor Oswaldo Páez-Pumar

“Desde un lugar de la Mancha cuyo nombre quiero reservarme y donde aún se habla en español, a los 2 días del mes de julio de 2020.

“De mi consideración: Me dirijo a usted sin identificar en donde reside, aunque por múltiples razones entre las que desde luego tiene un gran peso el origen de los correos electrónicos llamados “email”, debo ubicarlo en Caracas, origen de esos correos sin cuya intervención no habría llegado a mí lo que ha escrito usted, o más bien resumido, lo que le llegaba de tantos profesionales, todos de sexo masculino, negándose al uso que pretenden imponernos unos cuantos ¨Setnavrec y Odevueq¨, que aunque aparentemente saben hablar en español, más bien lo tuercen y quieren que nosotros los que tratamos de imitar a “Cervantes y  a Quevedo”, nos dejemos guiar por sus ignorancias, o quizá más bien valdría decir por sus ¨arrogancias¨”.

“Yo quiero, siendo mujer, agregar mi nombre a esa lista de personas a quienes usted ha congregado en su reclamo a hablar en español, como ya hace más de un siglo lo hizo Rubén Darío a Roosevelt, no el del nombre equívoco, por aquello de Del-ano, sino al anterior a quien le dijo de la América indígena que reza a Jesucristo y aún habla en español.”

Hasta aquí, la transcripción de la carta recibida, es más larga pero privada.  Respondo así: Dice usted, que estácierta que no se hubiera dirigido a mí a no ser por una frase donde le pareció que yo excluía a las mujeres en la defensa del idioma, y anticipadamente me ofrece excusas si me ha malinterpretado. Acepto las excusas y a mí vez las ofrezco, por lo que mi limitado manejo del idioma pueda haberla inducido a pensar tal cosa, que está muy lejos de mí.Lo que importa, usted agrega, es que yo expresé que una cantidad de personas del sexo masculino cuyas profesiones se identifican con una hermosa “A” al término de un sustantivo genérico que abarca “hombres y a mujeres”, es el modo correcto de hablar y sugirió que, acaso unas mujeres se unirían a su reclamo por un mejor uso del lenguaje y no se dejarían monitorear.

Yo la siento bienvenida, pero lo que más me agrada es, que siendo usted mujer, me haya dicho y hecho saber que usted es “músico” y no “música”, que ésta no es sino la creación del compositor o la compositora (aquí me agradan la o y la a), mientras que músico es quien nos la hace escuchar o quien la crea, no importa si es hombre o mujer.

Hace ya muchos años, mi apreciada “músico”,que seguramente habrá también producido música que será apreciada por mí, sentí pasión por la música y desde luego por muchos músicos, tanto por sus creaciones como sus personas, sin que ello significaradistinción entre el aprecio por el creador y la admiración por lo que crearon. Eran y siguen siendo músicos, hembras y machos, que crearon música de la cual disfruté y sigo disfrutando y nunca encontré desde el ´do´ hasta el ´si sostenido´ diferencia alguna entre una nota musical, hembra o macho, o debo decir macha ohembro.

Sin embargo,al contestar la carta llena de virtudes y aciertos lingüísticos de mi corresponsal, me siento en la obligaciónde llamar la atención al resto de mis lectores hacia un aspecto en el cual ella ha puesto la nota sobresaliente.

Sencillamente que en español no son la “O” y la “A” lo que nos hace diferentes. No hay pianistos componiendo o interpretando músicos, solo pianistas (machos o hembras) componiendo o interpretando música. Esa es la esencia del idioma (sustantivo común de género ¨no de sexo¨ masculino) como también lo es la lengua (sustantivo común de género ¨no de sexo¨ femenino), por lo que “Idioma o lengua es el modo de hablar en una nación”. C.Q.D.

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