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La UICN contra la minería marina alerta sobre riesgos ecológicos

En los últimos meses se han multiplicado los fenómenos naturales cobrando la vida de muchos seres vivos y provocando la pérdida del patrimonio de millones de personas en el planeta. En Europa, Estados Unidos, Australia, Medio Oriente, China y México, inundaciones e incendios devastadores han mostrado el enojo de la naturaleza contra la devastadora acción del hombre sobre la tierra, la cual ha deforestados, cambiado el curso de las corrientes naturales de las aguas y extendido los asentamientos humanos sobre enormes extensiones de asfalto y cemento.

La acción del hombre sobre la tierra ha conducido al paulatino agotamiento de los recursos naturales en la superficie terrestre y la desaparición de muchas especies animales y vegetales. Sin embargo, el hombre, insatisfecho aún con lo que ha hecho de los recursos que se encuentran en la superficie de la tierra, ahora se dispone a extender la explotación de lo que existen aún en el fondo de los mares.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) esta semana ha lanzado un SOS y solicitado una moratoria sobre la explotación de los fondos marinos profundos. Probablemente esta iniciativa ha llegado un poco tarde, pues numerosos países ya están inmersos en la carrera para explotar metales estratégicos que se encuentran en los lechos marinos, pese a los problemas económicos y medioambientales que implica su explotación.

La UICN hizo un llamado a todos sus estados miembros este miércoles pasado, individualmente y a través de foros internacionales, para solicitar una moratoria sobre la explotación minera en los fondos marinos, así como sobre la emisión de nuevos contratos de explotación y exploración en ellos. Las asociaciones de defensa del medio ambiente acogen con satisfacción la adopción de esta medida; no obstante, este llamamiento internacional corre el riesgo de chocar con la realidad económica y geopolítica, con los intereses egoístas de las empresas trasnacionales sobre los del derecho a la supervivencia de la humanidad y las especies marinas.

Si bien es cierto que México aún está lejos de iniciar la explotación de los minerales ocultos en el fondo del mar, hay países desarrollados que ya iniciaron esa carrera. El mar profundo está lleno de recursos minerales preciosos, enterrados a profundidades que van desde los 400 a los 6 mil metros; de acuerdo a los expertos y la información disponible en la web, hasta hoy se han identificado tres tipos de mineralización: nódulos polimetálicos, que contienen hierro y manganeso, cobre, cobalto y níquel; costras ricas en cobalto, que contienen cobalto pero también metales preciosos como platino y metales raros como circonio; y finalmente los racimos de sulfuros, ricos en zinc, cobre, metales preciosos como oro y plata, además de metales raros.

Estos recursos mineros se consideran ahora estratégicos, imprescindibles para la fabricación de productos de alta tecnología como Smartphone, pantallas planas, tabletas, vehículos eléctricos, entre otros; pero también en la industria verde como células fotovoltaicas, aerogeneradores, por ejemplo. La demanda global sigue creciendo y si no cambia el modelo de consumo mundial de materias primas, podría pasar de “85 mil millones a alrededor de 180 mil millones de toneladas, con una población que debería aumentar en 2.5 mil millones de toneladas, para mil millones de habitantes”, según Jean Louis Levet, economista y funcionario francés, quien ha señalado que metales base, como el cobre o el hierro, muestran un crecimiento anual en su consumo del 3%; mientras que para los metales especiales, la cifra puede superar el 6%, precisa.

Greenpeace afirma que rastrillar el fondo del océano tendrá consecuencias irreversibles en la vida marina. Los corales, las anémonas o incluso los zombis podrían sufrir contaminación acústica y lumínica; los sedimentos y partículas en suspensión pueden modificar la composición química del agua, afectando a las comunidades microbianas y animales. La realidad es que, nadie sabe cuál será el verdadero impacto, pues todavía no conocemos suficientemente el funcionamiento de los ecosistemas en cuestión, pese a la carrera por los minerales de los fondos marinos desatada por Francia, Alemania, los Estados Unidos y China ¿No sería mejor pensar en el espacio, que en continuar destruyendo el hogar donde vivimos, la Tierra?

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