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Creación en tiempos apocalípticos: La Bauhaus

Tiene  mucho sentido indagar  en la Venezuela actual, cuando  está siendo deconstruida y viviendo unos de sus peores momentos históricos, investigar en la historia  moderna y contemporánea crisis comparables a la nuestra, dominadas por irracionalidad, el fanatismos,  la ausencia del pensamiento  responsables de la trágica muerte de  millones de seres humanos, e hicieron que el apocalipsis bíblico se convirtiera en una anodina metáfora, de los que fueron responsables el neocolonialismo, el  auge del antisemitismo, el nazismo,  el comunismo soviético, la guerra de Vietnam, los sesenta años de dictadura comunismo en Cuba…  Podríamos encontrar en algunos de estos contextos vías de inspiración y liberación a esta laberíntica Venezuela en estos trágicos contextos.  

Es digno de notar  que en Alemania tras la derrota de la I Guerra Mundial y el ascenso del nazismo siguieron  creando instituciones, y movimientos culturales que  innovaron, abriendo sendas al futuro a  pesar de  vivir momentos históricos trágicos. Y al disiparse estas décadas de irracionalidad y genocidio se evidencio el arrojo, la valentía y su vanguardismo.  Enfocarse en esos momentos es útil para comprender cómo fue posible el surgimiento de  esta ola creativa y que a pesar de ser destruidos sus frutos, fueron recogidos y son en el presente  inspiración para  la cultura y las artes en la contemporaneidad.

Esto ocurrió con la creación de la Bauhaus creada en  1918 a 1925 en Weimar, de 1925 a 1932 en Dessau y después en una breve y turbulenta etapa en Berlín, hasta su cierre por los nazis en 1933,  cuyos  logros aún no han sido trascendidos, esta institución  fue creada por Walter Gropius (1883-1969) originalmente en Wiemar, Alemania, en 1919, tuvo corta duración al igual que el Constructivismo Ruso.  Sin embargo, logró en su  dinámica existencia  integrar el arte al día a día. El espíritu que la dominó y la sepultó estuvo íntimamente influenciado por los acontecimientos históricos de la posguerra de la primera guerra mundial y el ascenso del nazismo.

 Tras la  cruenta guerra de trincheras, la industria alemana había sido  destruida casi completamente, planteándose como prioridad nacional su recuperación. La Bauhaus  ante esta situación  se planteó en este sentido, innovar una nueva institución al fusionar el arte moderno a lo artesanal y lo industrial, diluyendo  de esta manera el conflicto entre el gremio artesanal en Alemania y la serialidad industrial capitalista. De esa manera, los productos industriales adquirieron la calidad del trabajo artesanal,qué de hecho ha sido una de las tendencias teórico práctica que ha seguido la industria en la contemporaneidad, donde se fusionan conceptos como la mega producción y paradójicamente se crea la ilusión de lo exclusivo  una de las ideas fundamentales del consumismo y del diseño industrial.  

Walter Gropius fue el fundador de la Bauhaus (1919 1933) y buscaban un retorno al sentido creativo, y las relaciones sociales gremiales medieval por la calidad de sus productos, la solidaridad que había entre sus integrantes , sentido que también compartía el romanticismo que creó una visión utópica de esta jerárquica y la cruel civilización medieval. Así como el escritor inglés John Ruskin que fue junto a esta institución uno de los primeros en observar críticamente la capitalismo y planteaba, mejorarlo mediante reformas sociales renunciando al trabajo con la máquina, creía que así se podría evitar  este tipo de relación de trabajo, pero su idealismo en lugar de reformarlas   plantea  un salto atávico, del periodo histórico de diez siglos que no en vano se llamó el siglo del oscurantismo.

Willian Morris (1834-18) en Inglaterra compartía el ideario de Ruskin y los materializó compartiendo una fuerte desconfianza a la civilización moderna y colaboró a desarrollar un estilo   el llamado Arts and Crafts Stil a finales del siglo XIX, inspirado en modelos góticos y orientales.

Entre los aportes de Willian Morris está la síntesis intelectual de los elementos del entorno, su posterior fabricación en talleres y lograr su consumo, debido a que su posición ante la máquina era que hombre debía controlarlas y no a la inversa, a esta cruel explotación de los inicios del capitalismo Chaplin, dedicó a esta irracionalidad del capitalismo su paradigmático film Tiempos Modernos.

Walter Gropius dio a la Bauhaus una estructura inspirada en parte en este sentido, como es el gremialismo medieval, que asumió estos postulados estructurando los talleres con sus jerarquías: maestros, aprendices y oficiales. Uno de los principios pedagógicos fundamentales era aprender experimentando y haciendo En lugar de los tradicionales universidades y  catedráticos acartonados,  negados a cualquier cambio, la formación en esta novedosa institución la dirigían  maestros que buscaban potenciar la creatividad y el compañerismo propio de los gremios medievales.  Los trágicos conflictos medievales no debían ser obviados, por eso en la contemporaneidad escritores como I.Falcones  lograron captar en una de sus   novelas, que se  convirtió en una famosa serie  producida la la TV  española, difundida en forma de serie por Netflix titulada: La Catedral del Mar, estrenada en el 2018 , tema también tratado con el tapiz de fondo de la construcción de un catedral por Kellen Follet, en los Pilares de la Tierra que también se convirtió en una serie.

En estos gremios el saber de la geometría, la construcción y hasta el esculpir la piedra se transmitía oralmente e iniciáticamente, los alumnos se llamaban aprendices y podían ascender a oficiales y jóvenes maestros. Un Consejo de Maestros decidía en cada coyuntura teórico práctica y tenía el derecho de nombrar nuevos maestros. Esta estructura la asumió la Bauhaus en la modernidad, lo cual era novedoso pues le dio un giro copernicano a la pedagogía creativa,  existía en  ella un fuerte espíritu comunitario, en contradicción  con la aparente Nueva Era que se le abría a Alemania tras la caída del imperio, y la derrota del I Guerra Mundial, que se planteaba la construcción de un «Hombre Nuevo», en un sentido etnocéntrico  que desarrolló Hitler y sus colaboradores al crear un  ultranacionalismo germánico fundamentada en la superioridad de raza aria pura

La Bauhaus creó así un  acercamiento de las arte a la industria, pues  aceptaba crear productos estéticos por encargos como una vía de  hacerse autosustentable y acercarse a las necesidades del consumidor, contactos que  llegaron a ser tan estrechos  en ciertos momentos que lograron producir masivamente algunos modelos de lámparas en aluminio, papel, diseños textiles y  muebles en los años treinta que son iconos estéticos.

 Debido al prestigio de Gropius como arquitecto, se tuvieron algunos encargos para hacer edificaciones, tal como ocurriera con la sede de la Bauhaus en Dessau, donde hicieron desde el diseño arquitectónico hasta el mobiliario. El énfasis no era crear una revolución estética,  sino insertarlas en la cotidianidad al ser creadas a través de una integración de disciplinas buscando acercarse a las necesidad del público, pues era fundamentalmente  un centro educativo con una función pedagógica y artística que perfiló lo que actualmente  es el diseño industrial, y por tanto estableció un estrechó acercamiento entre diversas disciplinas artísticas como la pintura, la escultura, la arquitectura, y las técnicas artesanales con las industriales que son propias del arte contemporáneo actual. Planteándose un compromiso con las formas geométricas simples con un espectro cromático restringido, pues esto facilitaba la producción masiva de los objetos creados, que a su vez generaban recursos para mantener la institución.

La investigación de materiales se convirtió en un imperativo pedagógico para poder dar nacimiento a formas utilitarias. En este renglón es que se puede establecer uno de los mayores aportes de la Bauhaus a la experimentalidad, tal como lo es la pedagogía establecida por de Itten y Joseph Alberts, quienes hicieron énfasis en la necesidad de la investigación de materiales, pues ellos determinaba la forma y la técnica que debían emplearse en su manejo.“ En el primer año, tres artistas de diversas procedencias fueron llamados a la Bauhaus: el pintor y docente Johannes Itten, el pintor Lyonel Feiniger y el escultor Gerhard Marcks.  De los tres Itten era sin duda el más influyente, pues fue él quien desarrolló el curso preparatorio y el que llegaría a ser el corazón de la pedagogía de la Bauhaus. 

Estos criterios experimentales se manifiestan si nos acercamos a los contenidos de estos cursos. Los objetivos buscados por Itten son indicativos de cómo intentaban crear una educación para desarrollar la sensibilidad al enseñar a los alumnos a manipular formas y materiales contradictorios que se conjugan armónicamente.  Es indicativa de esto la descripción que hace un ex-alumno de estos cursos:  Algunos muchachos traían objetos de un metro de altura. Con frecuencia se trataba de un montón de escombros corroídos y oxidados. Algunos arrastraban piezas dañadas, como leños, tubos, alambres, cristales, etc., al taller, y allí los montaban. Itten permitía a los alumnos, como era costumbre, decidir qué trabajos eran mejores.  Es evidente que todos los estudiantes estaban de acuerdo sobre quién era el vencedor: Mirkin un joven polaco. Todavía hoy tengo el «Caballo»  delante de mis ojos: era un madero liso y en parte fibroso, con un cilindro de una vieja lámpara de petróleo encima, en el que estaba metido una sierra oxidada que terminaba en un espiral. Al final se dibujaban estos estudios escultóricos, prestando especial cuidado en el contraste  de materiales  y la solución estética que se le había dado.  

Se planteaba la búsqueda de la esencialidad a través del análisis   de las estructuras compositivas de fotografías.El principio pedagógico de Itten puede describirse con parejas de opuestos: «intuición y método», o también «capacidad de vivencia subjetiva y capacidad de reconocimiento objetivo». Ejercicios de movimiento y respiración  iniciaban frecuentemente la clase, para enfocarse en la libre creación …Las horas de clases estaban  estructuradas en torno a tres puntos centrales: los bocetos de la naturaleza y la materia, el análisis de viejos maestros y la clase de desnudo… Los bocetos de naturaleza y materia tenían que mostrar con claridad lo «esencial y lo contradictorio de los materiales aislados, para así refinar y educar la sensibilidad de los alumnos hacia la materia.

De manera paralela corría el aprendizaje de contraste, forma y color. En los contrastes se incluían  pares del tipo áspero-liso, afilado-romo, duro-blando, claro-oscuro, pesado-ligero, redondo-aristado. Los contrastes también entrenaban a la sensibilidad hacia los materiales y preparaban a los alumnos para el trabajo en el taller… En la clase de forma se empezaba con las figuras elementales círculo, cuadrado, triángulo, y a cada una de ellas se les atribuía un carácter determinado… Itten evitaba el aprendizaje a través de copiar, pues su objetivo era que se encontrara el ritmo interior.

Estos   rasgos de experimentalidad también lo tenían las clases de  Joseph Albers, creador de las icónicas sillas de tubo de acero, inspiradas en las estructuras de la bicicleta, su pedagogía nos llevan a la intención de crear un giro al objeto industrial donde se plasma una estética funcional que armonice con el material. Un testimonio de sus clases es indicativo de este sentido: “ El pintor Hannes Beckman describe su primer día de clase: Recuerdo aún el primer día de clase como si lo estuviera viviendo: Joseph Albers entró en el aula con una hatillo de periódicos bajo el brazo y dijo: <Damas y caballeros>:  nosotros somos pobres y no ricos.  No podemos permitirnos perder material ni tiempo. Tenemos que hacer de lo peor lo mejor. Cada obra de arte tiene un punto de partida muy concreto, y, por eso, lo primero que tenemos que hacer es investigar cómo se ha creado este material. Con este objeto vamos a experimentar antes de nada sin necesidad de que produzcamos algo. De momento anteponemos la destreza a la belleza.  La prolijidad de la forma depende del material  con que trabajemos. Recuerden que a veces se logra más con el menor esfuerzo. Este estudio debería motivar a pensar constructivamente. Quiero que ahora tomen los periódicos que han recibido, y hagan de ello más de lo que por el momento son. También quiero que respeten el material, que lo usen adecuadamente y sean conscientes de sus cualidades. Si pueden arreglárselas sin otros medios, cuchillos, tijeras o colas tanto mejor, ¡Qué  se diviertan!. Pasadas unas horas regresaba al aula y  hacia extender los resultados al suelo… Luego señaló una composición extremadamente simple; un joven arquitecto húngaro la había realizado. No había hecho otra cosa que doblar el periódico a lo largo de tal modo, que se sostenía de pie como un ala.

Y explicó  Albers qué bien  había sido entendida la naturaleza del material, y qué bien había sido utilizado y qué acorde era el proceso de doblar trabajando con papel, pues con ese proceder se transformaba de blando en  rígido, y  sostenerse sobre su parte más delgada -sobre el canto. Y si el periódico está de pié, entonces es activamente visual por los dos  lados  

Esos postulados pedagógicos enfrentan al aprendiz a una posición diferente ante los materiales nacidos de la industria, planteando el criterio de la investigación de la esencia del material como iniciación a su manipulación, esto aunado a los diversos talleres a que se veía obligado a entrar el alumno: cerámica, textiles, metales, gráficas, lo familiarizan a diversas técnicas que ampliaron las posibilidades estéticas. La gran contradicción es que las técnicas aprendidas no eran  industriales, ni los objetos eran hechos de manera industrial  y estas es una de las más fuertes críticas a que se vio sometida  tras  mostrar sus lámparas en la feria de Leipzig en octubre de 1924. Pero lograron superar esta etapa. Mientras este fervor y misticismo creativos daba sus frutos, los gritos y violencia de juventud nazi empezaba a dominar Alemania y su ciego fanatismo se empezó a imponer, pero los aportes de la Bahaus son parte fundamental de la historia del arte universal.

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