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La cultura en la Portuguesa potencia de Rafael Calles

En 1994, llegué a Guanare, luego de ocho años de estudios en la Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela, de la que retorné con un título de politólogo y un itinerario de poeta. La primera experiencia laboral fue como Jefe de Unidad de Talento Humano de la extinta Eleoccidente, S.A., hoy Corpoelec; en tres años, hasta 1996, la tumultuosa experiencia administrativa-organizacional, culminó con un despido como “Dios manda”, por un Sindicato de corte centro-izquierda que fundé en el seno de los profesionales y técnicos de aquella empresa gubernamental. Aquello terminó en una demanda de seis años que gané por “obra y Gracia del Espíritu Santo” y a la buena conducción de mi abogado y apoderado de entonces el fallecido Ángel Armando Yúnez.

Después volvería la mirada hacia las artes y la cultura, aceptando ser coordinador de literatura de la Gobernación del estado Portuguesa, en aquellos días dirigida por el Licenciado Carlos Luis Peña, y comenzamos a definir entonces un proyecto que había estado en papel durante algunos años pero no había contado con la voluntad política y legislativa para materializarse. Coincidimos entonces con  grandes amigos: Luis Mendoza Silva, Simón Olinto Bastidas, Ángel Márquez, Tomás Montilla, entre otros; todos coincidimos en que era urgente desconectar de la Gobernación del estado, la institucionalidad de la Cultura, por ello comenzaron sendas reuniones que iban desde las ocho de la mañana de un día hasta las tres y cuatro de la madrugada, debatiendo, discutiendo cómo entender el hecho cultural en el estado Portuguesa.

En razón de esta realidad surgió el denominado “Proyecto para la Descentralización y Desarrollo Cultural en el estado Portuguesa”, que en 1997, sería sancionado por el Consejo Legislativo del estado Portuguesa, y con ello se le daba inicio a un proceso de transformación que buscaba tres aspectos puntuales cubrir: 1.- El mejoramiento de la calidad de la Cultura y sus manifestaciones locales; 2.- El fortalecimiento de los incentivos a las nuevas generaciones para el fomento y difusión de la cultura; y 3.- El mejoramiento de la seguridad social de nuestros cultores y cultoras, independientemente de la actividad artística que practiquen.

La aplicación de la Ley dicó como nacimiento el “Instituto de Cultura del estado Portuguesa” (ICEP), organismo autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propio, distinto e independiente del Fisco Nacional y Estadal, adscrito al Ejecutivo Regional, cuya misión es la formulación e instrumentación de la política cultural.

El ICEP, le tocó marcar la pauta en todo lo relacionado con el servicio cultural en el estado Portuguesa, desde la formulación, diseño e instrumentalización de proyectos que vinieran a impulsar el desarrollo cultural local, hasta la conquista de nuevos escenarios y plataformas de difusión cultural donde se protegiera el patrimonio cultural material e inmaterial que han dado cuerpo y trascendencia a los valores e idiosincrasia del pueblo portugueseño.

Pero en esta experiencia de descentralización que ya lleva veintitrés años, no todas las cosas se han dado de manera expedita y diligente, hay situaciones que nos han marcado de manera directa, haciendo que no se pueda responder con el nivel de expectativa que la gente tuvo, pero eso no habla mal del ICEP., lo vuelve más humano, más identificado con la gente porque conoce y vive los errores y frustraciones de una temporalidad marcada por la incertidumbre y la crisis.

En la actualidad estamos ante la necesidad de reconceptualizar la política cultural en el estado Portuguesa, antes que nada es necesario adecuarla a las estrategias nacionales del Plan de la patria 2025: hacia la prosperidad  económica, tercer Plan Socialista de Desarrollo económico y social de la nación (2019-2025), documento dividido en dos ejes temporales llamados “momentos centrales”, una la Agenda Concreta de Acción del Plan de la Patria 2025: estabilización y paz política y económica (2019-2020), que ya se cubrió con éxito y se alcanzó fortalecerse ante la situación de pandemia mundial que aún se está enfrentando; y la consolidación del país potencia, soberano, socialista: 2019-2025, en el ciclo bicentenario de la Batalla de Carabobo (1821-2021).

Los objetivos del primer momento,  la Agenda Concreta de Acción del Plan de la Patria, fueron: protección al Pueblo mediante la inversión social ante la guerra económica;  Economía de mantenimiento para la recuperación de capacidades afectadas; Romper las amarras para superar la dependencia y generar un nuevo modelo productivo; y Seguimiento y gestión eficiente: hacer más con menos y mejor. Este momento se pensó para un año, pero la realidad del brote de la segunda ola del Corona Virus (Covid-19), ha motivado ampliar los objetivos en su temporalidad y buscar seguir atendiendo las necesidades más sentidas de nuestra gente.

Y el segundo momento, de seguimiento y gestión eficiente, plantea el objetivo de construir una plena la democracia socialista a partir del desarrollo sistémico, integral, de sus cinco dimensiones: económica, social, territorial, política y cultural.

En este último punto, el cultural, la orientación se enmarca engranada en los 5 objetivos históricos identificados en el Plan de la Patria anterior (2013-2019): 1.- Defender, expandir y consolidar la independencia nacional; 2.- Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI; 3.- Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político; 4.- Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional multicéntrica y pluripolar; 5.-Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana. En esos 32 objetivos nacionales, desplegados en 500 sub-objetivos, el tema cultura aparece disperso con diversas aristas que es desde donde se debe comenzar a crear y construir el nuevo cimiento cultural del estado Portuguesa.

La nueva orientación de la cultura en el estado Portuguesa ha de estar orientada hacia la “descolonización”, concepto de soberanía, donde se destaca la batalla cultural por una ética anticolonial resultado hoy de un tema caracterizado por una agenda intervencionista e injerencista de la derecha; la descolonización no es una campaña publicitaria, sino el despliegue de los principios y valores transversales establecidos en el Plan de la Patria, como expresión del código de ética de la sociedad que se sustenta en el antiimperialismo.

Se necesita de un cambio cultural que debe ser asumido por toda la sociedad y debe ser la política cultural de las regiones donde, por la vía de la constitución de ciudades comunales que impulsen una conducta de solidaridad e igualdad plena para todos, sin menoscabo de intereses políticos o ideológicos, se vaya consolidando la nueva República Socialista Bolivariana.

No es solamente un concepto lo que se necesita crear, sino un estilo de vida, más adaptado a los criterios de superación y conquista de la identidad nacional desde sus cimientos originarios, respetando el ejercicio plena de la soberanía nacional y constituyendo la sociedad en pro del desarrollo sustentable y sostenible.

En concreto, la Cultura en el estado Portuguesa, bajo la dirección y guía de Rafael Calles, líder regional y nacional, ha de re-escribirse en razón de un avance central de la descolonización, los nuevos códigos de valor, comunicación y relación de la sociedad; se hace necesario fortalecer el componente estructural, transversal, que irradia y se impregna de todos los procesos, destacando ubicar el valor cultural en las dimensiones de una conciencia política popular, en el marco liberador de la descolonización, el pensamiento bolivariano y nuestroamericano: política liberadora comunicacional, concepto de identidad, bolivarianismo, chavismo, socialismo; comunicación descolonizadora (eficacia comunicacional), basada en la esperanza, la comunicación de todas estas líneas, en sistema, permitirá la construcción de una identidad bolivariana, solidaria, antiimperialista, feminista, indigenista, afrodescendiente y ecosocialista; el  empleo de las variables geohistóricas para la regionalización nacional, a efectos de identificar regiones, subregiones y sectores urbanos funcionales, tradiciones y costumbres, como aportes a la economía y la identidad del espacio en la edificación del concepto agregado de nación; y la incorporación plena del feminismo, ecosocialismo, indigenismo y la afrodescendencia como elementos fundamentales del socialismo venezolano.

La tarea está por hacerse, estamos convencidos de que se podrá hacer, de que es posible crecer y enaltecer de valores a una sociedad que necesita despertar y reaccionar para involucrarse, definitivamente, en la gran historia universal y humana del Siglo XXI.

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