Opinión Internacional

El complot contra Colombia

Colombia soportó estoicamente la felonía de Chávez y Correa, ejecutores del complot de la Internacional Comunista para derrocar el gobierno de Uribe y sustituirlo por el de los guerrilleros narco-terroristas. Fue acumulando pruebas en espera de la oportunidad de dar un golpe contundente que desnudara a sus agresores. Lo consiguió: liquidó al jefe terrorista y echó a la calle las pruebas contra Chávez y Correa, quienes pretenden encubrir sus felonías con el ridículo escándalo de una soberanía territorial que ellos mismos han ultrajado al permitir el establecimiento de campamentos de guerrilleros colombianos en suelo patrio.

Si usted fuese presidente de Venezuela y su ejército combatiese contra una guerrilla narco-terrorista que recibiese apoyo y protección de Colombia, y supiese por los servicios secretos que el jefe máximo de la guerrilla, culpable de crímenes atroces, se encuentra descansando, acompañado de sus guardaespaldas, en un lugar de Colombia, cercano a la frontera, donde tiene un campamento protegido por las autoridades colombianas, qué decisión tomaría? Yo no sé usted, pero yo, sin vacilar, daría inmediatamente la orden de atacar por aire y por tierra el campamento y acabar sin contemplación con la vida del terrorista que no tuvo piedad ni con los secuestrados ni con los asesinados por su banda. Yo no le daría aviso al gobierno de Colombia, porque lo consideraría traicionero. Aún más, no tendría la cortesía de llamar al presidente de Colombia para informarle del hecho y pedir excusas. Esperaría que él tuviese noticia del aniquilamiento de sus protegidos y me reclamase para echarle en cara su felonía. Y advertirle que lo seguiría haciendo a menos que él ordene a su ejército la aprehensión de los guerrilleros venezolanos que estén en territorio colombiano y los entregue a Venezuela para su enjuiciamiento y extradición a Estados Unidos, si fuere procedente.

Si usted está de acuerdo conmigo en proceder de este modo, convendrá entonces que el presidente Uribe actuó correctamente, atendiendo al supremo interés nacional. Aún más, no llegó a tanto como hubiésemos llegado nosotros de ser gobierno en Venezuela. Y también convendrá en que, detrás del escándalo armado por los gobiernos de Ecuador y Venezuela con motivo del ajusticiamiento del terrorista Raúl Reyes en territorio ecuatoriano, hay algo distinto a la defensa de la soberanía territorial. Veamos lo que hay detrás.

La Internacional Comunista Latinoamericana o Foro de Sao Paulo
En 1990 se constituyó una alianza de partidos y movimientos políticos de extrema izquierda con la finalidad de llenar, en América Latina, el vacío dejado por la desaparecida Internacional Comunista que había funcionado en la extinta Unión Soviética, la cual adiestraba y financiaba la subversión en el continente americano, valiéndose de lo que se dio en llamar la “estafeta de La Habana” porque Cuba hacía las entregas.

Tomó la denominación inocua de Foro de Sao Paulo. Al frente del mismo está, desde entonces, Fidel Castro. Esto indica que su objetivo no es implantar la democracia sino el castro-comunismo y, desde luego, que los asociados no son demócratas, aunque lo finjan. Entre los miembros colombianos de esta nueva Internacional Comunista están, desde su fundación, los movimientos guerrilleros FARC y ELN, lo que confirma la inescrupulosidad de la alianza que admite en su seno a guerrilleros, terroristas y golpistas. Ello confirma que no se trata de una alianza de demócratas para sostener y defender la democracia. Además indica que los miembros del Foro de Sao Paulo, al deberse solidaridad, están obligados a proteger y ayudar, activa y efectivamente, a los guerrilleros colombianos en su propósito de desestabilizar a Colombia y derrocar a su gobierno legítimo y constitucional.

Al Foro adhirió Chávez en 1995, cuando estaba en la oposición. Desde entonces es compañero de ideales y de lucha de los guerrilleros colombianos. Y también de otros movimientos subversivos armados, que forman la alianza, entre ellos el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, encabezado por Daniel Ortega. En 2007 se sumaron el Partido Socialista Frente Amplio y el Alianza País, ambos de Ecuador, ahora en el poder con su máximo líder Rafael Correa. Estos tres forman, junto con Evo Morales y su MAS de Bolivia, el ala dura de la alianza.

Pertenecen al Foro los presidentes de Brasil, Uruguay y Chile, quienes integran el “ala blanda”, no por convicción, puesto que son aliados de Fidel y de los guerrilleros colombianos, sino porque tienen un muro de contención en la institucionalidad democrática de sus respectivos países. Ellos arrastran como aliados oportunistas a Paraguay y Argentina. Así el Foro tiene en sus manos a casi toda Sur-América. Le faltan Colombia y Perú.

El complot contra Colombia
Desde su toma de posesión el presidente Uribe de Colombia decidió derrotar política y militarmente a las guerrillas narco-terroristas, miembros del Foro de Sao Paulo. Al efecto solicitó asistencia técnica y militar de Estados Unidos, con cuyo concurso ha ido cercando a los guerrilleros quienes se han escondido en la selva. Los que viajen a Bogotá y demás ciudades de Colombia podrán comprobar que son ahora más seguras que Caracas, cuando hasta hace poco vivían en zozobra por el terrorismo.

La derrota de los guerrilleros sería una derrota estruendosa del plan de subversión continental trazado por la Internacional Comunista. Con ella se iniciaría la contra-ofensiva democrática en Sur-América, que iría desalojando del poder a los subversivos que son gobierno. Por ello se montó el complot contra Colombia, cuya ejecución se ha encomendado a Chávez y su mandadero Rafael Correa. Ambos comenzaron por darle refugio a los guerrilleros, quienes establecieron sus campamentos intocables por los respectivos ejércitos. Recordemos, en el caso de Venezuela, que hace siete años lo denunció el general Néstor González González. Luego en la medida en que el ejército colombiano iba obteniendo victorias, Chávez les reconoció sus representantes en Venezuela. Fue el caso de Rodrigo Granda, llamado el canciller de las FARC, quien actuaba como tal descaradamente. La protección oficial a las FARC se hizo evidente cuando el teniente-coronel José Humberto Quintero Aguilar fue enviado a prisión, donde todavía está, por haberse atrevido aprehender a este guerrillero colombiano dentro del territorio de Venezuela. En nuestro país es delito tocar a un guerrillero colombiano. A continuación se los ha venido dotando de armas y de dinero. No pongo en duda que se les haya ofrecido petróleo para su financiamiento con el producto de la venta. Ya el año pasado el diario El País, de Madrid, publicó un reportaje en el cual dijo que Venezuela es “el narco-santuario de las FARC”. Los hechos posteriores lo han confirmado.

Colombia soportó estoicamente la felonía de Chávez y Correa, ejecutores del complot para derrocar el gobierno de Uribe y sustituirlo por uno de los guerrilleros narco-terroristas. Fue acumulando pruebas en espera de la oportunidad para dar un golpe contundente que desnudara a sus agresores. Lo consiguió: liquidó al jefe terrorista y echó a la calle las pruebas contra Chávez y Correa, quienes pretenden encubrir sus felonías con el ridículo escándalo de una soberanía territorial que ellos mismos han ultrajado al permitir el establecimiento de campamentos de guerrilleros colombianos en suelo patrio. Simulan una virginidad inexistente, puesto que antes habían autorizado la violación a escondidas, no una, sino muchas veces por sus compañeros de la Internacional Comunista, los guerrilleros narco-terroristas colombianos.

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