Opinión Internacional

La democracia colombiana entre el acecho comunista y la ingratitud gringa

Realmente me causa mucha impresión ver los momentos agobiantes que vive el sistema político colombiano actualmente, pareciera un laboratorio en el cual se experimenta el conflicto de dos alternativas políticas que se enfrentan en un ajedrez esquizofrénico: 1) la democracia liberal, que como bien lo dijera Churchill, es el peor sistema con la excepción de todos los demás (o algo parecido pero con ese exacto significado); 2) el totalitarismo y la anarquía, en un régimen neopopulista, es decir autoritario de izquierda, como lo es la “ revolución bolivariana” de la vecina Venezuela, en donde el Hitler tropical, Chávez , impone un sistema diseñado a su medida, es decir una dictadura Castro-comunista, llamada el “ Socialismo del Siglo XXI”, pero que es simplemente una copia fiel y exacta del régimen cubano.

La única cosa placentera que me ha ocurrido en la última semana en la política colombiana, es una satisfacción personal, el ver que mis humildes opiniones sobre la situación política de Colombia, son apoyadas por el fino y sabio análisis de uno de los más ilustrados comentaristas políticos del Continente: Plinio Apuleyo Mendoza. En efecto en mi artículo “Hay que defender la democracia colombiana” ((%=Link(«http://analitica.com «,»64.207.147.4»)%)) señalaba que se estaba en una encrucijada histórica, en la cual se podría definir el rumbo del sistema político colombiano; ni más ni menos señala el Dr Plinio Apuleyo Mendoza en su entrevista “¿Usted de verdad piensa que el comunismo se va a tomar el poder en Colombia?” ( Semana, 12 de Mayo). Para el destacado intelectual, es evidente que la Política de Seguridad Democrática del presidente Uribe significa una mayor presencia del estado a través de sus autoridades y los militares, pero advierte que eso no basta para derrotar la guerrilla, pues la FARC “ cuando son contenidos en el plano militar, se recuestan en las juntas de acción comunal…las tienen controladas con el dinero del narcotráfico. Esa pelea si no la pueden dar los militares”.

Más grave aún Plinio Apuleyo Mendoza Constata que “ la lucha política de la guerrilla se trasladó a las ciudades… El Partido Comunista Colombiano Clandestino, PC3, con el apoyo del Movimiento Bolivariano…deben infiltrar todos los estamentos del Estado y los medios de comunicación”. Señalaba yo en el artículo arriba citado, que ya se observaba un ataque directo de Chávez al sistema político colombiano, con el apoyo a través de la iniciativa del ALBA, y sus “misiones” de apoyo al terrorismo colombiano, y lo confirma P.A. Mendoza en su entrevista cuando señala que “ el país abra el ojo. Ha habido un cambio en la concepción estratégica de la FARC. Se abandonó el modelo chino, el de la guerra popular prolongada… El cambio de ahora tiene que ver con la influencia de Chávez, y consiste en el convencimiento de que se pueden ganar las elecciones… Chávez nos va a vender el formatico de la Asamblea Constituyente, por la que se va irreversiblemente a un camino en el que se va a dejar de lado la democracia para entrar en esa fábula del socialismo del siglo XXI”

Como les decía eso es lo único positivo que he visto en la última semana, que por lo menos se comience por parte de intelectuales influyentes a llamar al país a que abra el ojo respecto del peligro de la difícil situación que se le avecina a la democracia colombiana. De resto hay factores muy negativos en el horizonte político colombiano, que por razones de espacio sintetizaré, aun cuando deberían ser analizados en profundidad:

1) La dirigencia política está embebida en sus luchas internas y anteponen los intereses particulares al interés nacional. Las acusaciones mutuas no probadas entre líderes del stablishment político, directamente o por personas interpuestas, no hace más que acrecentar la percepción de pudrición general del sistema.

2) Los factores geopolíticos refuerzan el lado negativo de la crisis, sobre todo la emboscada antisistema de Chávez y la cruel infidelidad de los Estados Unidos, ponen entre la espada y la pared la política exterior de Colombia, y repercute de forma grave en la política interna del país.

3) Paradójicamente Colombia está siendo victima del éxito, como lo apunta también en Semana el columnista Rafael Nieto, en su artículo “ La bofetada de los demócratas” , es inconcebible que sea cierto:
“ Que seamos el aliado “ más confiable” los tiene sin cuidado. Se deben sentir mejor con Evo, imagino, así estatice sus multinacionales. A nosotros, mientras tanto, nos dan una bofetada y nos hacen más vulnerables a Correa y el coronel(sic) de al lado. Y debilitan nuestra lucha contra el narcotráfico y el terrorismo al negar la estabilidad que necesitan las inversiones y el comercio”
4) Pero donde si hay que pegar el grito al cielo es con el comportamiento de los parlamentarios uribistas, que se pongan conflictivos y escamoteen la aprobación de leyes tan necesarias como las que se deberían aprobar en menos de un mes tales como las leyes estatutaria electoral, la de transferencias y el TLC, es sencillamente un comportamiento suicida y como diría Napoleón más que un crimen es una imbecilidad.

Finalmente, la esperanza es lo último que se pierde, las elites colombianas, han demostrado durante toda la historia republicana una gran habilidad para sortear tormentas y raudales en contra del sistema y no considero que esta sea una situación, que por grave que se presenta, pudiera llegar a ser la excepción a la regla: el liderazgo político colombiano sabrá sobreponerse a las difíciles circunstancias y la democracia colombiana sobrevivirá al acecho comunista y la ingratitud gringa, pero de todas maneras está bien que se les de un empujoncito, como bien lo hizo esta semana Plinio Apuleyo Mendoza.

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