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¿Macri crucificó a Cristo?

«¡Ultimo momento! Macri crucificó a Cristo». La humorada corrió ayer por las redes sociales tan pronto se conocieron las duras críticas de la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, al presidente Mauricio Macri, basadas en información escandalosamente falsa.
El mandatario argentino pateó ayer el tablero regional, durante la Cumbre del Mercosur efectuada en Asunción.
Expresó que en los países que integran este bloque «no puede haber lugar para la persecución política por razones ideológicas ni la previsión ilegítima de la libertad por pensar distinto» y pidió «la pronta liberación de los presos políticos en Venezuela», ante la atenta mirada de los presidentes de Paraguay, Horacio Cartes; de Brasil, Dilma Rousseff; de Uruguay, Tabaré Vázquez; de Bolivia, Evo Morales, y de Chile, Michelle Bachelet.
Ausente el presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el encuentro, la canciller de su país respondió al reclamo del mandatario argentino con una acusación que, en el mejor de los casos, reveló una profunda ignorancia.
Acusó a Macri de liberar a responsables de desapariciones de personas durante el régimen militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983. «Yo entiendo que el presidente Macri quiera pedir la libertad para estos violentos [por los presos políticos venezolanos.
Lo entiendo porque sé que uno de sus primeros anuncios ha sido liberar a los responsables de las torturas, desapariciones y asesinatos durante la dictadura en la Argentina», afirmó Delcy Rodríguez, ante la sorpresa de los presentes.
Al margen de la extemporánea respuesta de la ministra de Relaciones Exteriores de Venezuela, la propuesta de Macri recogió un apoyo no menor, reflejado en el documento final de la Cumbre del Mercosur.
Esa declaración pide a los países miembros que aún no adhirieron al Protocolo de Asunción sobre el Compromiso con la Promoción y Protección de los Derechos Humanos del Mercosur que lo hagan a la brevedad. Casualmente, es Venezuela el único integrante pleno del bloque regional que no ha ratificado ese compromiso.
Se acordó, además, constituir un grupo de seguimiento de la situación regional en materia de derechos humanos.
Si bien la iniciativa no menciona expresamente a Venezuela, puede entenderse como un fuerte mensaje al gobierno de Maduro, acusado por persecuciones a dirigentes de la oposición, muchos de los cuales se encuentran en prisión.
El caso más conocido es el de Leopoldo López, condenado a 13 años de prisión tras un proceso plagado de arbitrariedades, reconocidas tiempo después por el propio fiscal a cargo de la causa.
La jugada del presidente argentino puede ser interpretada también como un desafío al gobierno brasileño, gracias al cual, según analistas como Carlos Pérez Llana, el chavismo ha podido sobrevivir.
La iniciativa macrista no sólo se desmarca del gobierno venezolano, de acuerdo con el citado especialista, sino que puede hacer saltar los fusibles de una superestructura alentada por el chavismo, que incluye la Unasur, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), fundada por Hugo Chávez y Fidel Castro en 2004.
El pedido de Macri de liberar a los presos políticos venezolanos fue respaldado por la división de las Américas de la Human Right Watch, que dirige José Miguel Vivanco, quien en un comunicado señaló que «la situación de Venezuela se ha deteriorado dramáticamente» y que «políticos de la oposición han sido detenidos arbitrariamente, y luego procesados y condenados por cargos políticos». Condenó que el chavismo haya prohibido a dirigentes opositores postularse para las recientes elecciones parlamentarias, en las cuales el oficialismo fue derrotado en forma aplastante.
Respecto de la respuesta de Delcy Rodríguez, el director de Human Right Watch sostuvo que «la inmediata reacción de la canciller venezolana fue acusar a Macri de interferir en los asuntos venezolanos, pero no hay tal cosa cuando alguien está hablando de defender derechos fundamentales».
Los regímenes autoritarios normalmente se amparan en la soberanía nacional y en la no injerencia en los asuntos internos para evitar cualquier monitoreo internacional, cuando quieren ocultar sus violaciones a los derechos humanos y sus ataques a las libertades.
A Maduro no le importaron esos argumentos cuando, días atrás, llamó al «pueblo argentino» a resistir en las calles al gobierno de Macri. Pero Delcy Rodríguez fue más allá incluso, ya que inventó acusaciones sin fundamento alguno contra el presidente argentino. Dio cuenta de que, para el gobierno chavista, la única verdad no es la realidad, sino el relato.

Fernando Laborda

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