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Construir el vínculo de la paz

Hemos hablado de la importancia del perdón en nuestras relaciones. Nos hemos referido a esa clase de perdón que supone el haber sufrido una ofensa cuya trascendencia rebasa los límites de nuestra integridad como individuos. Se trata de un proceso verdaderamente complejo que amerita muchas veces la ayuda de un profesional de la salud mental: psiquiatra, psicólogo, psicoterapeuta o de un Consejero capacitado. Pero, al hablar del perdón no siempre se trata de ese tipo de ofensas graves que ponen en riesgo cualquier tipo de relación. Se trata de construir el vínculo de la paz en nuestro diario vivir.

Hablamos de ese perdón cotidiano, esa disculpa menor que si pasamos por alto puede convertirse en una deuda en nuestras relaciones. Esa negociación constante en la que debemos vivir los seres humanos para no imponernos unos sobre otros, para conseguir el equilibrio y vivir armónicamente. Es aprender a vivir el día a día con la actitud de no tomar la ofensa, de ser más compasivos con todos los que conforman nuestro hogar, en primer lugar y, luego, con todos aquellos que nos relacionamos cada día. Es esa actitud de interés genuino por cada persona, la cual nos hace actuar de tal manera que nuestras palabras, gestos y acciones sean una gentileza y no una ofensa.

A veces damos por sentado el amor, a veces creemos que los demás deben tolerar los cambios bruscos de ánimo, la amargura, las reacciones exageradas ante nimiedades de la vida; situaciones que solo ameritan de paciencia. No se puede ir por la vida repartiendo amargura, con la expectativa de recibir dulce a cambio. Tampoco, pensando que somos infalibles, que no nos equivocamos, o que nuestra familia debe aceptarnos tal y como somos. Pues, para construir la paz, todos estamos llamados a transitar el camino de la excelencia. 

Por esa razón, es tan importante hacer de la introspección un hábito. Nos referimos a esa capacidad de reflexión que posee la mente de manera innata para ser consciente de su estado. La palabra introspección proviene del vocablo latino introspicere que significa mirar al interior. En otras palabras, es practicar lo que conocemos como un examen de consciencia, en el cual evaluamos nuestros pensamientos y conductas. De igual forma, es necesario ser abiertos, completamente sinceros, con las personas más cercanas: Fomentar conversaciones acerca de ellos y nosotros para identificar esos aspectos del carácter que están ocasionando erosión en la relación.

Significa ejercitarnos en el amor para estar dispuestos a perdonar, a pasar por alto la ofensa del otro, a ser empáticos, poniéndonos en los zapatos del otro. Es estar conscientes, completamente presentes en nuestro diario vivir, practicando la escucha activa, esa en la cual no están involucrados sólo los oídos sino también la mente y el corazón. De esa manera, ningún día será cualquier día; sino que podrás desarrollar esa capacidad para discernir, esos momentos memorables que cada amanecer, cada salida del sol, trae consigo como una nueva luz.

Solo aquellos que aprenden a practicar el perdón diario conservan amigos desde la infancia hasta la vejez, logran matrimonios estables y mantienen una buena relación con sus padres y sus hermanos hasta el fin de sus vidas. Todos necesitamos de la compasión de otros. Entonces, cuando somos nosotros los que damos el primer paso de vivir con esa actitud, encontramos reciprocidad. Experimentamos la bondad que hemos sembrado.

Son muchos los pasajes bíblicos que nos hablan acerca del trato que debemos prodigarnos unos a otros para construir el vínculo de la paz. Creo que uno de los consejos más contundentes del apóstol Pablo se encuentra en la carta a los Romanos en el capítulo 12, por supuesto, es un consejo que será valioso sólo para aquellos que estén dispuestos a tratar consigo mismos en primer lugar: “Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, con cordura”… (Verso 3).

Construir el vínculo de la paz significa esforzarnos por vivir con amor; de tal manera, que cada vez sea menos necesario pedir perdón.

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Twitter:RosaliaMorosB

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2 comentarios

  1. Muy profundo y de gran importancia este artículo de Rosalía Moros de Borregales. Es muy difícil construir el vínculo de la paz; pero, no es imposible. Hemos de reconocer que a la mayoría de los seres humanos nos cuesta ser mansos y humildes, ceder aún cuando el otro no lo haga y/o, sea injusto o incongruente. Entender a los demás en sus posiciones, o aceptar sus razones, y respetarlos, pienso que es humildad y sabiduría. Eso no quiere decir que vamos a hacer lo que ellos determinan o nos quieren imponer. Lo importante es que las relaciones continúen con sinceridad y amor, paciencia y respeto, a pesar de mantener nuestras posiciones. Son muchas situaciones las que se nos presentan con los que nos relacionamos, pero nunca debemos dejar que ello nos amarguen, o nos hagan tener actitudes de rencor, resentimientos o asperezas. Dios siempre nos ayudará a tener la mejor ctitud.

  2. Hermoso articulo que indudablemente nos llevaa la concienciade toma de decisiones diarias para fortalecerese preciado e importantísimovinculo de la paz

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